Los Jueyeros de Maunabo tienen marca de 8-4, la segunda mejor del round robin del Carnaval de Campeones de la Doble A, y tienen previsto cerrar esta etapa este fin de semana frente a los Maratonistas de Coamo, eliminados desde hace tiempo con récord de 0-11.

Pero incluso después un fin de semana en que su equipo les barrió los dos juegos a los campeones nacionales, Toritos de Cayey, el dirigente de Maunabo, Carlos Ferrer, no está cantando victoria y ni siquiera da por sentado el que su equipo vaya a asegurar una de las cuatro mejores posiciones y avanzar a las semifinales.

“Ahora mismo no puede decirse que haya ningún equipo asegurado”, dijo el veterano dirigente. “Incluso nosotros podemos eliminarnos si perdemos los dos con Coamo dependiendo de lo que hagan los otros equipos”.

Juncos (8-3), que marcha al frente y tiene pendiente un juego reasignado, juega este fin de semana con Vega Alta (7-3) y San Sebastián (7-4), que está cuarto, juega dos encuentros con Florida (4-7).

Por último, Cayey (6-5) se mide con Cabo Rojo (4-7), otro equipo que al menos matemáticamente está vivo.

Eso quiere decir que todavía hay cuatro equipos que pueden alcanzar las nueve victorias, aparte de los Jueyeros, lo que podría dejarlos fuera del panorama si pierden sus dos encuentros.

Y Ferrer tampoco se recuesta del hecho de que van contra un equipo que no ha ganado todavía.

“Esos son los peligrosos. Y yo espero que no escojan este momento para ganar… que lo guarden para el año que viene”, dijo, riendo.

Para el viernes, en Coamo, Ferrer designó al profesional Iván Maldonado (3-2 y 2.06 en el Carnaval) para abrir el encuentro, mientras que para el sábado, en Maunabo, enviará a la lomita a Julio Torres (4-1 y 3.93 en el Carnaval), utizando así a sus dos principales iniciadores, quienes han conseguido siete de las ocho victorias del equipo.

Pero un factor importante ha sido el relevo de Julio de Peña (1-0 y tres salvados) con 0.00 de efectividad en seis partidos y nueve entradas.

Peña no se unió al equipo sino hasta finales de la temporada regular debido a una lesión en el brazo “y he venido usándolo en el relevo, tanto para parar un rally como para salvar, y ha sido una pieza clave”, dijo el dirigente.

De Peña, de paso, trabajó en los dos juegos del pasado fin de semana contra Cayey, que fueron a vida o muerte: el viernes, “estuvimos ganando 3-1 y 4-3 y ellos nos empataron las dos veces”, dijo Ferrer, “y en la parte baja de la novena traje a un bateador emergente, Luis Carlos Ortiz, y él dio el hit que impulsó la carrera de la victoria”.

El sábado, un doble de Angel Villanueva en el séptimo episodio le dio la ventaja definitiva a Maunabo en el triunfo 3-2.

“Fueron dos juegos muy cerrados, muy luchados, pero dejamos a Cayey en una posición muy difícil porque ahora ellos básicamente necesitan ganar todos los juegos que les quedan para tener opción”, agregó Ferrer sobre los campeones nacionales del año pasado, a quienes muchos daban como favoritos para repetir este año.

Pero ahora parece ser Maunabo, con tres victorias seguidas y cinco en sus seis últimos encuentros, los encaminados a darle a Ferrer una nueva oportunidad de obtener su primer campeonato como dirigente, después de haberlo alcanzado antes tres veces como jugador (1977) y coach (2012, 2013) con los Bravos de Cidra, confiriéndoles además a los Jueyeros, monarcas de 2011, el segundo banderín de su historia.

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