Aunque siempre le atrajo la idea de enlistarse en el ejército, el carolinense Rey Ojeda primero quiso “darle una oportunidad al boxeo”, el deporte en el que había sobresalido siempre.

“Porque el boxeo es algo que hay que hacer en la juventud”, dijo Ojeda este martes en una charla con los medios en el gimnasio Wilfredo Gómez, de Guaynabo.

Y, hasta cierto punto, el boxeo aprovechó esa oportunidad: para mediados de noviembre de 2015, el peso ligero tenía marca de 18-0 y nueve nocauts y estaba clasificado mundialmente.

Pero ya con 26 años de edad, casado y con una hija, sentía que su vida no estaba asegurada.

“Yo no podía ir al banco para buscar un préstamo para una casa y decir, ‘soy boxeador’ y me gano tanto por pelea,” dijo. “Porque me preguntaban que cuántas veces peleaba al año y no sabía decirles”.

Ojeda tendrá a su cargo el combate estelar de la cartelera sabatina en Juncos. [suministrada]

Al mismo tiempo, Ojeda, quien estaba cursando estudios en la Universidad del Turabo, llevaba ya algún tiempo buscando una pelea grande que nunca se dio: “Se hablaba de una pelea con Rocky Martínez o con Félix Verdejo y yo me mantenía en el gimnasio porque quería estar listo por si se daba esa oportunidad, pero nunca se dio”, recordó.

Entonces, luego de estar más de un año inactivo y sin seguridad económica, “mi esposa viviendo en casa de sus padres y yo en la de los míos, sentía que no tenía estabilidad”.

Y finalmente optó por enlistarse en el Ejército hace dos años y medio, firmando un contrato por seis años.

Le ha ido bastante bien: asignado a Fort Campbell, Kentucky, fue ascendido hace tres meses al rango de sargento, y, según dijo: ‘Si por mi fuera, me enlistaría por 20 años más. Me encanta el Ejército”.

Conseguida la la estabilidad económica que anhelaba, sin embargo, Ojeda comenzó a pensar en darle otra oportunidad al boxeo.

“La mitad de Fort Campbell está en Kentucky y la mitad en Tenesí”, explicó, “y yo empecé a ir a un gimnasio de boxeo en Clarksville, Tenesí”.

La intención original era volver a entrenar y, a la misma vez, completar los requisitos para conseguir su certificación como entrenador de boxeo aficionado, y el director del gimnasio —quien resultó ser un ex militar de ascendencia boricua llamado Kelvin García—, estuvo dispuesto a ayudarlo.

Al tiempo, sin embargo, Ojeda, quien el 14 de diciembre cumplirá 31 años, se dijo que quería volver a pelear y empezó a hacer los trámites con el comandante de su base para conseguir el permiso que eventualmente consiguió.

“No era fácil, porque el Ejército brega mayormente con el boxeo aficionado y es muy difícil que permitan que un obtenga un segundo trabajo, en especial uno de alto riesgo”, dijo. “Pero yo soy tan buen soldado que hicieron una excepción conmigo”.

Ahora Ojeda, apodado ‘El Maestro’, está de regreso con su grupo original —el promotor Javier Bustillo, el manejador Margaro Cruz y el entrenador Jesús ‘Chuito’ Ayala con la adición del entrenador Kelvin García—, y se apresta a reaparecer este sábado como estelarista de la cartelera que se presentará en el coliseo Rafael G. Amalbert, de Juncos, cuando se enfrente a ocho asaltos y en las 137 libras al argentino Emiliano Martín García (16-4-1 y 13 nocauts).

Este estará haciendo su primera presentación desde que empató con el dos veces excampeón mundial Juanma López el 18 de mayo en Caguas.

“Si estuviera como estaba hace dos años y medio, diría que es una pelea preparatoria”, dijo Ojeda, “pero después de cuatro años sin pelear, va a ser una pelea para ver si todas las cosas caen en su sitio”.

La idea, dijo, es seguir peleando frecuentemente, hasta conseguir cristalizar el sueño de su vida: una pelea de título mundial.

“Pero va a ser una cosa bien pensada, y bien buscada”, dijo.

Siempre, claro, contando con el aval del Ejército.

“Pero no dudo que sea así”, dijo, “después que ellos vean el show que yo voy a dar este sábado”.

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