Por el pasado mes, la NBA fue una locura. Una ola de cambios de direcciones de jugadores claves, viró el balance de la liga patas arriba.

Seis jugadores que estuvieron entres los 15 seleccionados en los Equipos Todo Liga visten nuevos uniformes.

Cuando parecía que las aguas llegaban a su nivel, el Thunder envió a Russell Westbrook a Houston para confirmar que la NBA se ha convertido en una liga que requiere cobertura mediática por los 12 meses.

En la eterna búsqueda de nuevo contenido, los analistas apuntaron sus cañones a las especulaciones sobre quién será la próxima estrella en el mercado.

Los cambios recientes en Washington nos podrían dar la respuesta.

John Wall: su contrato es una carga para los Wizards. [suministrada]

Los Wizards reestructuraron sus puestos administrativos, comenzando por quitar el sello de interino de su gerente general Tommy Sheppard. Pero fue otra movida la que puede dar claves de hacia dónde se dirige la franquicia y qué puede pasar con su estrella Bradley Beal.

Los Wizards trajeron a Sashi Brown para el puesto de Director de planificación y operaciones. Brown viene de los Cleveland Browns de la NFL, donde orquestó la controversial estrategia del tanking, o perder a propósito, por varios años. Bajo su mandato, los Browns tuvieron un récord de una victoria y 31 derrotas con dos diferentes equipos confeccionados por él, pero después de décadas como el peor equipo en la liga, y tras su despido, Cleveland se encuentra en su mejor momento, considerado un contendor al campeonato de la famosa liga de football.

No hay que profundizar mucho para ver las obvias similitudes con Sam Hinkie, el polémico gerente general de los Sixers que fue despedido antes de ver los frutos de su estrategia de perder por varios años. Actualmente los Sixers se presentan como uno de los favoritos a ganar la Conferencia del Este la temporada entrante, mayormente con los bienes obtenidos por Hinkie, entre los que se encuentra Joel Embiid y Ben Simmons.

La influencia de Sashi es suficiente para especular que lo próximo en agenda para los Wizards es un cambio de Beal para asegurarse una visita al fondo de la liga.

Esta misma semana, Washington le puede ofrecer una extensión de contrato al estelar tirador por tres años y $111,000,000 millones, la cual Sheppard anunció en entrevista con la prensa local al confirmar que “se le ofrecerá en el segundo que sea permitido y hasta el último centavo”.

Si Beal decide no firmar la extensión, es una clara pista de que anda pensando en otros lares.

Tras la lesión del armador John Wall, Beal expandió su juego, iniciando la ofensiva como nunca antes en su carrera y teniendo su mejor temporada desde que entró a la liga en el 2013, con promedios de 26 puntos, cinco rebotes, seis asistencias y dos robos de balón por juego.

Los Wizards están en competencia por el roster más deprimente en la liga. Luego de regalar a Otto Porter a Chicago la pasada temporada, y dejar ir al armador Tomas Satoransky, el equipo consiguió la difícil hazaña de terminar con un equipo sin talento joven, sin futuros prospectos y sin una escuadra competitiva en la actualidad.

Después del botín conseguido por OKC y New Orleans en los cambios de Anthony Davis, Paul George y Westbrook, un cambio de Beal puede proveer el reinicio que tanto necesitan.

Si el cambio es inminente, los Wizards pueden optar por dos interesantes vías, ambas con sus serios pros y contras.

La primera ruta sería un tradicional cambio por jugadores jóvenes con potencial y futuros turnos de primera ronda en el draft.

La segunda ruta es un poco más compleja. Hay consenso en que Wall tiene el peor contrato de la liga.

Luego de firmar una extensión de contrato por $170,961,000, Wall tuvo una operación de rodilla y de tendón de Aquiles, antes de que entrara en efecto la extensión. Es muy probable que ambas lesiones afecten el resto de la carrera del cinco veces estrella, cuya habilidad atlética era su mejor virtud, siendo considerado de los jugadores más rápidos de la liga y ganando una competencia de donqueos en el 2014.

Los Wizards pueden optar por no recibir nada a cambio de Beal más allá de contratos que expiran la próxima temporada, renunciando a la posibilidad de recibir bienes futuros con la condición de que el equipo que cambie por Beal, también se lleve a Wall. No recibir mucho a cambio de Beal es una píldora difícil de tragar, pero la flexibilidad salarial que ofrecería salir del contrato de Wall puede proveer el mejor camino a una reconstrucción.

En el momento que Beal entre al mercado, los 29 equipos van a querer de sus servicios, no solo por su talento, sino por lo fácil de acomodar su estilo de juego a cualquier sistema y al lado de cualquier superestrella. Hay que ver qué ruta deciden los nuevos al mando en la capital, pero una cosa es segura: un cambio de Beal a un contendor puede nuevamente virar la liga patas arriba.

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