Los Lakers no han brillado durante la pasada década por su astucia en la  creación de escuadras talentosas y coherentes.

Esta temporada hicieron un mejor trabajo, mayormente con el cambio de Anthony Davis, que fue más orquestado por él y su agente que por Rob Pelinka, el gerente general en Hollywood.

Existe una seria oposición de Davis a jugar la posición de centro, a pesar a que toda estadística —tradicional, de avanzada, individual y de equipo— apunta a que es mucho mejor para él y el colectivo cuando accede a jugar la posición.

Conscientes de su capricho, los Lakers firmaron a DeMarcus Cousins y a JaVale McGee como suplentes.

Las sorpresas que da la vida parece que los tiene de cara al improbable regreso de una controversial figura en la historia de la franquicia.

Howard no tuvo una primera estadía muy placentera en Los Angeles. [suministrada]

La trágica noticia de la lesión de rodilla de Boogie, que requerirá de una operación de ACL que lo dejará fuera probablemente durante toda la temporada, complica la habilidad para complacer el antojo de The Brow.

La lesión es la tercera que sufre en la pierna izquierda en menos de dos años, luego de la ruptura del tendón de Aquiles cuando militaba con los Pelicans y la lesión del cuádricep en la postemporada con los Warriors.

El hecho de que la lastimadura haya ocurrido luego del oleaje de la agencia libre complica el panorama.

Reportes han confirmado que los Lakers pasaron la oportunidad de firmar al centro Willie Cauley Stein—, quien quería firmar con ellos y hubiese sido mucho mejor complemento a las habilidades de LeBron y AD que Boogie, sin contar el trasfondo de salud—, pero que Pelinka prefirió a Cousins. WCS terminó firmando con los rivales Warriors por el mínimo salarial.

Son pocos los centros disponibles y menos para reemplazar un titular. Entre los que han sonado desde la noticia de la lesión se encuentra el exestelar Joakim Noah, quien terminó la pasada temporada con los Grizzlies, y Salah Mejri, quien ha disfrutado de los pases de Barea por los pasados cuatro años en Dallas.

Pero el súbito rumor de un interés mutuo entre los Lakers y el polémico Dwight Howard, ha sorprendido a todos.

Atrás han quedado los años de Howard como contendor al MVP año tras año, y su difícil personalidad, documentada desde su entrada a la liga en el 2004, se hace más difícil de tolerar con el deterioro de sus habilidades.

De culminar en los Lakers, Howard estaría entrando a su sexto equipo en cuatro años a pesar de mantener un relativo buen nivel de productividad en lo que a la posición de centro respecta. Aún así, por lo pesado que se ha reportado ser en el camerino y con sus compañeros, siendo más las acusaciones por la vía de inmaduro que de insolente, todos los equipos se han despedido de el ex ‘Superman’ más que a gusto, con varias superestrellas—como Kobe, Harden, Millsap y Wall—, vociferando descontento con el centro, en especial Kobe, quien estuvo a punto de enredarse a los puños con él en la primera visita de Howard a Los Angeles como contrincante.

Ver a Howard vistiendo el uniforme de los Lakers será una experiencia sublime, ya que la fanaticada no lo ha perdonado; abucheándolo fuertemente en todos los partidos desde el 2013, cuando abandonó a los Laguneros por los Rockets, no importa cuántas veces haya cambiado de equipo desde entonces.

LeBron tampoco aparenta ser muy fan de Dwight. Luego de jugar juntos con Team USA en el 2008, se reportó que varios miembros de la selección, incluyendo al Rey, no querían aguantar las “payasadas” de Howard, y, a pesar de la carencia de centros de la liga en el 2012, el equipo prefirió llevarse al veterano Tyson Chandler y al primer jugador seleccionado en draft de ese verano, Anthony Davis, quien no había jugado ni un solo segundo en la NBA antes de tener que lidiar con Howard.

Todos los veranos, Dwight hace un media tour para expresar cómo ha cambiado de actitud, y como ya no dará más problemas. El de este año incluyó una desacertada entrevista para declararse heterosexual luego de unas reseñas que hablaron sobre su sexualidad.

Howard jugó solo nueve juegos la pasada temporada con los Wizards tras someterse a una cirugía en la columna de la cual debe estar completamente recuperado. En su última temporada saludable, la del 17-18, promedió 17 puntos, 13 rebotes y dos tapones por juego para los Hornets de Jordan.

La pasada temporada, la primera de los Lakers con LeBron— quien firmó más por sus intereses fuera de la cancha que por lo que la gerencia podía proveer—, los Laguneros lo rodearon de jugadores de carácter cuestionable sin mucha habilidad de tirar a distancia ni defender, las dos cualidades que se han ratificado como las más valiosas alrededor de James. Esta temporada han hecho un mejor trabajo al unirlo a Davis y Danny Green, entre otros, para hacer una escuadra más coherente, pero la llegada de Howard tiende a desequilibrar los camerinos, y eso es un riesgo gigante para un equipo con aspiraciones campeoniles.

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