Aunque nunca estuvo vinculado directamente al Municipio Autónomo de Caguas en su larga carrera en el fútbol, el destino ha querido que a su edad aproximada de 90 años de edad, Juan ‘Saso’ Tulier, una leyenda del fútbol boricua, esté relacionado en esta etapa de su vida con la Ciudad del Turabo.

Nacido en Tras Talleres, Santurce, pero vinculado mayormente a la región este del país y a Humacao en particular en su desarrollo en el fútbol, Tulier estuvo cerca de 40 años activo como jugador, y en 28 de estos formó parte de la Selección Nacional, con la cual jugó en cinco Juegos Centroamericanos (Venezuela 1959, Jamaica 1962, Puerto Rico 1966, Panamá 1970, y República Dominicana 1974) y a la que dirigió en los Juegos de 1982 celebrados en Cuba.

A la vez que laboraba en el programa de masificación del Departamento de Recreación y Deportes desde 1989, durante 25 años fue entrenador del equipo de Yabucoa y en 1991 fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Puertorriqueño.

El Museo del Fútbol Puertorriqueño, localizado en San Lorenzo, lleva su nombre.

Pero ya a su avanzada edad ha dependido de la ayuda de otros para vivir adecuadamente, recibiéndola por un tiempo en San Lorenzo y también en Maunabo, pero, por diferentes circunstancias, desde febrero pasó a vivir en un pequeño apartamento en la urbanización Villa del Rey, en Caguas, y fue cerca de allí, cerca del campo de fútbol Mickey Jiménez, que Félix Nieves, vicepresidente y cofundador de la Asociación Central de Balompié, lo vio un día dentro de su carro estacionado.

“Hablé con él y le pregunté si estaba bien, porque tenía el carro lleno de cosas y estaba chocado por todas partes”, dijo Nieves recientemente, “pero parece que él se pasaba mucho tiempo metido en ese carro porque no quería estar en el sitio donde estaba viviendo ahora”.

Un día, sin embargo, la dueña de la casa en la que Tulier estaba alquilándole un apartamento se apareció por el campo de fútbol y le dijo a Nieves que ella estaba preocupada por él, porque también tenía muchas cosas en su apartamento.

“Pero lo más importante es que ella tenía un acuerdo de venta de su casa y los nuevos dueños tenían otros planes con su apartamento”, agregó Nieves.

“Y parece que la fecha para la que ella tiene que entregar la casa es aproximadamente el 25 de abril”.

Preocupado, Nieves comenzó a buscar ayuda y dio la primera voz de alerta en su página de Facebook, y al poco tiempo se comunicaron con él Johann Estades, la directora de deportes del municipio, e Aida Ivette González, secretaria de Desarrollo Humano.

“El alcalde William Miranda Torres entonces dio instrucciones para que el municipio ayudara en todo lo que pudiera”, agregó, involucrándose incluso al Departamento de la Familia.

Finalmente, aunque en un principio Saso estuvo renuente a mudarse –“él odia la palabra égida”, dijo Nieves-, “al fin, con la ayuda de la secretaria de asuntos del ciudadano conseguimos este sitio que se llama Villas del Peregrino, un complejo de la Fundación de Desarrollo Comunal (Fundesco), que es del gobierno estatal y recibe fondos federales, para adultos mayores de 65 años”.

La historia, al parecer, tendrá un final feliz.

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