The Gondol, el nombre, puede cualificar como un cuento chino. Casi casi (perdón, Alexandra) lo es.

La idea de montar un sitio de internet dirigido específicamente a los deportes, locales o de donde estén, galopaba en mi mente desde hace bastante tiempo, pero por diferentes razones lo dejé en la gatera.

Pero el nombre, ese es otro asunto que voy a explicar a continuación.

Cuenta la leyenda que en 1995, este que escribe, a la sazón subjefe del departamento de Deportes de El Nuevo Día, fue enviado a Chicago para cubrir el desempeño de varios peloteros boricuas que militaban con los Cachorros ese año.

Allí estaban los jugadores del cuadro Pito Hernández y Rey Sanchez, los lanzadores iniciadores Chevel Guzmán y Jaime Navarro y el relevista Michael Pérez. Y Mako Oliveras era el coach del banco del piloto norteamericano Jim Riggleman, conocido aquí por haber dirigido a los Indios de Mayagüez en la pelota invernal.

El fotógrafo que me acompañó fue el gran Andy Simounet, a quien apodan Chispa, actualmente retirado y descansando en paz en su residencia en Bayamón.

La experiencia fue tremenda. Guardo en mi mente muchas anécdotas con cada uno de esos jugadores y de mi amigo Mako, pero todas palidecen al lado de la que Chispa tenía en su imaginación desde sabe Dios cuándo.

-“Ustedes no saben la vergüenza que me hizo pasar Erick en Chicago”, fue una de las primeras cosas que dijo cuando regresamos a la redacción.

Entonces, los allí presentes: David, Rubén, Amelia, Hiram (Martínez), Jaime, Elí, Jorge, Ito, Víctor, Mimi, Pipo y Raymond, naturalmente, prestaron toda su atención. Especialmente porque los cuentos que allí se generaban – y no fueron pocos – ayudaban a aliviar la tensión propia de una redacción en busca de producir buenas noticias y de llenar como Dios manda las 20 y pico o treinta páginas que a Deportes siempre le asignaban.

Digan lo que digan, ahora es un ñame.

-“Ibamos hacia el palco de prensa a buscar unas estadísticas y Erick se desubicó. Entonces nos encontramos de frente con Harry Caray, y Erick le preguntó: ‘Hey, Harry, how can I get to the gondol’?

Imagínense qué vergüenza! Buscando la góndola en Wrigley Field. Yo rápido intervine y le dije a Harry: ‘Excuse him, he means the press box’”.

Caray, para los más jóvenes, era el carismático narrador de los Cachorros, famoso, entre otras cosas, por su interpretación de ‘Take me out to the ballgame’ en la séptima entrada de cada uno de los juegos locales.

Y la ‘góndola’ (en su acepción de mueble) es el nombre que se le dio aquí al espacio de arriba de los estadios en el que se ubican, entre otros, la prensa, los narradores, el personal administrativo de los equipos y los auspiciadores e invitados especiales.

En otras palabras, un puertorriqueñismo deportivo.

Ese cuento chino de Andy quedó para la historia entre los muchos otros que se originaron en la redacción, y que guardo en la enorme gaveta de recuerdos de mi vida en El Nuevo Día, como, por ejemplo, el del compañero (varón) que, al contestar el teléfono y por alguna razón íntima que todavía desconocemos, replicó: “Ella misma habla”.

Y qué les parece este, de otro miembro del staff de Deportes de esa época, que, en medio del cierre a la 1:00 de la madrugada, lanzó muy seriamente esta pregunta:

-“Oye, cómo es que se llamaba el tipo que le dijo a Lázaro, ‘Levántate y anda?’”.

No les digo…

 

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