Días después de que varios medios noticiosos informales irresponsablemente anunciaran su deceso, el boxeador Patrick Day efectivamente murió este miércoles al no poder recuperarse de las lesiones cerebrales que sufrió cuando fue noqueado el sábado pasado en el décimo asalto por Charles Conwell en la Wintrust Arena, de Chicago.

Nacido y radicado en Freeport, Nueva York, Day, un junior mediano de 27 años, quedó con marca de 17-4-1 y seis nocauts mientras que Conwell, un olímpico estadounidense de 21 años, mejoraba a 11-0 con ocho.

Lou DiBella, presidente de su compañía promotora, DiBella Entertainment, emitió un emotivo comunicado de prensa al anunciar su fallecimiento.

“Patrick Day falleció hoy, 16 de octubre de 2019, sucumbiendo ante la lesión traumática cerebral que sufrió el pasado sábado en la Wintrust Arena en Chicago, IL. Estaba acompañado por su familia, amigos cercanos y miembros de su equipo de boxeo, incluyendo su mentor, amigo y entrenador, Joe Higgins. A nombre de la familia de Patrick, su equipo y aquellos más allegados a él, agradecemos las oraciones, expresiones de apoyo y muestras de afecto por Pat que han sido tan efusivas desde su lesión.

Antes de establecerse como un boxeador profesional de clase mundial, Patrick fue un peleador aficionado altamente decorado. Ganó dos títulos nacionales, los Guantes Dorados de Nueva York y fue un alterno del equipo olímpico, consiguiendo todo eso en 2012.

Day se hizo profesional en 2013 y superó sus tropiezos iniciales para convertirse en un contendor superwelter clasificado mundialmente.

En junio de 2019, él aparecía clasificado entre los primeros 10, tanto por el CMB como por la FIB.

También fue un estudiante universitario muy dedicado, habiendo alcanzado un grado asociado en Alimentación y Nutrición en el Nassau Community College y luego un bachillerato en Salud y Bienestar en la Kaplan University.

Era un hijo, un hermano y un buen amigo de muchos. Su nobleza y su espíritu amable dejaron una impresión duradera en todos los que le conocieron. Durante su corta vida, el boxeo le permitió impactar muchas comunidades, tanto grandes como pequeñas.

Era una figura conocida en toda la comunidad boxística de la ciudad de Nueva York y hasta era conocido en Japón, donde solía ir a ayudar en los guanteos a su amigo y colega, el campeón mundial Ryota Murata.

Patrick Day no necesitaba boxear. El venía de una buena familia, era inteligente y educado, tenía buenos valores y podía haberse ganado la vida de otra manera. Pero prefirió boxear, aunque conocía bien los peligros que conllevaba esa profesión.

Pero el boxeo era lo que le gustaba hacer. Era su forma de inspirar a la gente, y lo que le hacía sentirse más vivo.

Es por eso que ahora honramos a Pat Day. Descansa en paz, Pat, con los ángeles”.

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