Deontay Wilder retuvo su cetro pesado del CMB en la noche del sábado al apuntarse un nocaut de un solo golpe sobre el cubano Luis ‘King Kong’ Ortiz en la pelea estelar de la cartelera celebrada en el MGM Grand de Las Vegas.

Wilder (42-0-1 y 41 nocauts) hizo así su décima defensa titular exitosa en línea, uniéndose a Joe Louis, Muhammad Ali, Mike Tyson, Larry Holmes, Tommy Burns y los hermanos Vitali y Wladimir Klitschko como los únicos pesos completos en lograr esa hazaña.

En una revancha de su épico encuentro de 2018 en el que Wilder se recuperó después de haber estado al borde del nocaut para imponerse por la vía rápida en el décimo episodio, el segundo encuentro nuevamente vio a los dos hombres intercambiarse el control por momentos.

Wilder se prepara para lanzar su derecha durante su combate titular contra King Kong Ortiz. [suministrada]

El zurdo Ortiz (31-2 y 26) tuvo control la mayor parte de la acción a medida que buscaba convertirse en el primer cubano en ganar el cetro de la división máxima. Wilder no estuvo muy activo en los primeros asaltos, dejando que Ortiz controlara la acción con su jab y sus movimientos a la medida que lanzaba rectos de izquierda para acumular puntos en las tarjetas, y en efecto iba al frente 58-56, 59-55 y 59-55 al momento de producirse el desenlace.

“Con Ortiz, uno puede ver por qué los otros pesos completos no quieren pelear con él”, dijo Wilder. “Es muy mañoso, se mueve estratégicamente y su intelecto es muy alto”.

La mayor parte del ataque de Wilder en los primeros seis asaltos se centró en su jab y en un gancho de izquierda que fallaba constantemente. Pero al acercarse la conclusión del séptimo asalto, Wilder hizo una finta y derribó con un potente recto de derecha Ortiz, de 40 años, lastimándolo por primera vez en la pelea.

“Finalmente encontré mi distancia”, dijo Wilder, de 34 años. “Vi la brecha para el golpe y la aproveché”.

Aunque Ortiz logró reincorporarse en la parte final del conteo, el árbitro detuvo la pelea a los 2:51 minutos del asalto.

“Así es el boxeo”, dijo Ortiz. “Yo había dicho que la pelea no iba a durar los 12 asaltos y que uno de nosotros sería noqueado. Tenía la mente despejada cuando caí a la lona y cuando escuché al árbitro decir ‘siete’ traté de pararme, pero me imagino que la cuenta pasó más rápido de lo que yo pensaba”.

“Fue una gran pelea y pensé que yo estaba ganando claramente”, continuó Ortiz. “Me conectó un buen golpe y tengo que darle mucho crédito a Deontay Wilder. Mis movimientos estaban dándole problemas y conecté muchos golpes sólidos y sé que llegué a lastimarlo. Pero pensé que me había levantado dentro del conteo y podía haber continuado”.

“Deontay demostró mucho tesón y no me avergüenzo de mi actuación”, continuó. “Sé que puedo vencer a cualquiera en la división pesada. Mi carrera no ha terminado. Voy a volver a trabajar para conseguir otra pelea grande”.

“Lo próximo es la revancha con Tyson Fury en febrero”, dijo Wilder. “Está señalada para febrero así que vamos a ver. Después quiero la unificación, quiero un solo campeón de la división. En la división pesada solo debe haber un campeón, Deontay Wilder”.

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