No dudo que la primera imagen que nos salga a flote en la mente cuando escuchamos hablar de ‘árbitros robots’ (robot umpires) en el béisbol sea la de un Robocop ubicado imponentemente detrás del plato, cantando bolas y strikes con su monótona voz metálica, y mitigando cualquier inconformidad de los bateadores a puño o tiro limpio.

Es decir, dándole una tétrica nueva connotación a esos términos, tan peloteriles, como ‘doble’ o ‘triple matanza’.

O, de lo contrario, podemos pensar en un empalagoso R2-D2 detrás del plato, emitiendo sus indescifrables chirridos electrónicos después de cada lanzamiento.

Pero la realidad es otra, menos exótica pero, para algunos amantes del béisbol, no menos preocupante: el concepto, que hasta ahora ha sido usado solo experimentalmente por el béisbol de Grandes Ligas, mantiene al árbitro de carne y hueso detrás del receptor, aunque equipado con unos audífonos y un iPhone en un bolsillo, donde recibe la orden de cantar bola o strike de acuerdo a cómo el lanzamiento fue evaluado por múltiples cámaras localizadas en distintos ángulos y luego analizado por una computadora TrackMan que usa el sistema de radar Doppler.

Se utilizó por primera vez en la independiente Liga del Atlántico el año pasado y de nuevo en la Liga Otoñal donde juegan algunos de los principales prospectos del béisbol en octubre, y el resultado parece haber sido favorable, una vez se superó la comprensible reacción inicial de rechazo a todo lo que implique deshumanización y la eliminación del toque humano: se consigue una zona de strike más consistente.

Según el anuncio hecho por MLB el miércoles en la noche, sin embargo, el sistema volverá a ejecutarse de forma experimental durante los juegos de exhibición del próximo Spring Training, comenzando en febrero, aunque solo en nueve juegos, y solo activado en ‘en paralelo’: es decir, los árbitros humanos seguirán cantando los lanzamientos, pero el sistema robotizado también estará en funcionamiento, para luego poder comparar los resultados entre los dos sistemas.

En fin, de seguir marchando todo en orden, se estima que, tal vez dentro de uno o dos años, el ‘árbitro robot’ llegue para quedarse en Grandes Ligas, igual que el replay, otro concepto tecnológico que ayuda a controlar el error humano sin, hasta el momento, costarle el empleo a los árbitros humanos.

Pero, claro, siempre surgirán discrepancias e inconvenientes.

En efecto, durante la pasada temporada de la Fall League, el prospecto de los Gigantes de San Francisco, Jacob Heyward, hermano del grandesligas Jason Heyward, hizo historia al convertirse en el primer jugador en ser expulsado de juego por un árbitro robot.

De hecho, el momento fue captado en vídeo para la posteridad, y se ve a Heyward, bateando a la derecha, recibiendo un lanzamiento que, a primera vista, parece caer un poco bajo en la esquina de adentro y, luego de oír la decisión arbitral, reacciona —como tantos miles de bateadores antes que él— levantando las manos en un gesto de frustración y emitiendo un comentario a medida que se retira rápidamente hacia el dugout.

Al árbitro, sin embargo, no le gustó lo que escuchó y de inmediato lo expulsó, a lo que Heyward se le escucha claramente diciendo “yo no estaba hablando contigo”.

Tampoco parece que el comentario que provocó la expulsión hubiera sido demasiado grave: “Esto es un chiste”, es lo que supuestamente dijo Heyward.

Después, han habido opiniones que aseguran que el lanzamiento en realidad cayó fuera de la zona de strike, pero también, al parecer, sí pudo apreciarse como strike en el tracker electrónico.

En lo que posiblemente todo el mundo podría estar de acuerdo es en una cosa: Heyward tiene mucho que agradecer por el hecho de que el árbitro no se llamara Robocop.

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