En comparación con un trabajo tradicional, la carrera de los atletas es corta. En la NBA se celebra cuando jugadores como Dirk Nowitzki, Manu Ginóbili y Kareem Abdul-Jabbar llegan a jugar a los 40 años con al menos un mínimo de dignidad. El obrero del día a día aún vería más de 20 años de labor en su horizonte a esa edad y cuando la carrera de un baloncelista está llegando a su fin antes de lo esperado, las emociones pueden ser difíciles de esconder.

Ese fue el caso con Jeremy Lin esta semana, cuando colapsó emocionalmente mientras le hablaba a un grupo de jóvenes cristianos en Taiwán refiriéndose a cómo este siente que las puertas de la NBA se le han cerrado.

“En inglés hay un refrán que dice que cuando llegas al fondo, la única vía es hacia arriba, pero el fondo se ve cada vez más profundo para mí. La agencia libre ha sido fuerte porque siento que de alguna manera la NBA se ha rendido conmigo y siempre supe que si le daba a la gente cualquier razón para dudar, lo harían”, expresó el armador entre lágrimas y suspiros.

 

 

Lin viene de un tour de celebración por su campeonato con los Raptors, donde se convirtió en el primer asiático-americano en ganar una sortija en la liga, pero siendo nulo e insignificante en el proceso, mencionando que “realmente yo no me gané ese triunfo”.

El caso de Lin es uno peculiar, consiguiendo reconocimiento de la noche a la mañana, y con un estatus de celebridad en la más famosa de las ciudades durante lo que se bautizó como Linsanity.

En el 2011, luego de no haber sido seleccionado en el draft  y haber dado bandazos por varios equipos, Lin firmó con los Knicks en un contrato de 10 días luego de lesiones en la escuadra a jugadores de perímetro, como Baron Davis e Iman Shumpert. Así describió el periodista Marc Stein, en ese momento con ESPN, la situación contractual de Jeremy: “No está claro cuánto tiempo planifican los Knicks mantener a Lin. Su contrato no está garantizado, por lo que los Knicks pueden renunciar a él en cualquier momento sin tener que pagar el resto de su contrato. Y cuando Shumpert regrese de su lesión, es probable que reanude su papel como uno de los tres armadores del equipo, dejando a Lin fuera”.

Es ahí que se dio la magia que ha engendrado libros, documentales, y en su momentos decenas de portadas de revistas. A comienzos de febrero, en un partido contra los Nets y su armador estrella Deron Williams, Lin anotó 25 puntos con cinco rebotes y siete asistencias en la victoria de los Knicks, que iban en picada en el standing.

En el próximo juego contra el Jazz, Lin fue cuadro regular por primera vez en su carrera y guio a los Knicks a su segunda victoria, con 28 puntos y ocho asistencias. En la victoria contra Washington en el siguiente juego, Lin dominó a John Wall con 23 puntos y 10 asistencias. Luego, en un repentinamente esperado encuentro contra los Lakers en el Madison Square Garden, Lin anotó más que Kobe Bryant con 38 puntos y siete asistencias en la victoria.

Luego de vencer a los Timberwolves con 20 puntos y ocho asistencias, Lin fue nombrado Jugador de la Semana en la Conferencia del Este con promedios de 27 puntos, ocho asistencias y dos robos de balón. Lin anotó el canasto de tres de la victoria en Toronto el día de San Valentín, y se convirtió en el primer jugador en la historia con al menos 20 puntos y siete asistencias en sus primeros cinco juegos en el cuadro regular.

Cuando acabó su súbito ascenso, Lin tuvo 12 partidos en el cuadro regular donde los Knicks tuvieron récord de nueve victorias y tres derrotas, y promedió 23 puntos y nueve asistencias.

La Linsanity arropó diferentes medios noticiosos y de publicaciones.

Lin nunca pudo recuperar la magia de Linsanity en sus siguientes paradas en temporadas posteriores, que incluyeron estadías en Houston, Los Angeles con los Lakers, Charlotte, Brooklyn, Atlanta y su campeonato esta pasada temporada en Toronto, pero sí se mantuvo como un productivo jugador de reparto con promedios de 12 puntos, cuatro asistencias, tres rebotes y un robo de balón.

Lin sigue siendo un buen jugador, en especial por su habilidad en el pick and roll, pero carece de tal vez la cualidad más importante en un armador suplente, consistencia en su disponibilidad.

Lin ha tenido solo una temporada saludable en los pasados cinco años, jugando un total de partidos de 33, 1, 74, 51 y 23.

Es muy probable que un equipo veterano lo firme antes del comienzo de la temporada, ya que sigue siendo un compañero respetado y querido que ayuda con la química. También tiene la opción de jugar en otras ligas alrededor del mundo, incluyendo en Asia, donde es un héroe continental.

Lin también ha disfrutado de buenos contratos después de su explosión en la gran manzana.

En años recientes, al igual que Lin, varios jugadores han dejado ver sus emociones en público, con los estelares DeMar DeRozan y Kevin Love siendo portavoces de la importancia de la salud mental entre los atletas. 

“Es fuerte. Si tengo un hijo espero que no entre al mundo de la NBA, donde la vida y los fracasos se exhiben en todo el mundo”, concluyó Lin.

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