Aunque a Manny Pacquiao, ya con 40 años de edad, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) lo reconoce como su campeón ‘regular’ del peso welter, lo cierto es que el legendario zurdo filipino solo ha hecho 10 peleas en los últimos siete años y, de estas, ha perdido cuatro.

Si bien algunas de esas derrotas fueron dudosas —ante Timothy Bradley y el australiano Jeff Horn, por ejemplo—, sus victorias no fueron ante rivales de primer orden: como la que logró ante el argentino Lucas Matthysse, quien estaba al borde del retiro cuando lo noqueó hace casi exactamente un año —el 15 de julio de 2018— para ganar el título; o su deslucida victoria por decisión ante el siempre errático Adrien Broner el 19 de enero en su última pelea.

Pero Pacquiao es una leyenda, ganador de 10 títulos mundiales en ocho divisiones diferentes —una especie de versión masculina de la boricua Amanda Serrano—, con marca de 61-7-2 y 39 nocauts, y además es una figura carismática por su arrojo encima del ring, su humildad dentro y fuera de este, sus inclinaciones filantrópicas y hasta su estatus de semidiós en Filipinas, donde es venerado por multitudes e incluso ocupa un escaño en el Senado.

Pacquiao y Thurman se vieron las caras este jueves en la conferencia de prensa.[suministrada]

Quizá por todas estas razones, y por estar entrenando de nuevo con uno de los entrenadores más populares, exitosos y carismáticos de todos los tiempos, Freddie Roach, las casas de apuestas lo colocan como ligero favorito (13 a 10) para vencer este sábado en el MGM Grand de Las Vegas al norteamericano Keith Thurman (29-0 y 22), reconocido como ‘supercampeón’ de la AMB, en una pelea que será transmitida por Fox pay-per-view.

En circunstancias normales, Thurman, 10 años más joven, debería ser un amplio favorito, incluso para ganar por nocaut, pero la realidad es que aunque en determinado momento se le consideró más o menos a la altura de los dos grandes campeones de las 147 libras, Errol Spence y Terence Crawford, sus acciones han bajado bastante en el último par de años.

Apodado ‘One Time’, su reputación como futura superestrella, dotada tanto de pegada como de buen boxeo, comenzó a sufrir en julio de 2015 cuando el boricua Luis Collazo, un veterano excampeón zurdo, agresivo y pegador (como Pacquiao) lo puso en mal estado con sus golpes al cuerpo antes de que le pararan la pelea por cortaduras en el séptimo asalto.

En sus dos defensas siguientes, Thurman escapó con cerradas y dudosas victorias por decisión sobre Shawn Porter y, en una unificatoria con el descendiente de boricuas Danny García, entonces monarca del CMB, por decisión dividida en marzo de 2017.

Tras esa pelea, Thurman fue operado del codo derecho y no reapareció sino hasta 22 meses después, el 26 de enero de este año, cuando logró una deslucida victoria por decisión mayoritaria ante el desgastado Josesito López (36-7 y 19 nocauts), en una pelea tan mala que, según se dice, Pacquiao nunca ha querido verla con tal de no confiarse demasiado.

Pero aún así, algunos analistas esperan que Thurman esté en mejores condiciones esta vez y que, incluso aunque no lo esté, su juventud, boxeo y pegada resulten demasiado en estos momentos para Pacquiao, quien al parecer podría ganar $20 millones por la pelea.

Quien, de paso, careció para esta pelea de los servicios de George Kambosos, Jr., el cotizado peso ligero australiano de ascendencia griega, octavo clasificado por la OMB, que se había convertido en su principal compañero de guanteos desde que Pacquiao peleó en Australia con Jeff Horn en julio de 2017.

De paso, Kambosos (17-0 y 10 nocauts), ligado al promotor Lou Dibella, es aquel que por alguna razón, últimamente, cada vez que lo entrevistan, se pasa diciendo que quiere pelear con el excampeón boricua José ‘Sniper’ Pedraza, clasificado cuarto por la OMB.

Con su acostumbrado optimismo, Roach ha afirmado que la velocidad y la pegada de Pacquiao serán determinantes y que espera que este triunfe por nocaut “en el noveno asalto”.

Que conste, Pacquiao solo ha conseguido un nocaut —el de Matthysse– en los últimos 10 años.

Entretanto, Thurman, quien se expresa con mucha elocuencia, no solo está prediciendo también un nocaut, sino que admite que lo estará buscando.

“Es imposible decir que Pacquiao está en su mejor momento, pero no lo es el afirmar que Manny Pacquiao sigue siendo un gran peleador”, dijo en determinado momento.

“Pero quiero dejar establecido que Manny Pacquiao sencillamente ya no está listo para enfrentarse a los mejores peleadores jóvenes de la división welter de hoy en día”.

“Me ha tomado seis años conseguir la oportunidad de compartir el ring con Manny Pacquiao y de seguro que voy a aprovecharla este 20 de julio”, agregó.

“Voy por el nocaut”.

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