Lo único positivo que podía pensarse cuando Andy Ruiz, Jr. marcó 283 libras en el pesaje del viernes, cuando la mayoría de los analistas había anticipado que incluso pesaría menos que los 268 que había mercado en su primera pelea, era que ese peso excesivo del descendiente de mexicanos fuera parte de una estrategia.

Tal vez, hubiese podido analizarse, en vista de que era evidente que Anthony Joshua quería presentarse mucho más liviano que para el primer combate, tal vez pensando que Ruiz también estaría más liviano y, por ende, más rápido, el británico de pronto tendría que vérselas sobre el ring con un hombre que le aventajaba por más de 45 libras —283 a 237— y pronto descubriría que se le haría demasiado difícil mantenerlo a raya con  su pegada disminuida.

Lo ocurrido este sábado en Arabia Saudita —una cómoda victoria de Joshua por decisión unánime para recuperar el cetro pesado de la OMB, AMB y FIB y vengar su derrota ante Ruiz cuando cayó por nocaut en el séptimo asalto el primero de junio en el Madison Square Garden—, dio a entender que si el subir más pesado había sido una movida estratégica de Ruiz, esta le había resultado totalmente ineficaz.

Joshua llega con uno de los múltiples jabs de izquierda que conectó en el combate. [suministrada]

Aunque conectó algunos buenos golpes a lo largo de la pelea, Ruiz, de 6-2 de estatura frente a los 6-6 de su rival, confrontó problemas toda la noche para llegarle consistentemente con sus golpes, y Joshua aprovechó sus movimientos constantes y un jab devastador, para agenciarse una cómoda victoria por puntuaciones de 118-110, 118-110 y 119-109 en un combate en el cual el árbitro puertorriqueño hizo un trabajo impecable sobre el ring.

“Me sentía bien en ese peso, me sentía más fuerte”, dijo Ruiz, ahora con marca de 33-2 y 22 nocauts, luego del combate, “pero debí haberme preparado mejor”.

“Creo que cometí un error al perseguirlo demasiado y no cortarle el ring, pero hagamos la tercera pelea: ahí sí que me prepararé bien. Quizás debí entrenar más fuerte y escuchado más mis entrenadores, pero en una tercera pelea voy a estar en la mejor condición de mi vida”.

“Quisiera decir que los tres meses que estuve fiestando no me afectaron pero tengo que admitir que sí fue así”, agregó en la entrevista post pelea antes de pasar a pedirle perdón a su entrenador, Manny Robles, quien  lo escuchaba con rostro sombrío.

Joshua, ahora 23-1 con 21 nocauts, por su parte, dijo: “Todo obedece a la buena preparación. Esto es boxeo. Yo estoy acostumbrado a noquear a la gente. La primera vez lastimé al hombre y cogí un golpe cuando entraba a rematarlo, pero no busqué excusas. Le di al hombre el respeto que merecía”.

“Pero esto es boxeo: dar y que no te den”.

 Joshua se mostró dispuesto a una tercera pelea entre ambos y, de hecho, antes del combate se había rumorado que ya estaba firmado un tercer combate, pero resulta claro que el mismo, si en efecto se da, no será de inmediato: entre otras cosas,. tanto la OMB como la FIB le están ordenando a Joshua que haga una defensa mandatoria en su próxima salida, la OMB ante Oleksandr Usyk y la FIB ante Kubrat Pulev.

Dan Rafael, de ESPN.com, opinó que lo más probable es que Joshua haga la pelea con Usyk y conserve también el cetro de la AMB, pero deje vacante el de la FIB.

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