La pasada semana, la revista Forbes publicó su lista anual sobre el valor de las franquicias de la NBA.

En el tope de la lista andaba el peor equipo de la liga, los Knicks de Nueva York, tasada en cuatro billones de dólares. 

La cifra comprueba el poder del mercado de la Gran Manzana, superando el estimado de franquicias como los Lakers, con LeBron y California de guardaespaldas, y Golden State, con sus cinco finales al hilo en su resumé y una nueva cancha considerada la más moderna en la liga. 

Esto a pesar de que los Knicks son la franquicia peor administrada en toda la liga. 

Las razones de esto pueden ser muchas, pero la raíz del problema es su dueño James Dolan, un hijo de papá que heredó su megafortuna, incluyendo a los Knicks, y ahora lo administrada como un niño engreído. 

En los pasados años, mientras los Knicks se albergan en el sótano del standing, Dolan ha enviado a seguridad a sacar de la cancha a exjugadores, que son figuras legendarias de la franquicia, por criticar su régimen. Lo mismo ha hecho con fanáticos, a la vez que ha censurado miembros de la prensa, evitando su entrada a juegos y tratando de revocar su credencial de prensa. 

El novato R.J. Barrett es una de las piezas valiosas con las que cuenta la franquicia niuyorquina. [suministrada]

Los Knicks están porcentualmente empate por la última posición en la liga con récord de 5-20 en los primeros 25 juegos, y último en diferencial de puntos, perdiendo todas las noches por un promedio de 11 puntos. 

La pasada temporada, luego de cambiar al único lucero con el que contaba la franquicia, Kristaps Porzingis, Dolan se fue de media tour a garantizar que la movida fue para tener dinero en el verano mientras garantiza que terminarían con una estrella. El verano llegó y mientras Durant firmaba con sus vecinos en Brooklyn y Kawhi se iba a Hollywood y Jimmy Butler a South Beach, etc, etc, los Knicks recibieron con los brazos abiertos a los Bobby Portis y Wayne Ellington de la vida. 

Al final del día, el equipo abrió la temporada con una escuadra sin coherencia y con un dirigente en David Fizdale que ni con la ayuda de Red Auerbach y Gregg Popovich podía darle orden. Fizdale fue despedido la semana pasada sin pena ni gloria, una vez más desviando la atención del verdadero problema. El equipo cuenta con varias fichas jóvenes y valiosas, como RJ Barrett y Mitchell Robinson, pero la historia de la liga ha confirmado la simple ecuación: joven+mala franquicia= talento perdido. 

Lo ideal sería obligar a Dolan a vender la franquicia, pero eso, fuera de la existencia de evidencia empírica de ilegalidad o inmoralidad como fue el caso de Donald Sterling con los Clippers, no va a pasar. Fuera de eso, lo ideal sería limpiar la casa y alejar al dueño. Ya corren los rumores de un interés real en el presidente de los Raptors, Masai Ujiri, uno de los mejores, sino el mejor, en la liga. La movida sería una insignificante a menos que Ujiri tenga autonomía completa en todos los aspectos de la franquicia, y el trasfondo de Dolan pone en duda que esa posibilidad esté sobre la mesa. 

Los Knicks son malos, y a menos que haya un cambio radical en el dueño, así será por los próximos 20 años al igual que lo ha sido por los pasados 20 a pesar de residir en la Gran Manzana. 

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