Este domingo, a partir de la 1:30 p.m., comenzará la ceremonia de exaltación del Salón de la Fama del béisbol en Cooperstown, Nueva York, que finalmente le pondrá fin a la larga espera de Edgar Martínez.

Edgar, quien tuvo que esperar hasta el décimo y último año de elegibilidad para conseguir los votos necesarios y convertirse en el quinto puertorriqueño en recibir el máximo honor que confiere el béisbol de Grandes Ligas, formará parte de la ceremonia de exaltación en la que también entrarán al recinto de los inmortales del béisbol una cantidad casi sin precedentes de seis estrellas: los relevistas Mariano Rivera —el primer jugador en ser electo por unanimidad— y Lee Smith, los abridores Mike Mussina y el fenecido Roy Halladay, y Harold Baines y Edgar, quienes labraron la mayoría de los números de sus carreras como bateadores designados.

Mientras que los otros cuatro fueron seleccionados como parte del procedimiento regular de votación anual por parte de los votantes, Smith y Baines entraron como parte de la votación suplementaria en la que un comité especial reconsidera a los peloteros que nunca llegaron a alcanzar el mínimo requerido del 75% votos durante sus 10 años de elegibilidad, un proceso que comienza después de cinco años de retirados.

Edgar luce relajado durante una de las actividades que se celebraron esta semana en Cooperstown.

En enero pasado, al anunciarse el resultado de la votación en la que participan más de 400 periodistas afiliados a la Asociación de Escritores del Béisbol de Estados Unidos, se informó que Edgar había recibido 363 de los 425 votos emitidos, para un porcentaje de 85.4%, los mismos números que consiguió también Halladay, el estelar lanzador abridor de los Azulejos y los Filis.

Roberto Clemente (1973), Orlando ‘Peruchín’ Cepeda (1999), Roberto Alomar (2011) e Iván Rodríguez (2017) fueron los anteriores boricuas exaltados.

De no haber alcanzado el 75%, Edgar, quien promedió .312 en su carrera de 18 años, entre 1987 y 2004, todos con los Marineros de Seattle, solo hubiese conservado la esperanza de quedar seleccionado algún día a través de la versión moderna del Comité de Veteranos.

Pero tal como lo había presagiado durante las últimas semanas del año pasado la tendencia de las papeletas informadas públicamente, el bateador derecho, considerado como tal vez el mejor bateador designado del la historia del béisbol, que había estado todo el tiempo por encima del 90%, pasó la marca requerida por amplio margen.

“Gracias a los Marineros y a todos los fanáticos que me respaldaron durante mi carrera y durante los últimos 10 años en mi candidatura al Salón”, tuiteó Edgar de inmediato.

“Me siento conmovido por todo este respaldo abrumador, y muy bendecido”.

Edgar acumuló 2,247 hits con 309 jonrones y 1,261 remolcadas, ganando el titulo de bateo en 1992 (.343) y 1995 (.356).

“Antes de Edgar”, comentaría después Ken Griffey, Jr., quien fuera su compañero en Seattle, “el bateador designado era un jugador viejo que se había convertido en favorito de la fanaticada y era colocado en ese rol para mantenerlo activo. Pero Edgar cambió todo eso y el designado sencillamente era un gran bateador”.

De hecho, el entonces comisionado del béisbol, Bud Selig, bautizó en 2004 como el Premio Edgar Martínez el galardón otorgado anualmente al mejor bateador designado, una posición que solo existe en la Liga Americana.

Halladay, quien ganó 203 juegos en su carrera y el Cy Young de la Liga Americana en 2003 y 2010, pereció el año pasado en un accidente aéreo.

Rivera, quien posee el récord de todos los tiempos con sus 652 juegos salvados y se le considera como posiblemente el mejor relevista de la historia del béisbol, en una ilustre carrera de 19 temporadas con los Yankees de Nueva York, tuvo una efectividad de por vida de 2.21 y una de 0.70 en 141 partidos de postemporada.

Recibió los 425 votos emitidos, convirtiéndose así en el primer exaltado por unanimidad al Salón de la Fama.

Mussina, otro lanzador derecho, tuvo marca de 270 y 153 en su carrera de 18 años (entre 1991 y 2008) con Baltimore y los Yankees.

Superó por escaso margen el mínimo, con 326 votos (76.7%).

Smith salvó 478 juegos en su carrera de 18 años en las Mayores con siete equipos entre los años ochenta y noventa, una marca que se mantuvo como la mejor de todos los tiempos hasta que Rivera se la rompió 13 años después.

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