En su lucha por detener los secretos a voces sobre las fallas notables que tienen como organización, la NBA informó que impondrá nuevas multas de hasta $10 millones por uno de sus peores y más famosos males, el tampering.

 Así se le ha bautizado a la práctica común gerencial de contactar—en vías de negociar— a jugadores de otros equipos que estén bajo contrato ya sea para trabajar un cambio o dar un paso al frente en negociaciones futuras con agentes libres.

En el pasado, tanto el tampering como el tanking, otro mal público que se basa en perder adrede para tener mejor posición de cara al draft, han manchado a la liga que trata de proyectar una imagen justa y competitiva entre sus franquicias.  

Kevin Garnett sufrió las consecuencias de un castigo impuesto a los Timberwolves. [suministrada]

Adicional a la posible multa de $10 millones, otras multas existentes podrían aumentar esta próxima semana. El comunicado enviado por la liga hacía hincapié en la “percepción generalizada de que muchas de las reglas de la liga se están rompiendo con frecuencia”, y más cuando se trata de asuntos relacionados a la hora de comenzar las discusiones con los agentes libres. 

El pasado primero de junio, una hora antes que se abrieran las compuertas de las negociaciones, ya varios periodistas, liderados por el rey de las exclusivas Adrian Wojnarowski, habían reportado más de una docena de los contratos, incluyendo los de canasteros que son protagonistas en la liga, como Kevin Durant, Kyrie Irving y Kemba Walker, entre otros. 

Según ESPN, la liga busca darles a los dueños de los equipos por donde le duele: en la chequera, buscando multas que vayan acorde con el aumento en el valor de las franquicias por la pasada década. 

Otras propuestas que la junta de gobernadores de la liga considerará próximamente son:

– un requisito a los equipos de un informe, dentro de 24 horas, sobre cualquier instancia de un agente o representante de un jugador que solicite un beneficio que no está permitido bajo el límite salarial o el convenio colectivo. 

– un requisito para que los equipos preserven comunicaciones directas con los jugadores y sus agentes durante el año.

– nuevos canales para que los equipos y los empleados del equipo denuncien de forma anónima violaciones o alteraciones de las reglas.

– prohibir a los jugadores el inducir a jugadores de otros equipos bajo contrato a solicitar un cambio. 

– una propuesta para realizar auditorías para investigar a cinco equipos seleccionados al azar cada año para evaluar el cumplimiento de las reglas del sistema.

Además, también se exigirá una certificación a toda la rama administrativa de cada equipo que confirme que no hubo comunicación con agentes libres o sus representantes antes de que las reglas de la liga lo permitan. Con cada contrato de jugador firmado, se tendrá que certificar que no se ofrecieron beneficios no autorizados y que no se rompieron las reglas.

“No tiene sentido, al final del día, tener reglas que no podamos hacer cumplir”, dijo el comisionado de la NBA, Adam Silver. 

En el pasado, la liga ha intervenido con equipos por ilegalidad en las negociaciones, siendo la más famosa de estas en el 1999 cuando la liga encontró irregularidades en las negociaciones entre Joe Smith y los Minnesota Timberwolves que dieron paso a una investigación. El castigo por negociaciones ilícitas en el momento fue severa, con una multa de $3.5 millones y, peor aún, la confiscación de cinco turnos de primera ronda que complicó la habilidad de la franquicia de hacer un equipo competitivo alrededor de su estrella en el momento, Kevin Garnett. 

Silver dijo en julio que se deben hacer cambios en el proceso de la agencia libre después de que jugadores llegaran a acuerdos antes de la fecha y hora asignadas. La lucha contra el tampering ha sido cuesta arriba para la liga, y se ha convertido en parte de la cultura de la liga. Hay quienes proponen que se eliminen completamente las reglas actuales y se deje la libre negociación independientemente del status del jugador, aunque eso podría traer otra gama de problemas. 

Al final del día, a juzgar por el trasfondo de los dueños de los equipos, ir tras su bolsillo es el primer paso para combatir el problema.

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