Entre las jugadoras de voleibol, Génesis Collazo se encuentra posiblemente entre las más afortunadas.

Aunque se encuentra cumpliendo a cabalidad con el ‘distanciamiento social’ recomendado para prevenir un posible contagio con el coronavirus, la jugadora de las Llaneras de Toa Baja cuenta con un pequeño gimnasio en su casa y, lo que es tal vez más importante, con la compañía de sus padres.

“En el gimnasio en mi casa tengo dumbells y una barra olímpica”, dijo la esquina corozaleña que está jugando en su segunda temporada con las Llaneras.

“Eso es importante, porque hay jugadoras que tal vez no tengan nada, pero yo puedo ejercitarme y me mantengo en contacto diario con el trainer del equipo para decirle lo que estoy haciendo”.

“Pero lo que no hay es el toque del balón, que es lo más importante porque se pierde rápido”, dijo Génesis, quien este año debutó como capitana de las Llaneras. “Yo por lo menos tengo una bola de voleibol y me pongo a darle contra las paredes, practicando los distintos golpes”.

“A veces me siento tentada de llamar a Kanisha (Jiménez) o Shirley (Florián), que también viven aquí en Toa Baja”, agregó, aludiendo a dos de sus compañeras de equipo, “pero me digo que no, que hay que cumplir con el distanciamiento social para evitar cualquier cosa”.

De 27 años de edad, Génesis debutó con las Pinkin de Corozal como juvenil en la temporada de 2009-10 y luego estuvo con las Criollas de Caguas desde la campaña de 2012-13 hasta la de 2016-17, convirtiéndose en una de las principales reservas del equipo y ayudándolo a ganar cuatro campeonatos seguidos antes de debutar con las Llaneras en la campaña pasada, cuando, desempeñándose por primera vez como titular en la Liga Superior, resultó la cuarta mejor anotadora del torneo con 431 puntos, detrás de Paulina Prieto, Andrea Rangel y Karina Ocasio, ayudando a que, en su año de retorno a la Liga Superior, las Llaneras avanzaran hasta semifinales.

Posteriormente debutó con la selección nacional en la Copa Panamericana de julio y el Preolímpico celebrado en Polonia en agosto pasado.

“Yo estaba buscando dónde mudarme y en enero de 2019 me mudé finalmente a Toa Baja”, dijo Génesis, quien se graduó de consejería con su ingreso a las Llaneras cuando estas la habían reclamado en el sorteo.

“Y aquí estoy a un pasito de Corozal”, agregó.

Para la crisis actual, sin embargo, ella quiso tener más cerca a sus padres, un director de escuela y una maestra.

“No sé qué habría hecho si hubiese tenido que estar aquí yo sola, pero ellos vinieron a quedarse conmigo”, confesó.

“Es una situación difícil, no solo para el equipo sino para la liga entera y para todo el mundo y es muy importante que todo el mundo se proteja por su salud”, comentó.

“Y cuando vuelva a haber temporada —que podría ser para junio, según he oído— todo el mundo va a estar igual”, concluyó.

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