Para los que se acostaron temprano en la primera noche de la agencia libre, esperanzados que después de la locura de las primeras horas las aguas habían llegado a su nivel, la noticia de que los Warriors no se quedaron de brazos cruzados los levantó con asombro.

A sabiendas que el mejor anotador del mundo, Kevin Durant, se despide de la bahía para unirse a Kyrie Irving en Brooklyn y eventualmente formar un trabuco en la Conferencia del Este, los Warriors negociaron para una firma y cambio donde reciben los servicios de D’Angelo Russell, quien firma un contrato de cuatro años y $117 millones.

El armador de 23 años no parece el estilo de jugador en el cual los tres veces campeones en cinco años se han enfocado en el pasado.

D-Lo está entre los primeros jugadores en la liga en tasa de uso, emulando más el estilo de juego ofensivo de James Harden que la balanceada armonía de los Warriors.

Russell participó este año de su primer Juego de Estrellas tras promediar 21 puntos, siete asistencias y cuatro rebotes para los Nets, teniendo la bola en la mano y creando ofensiva en el pick and roll. Los Warriors llevan varios años en el sótano de esa estrategia, ya que prefieren mover el balón y mantener un balance ofensivo donde todo el mundo es partícipe.

Russell también tiene dos serias fallas: su carencia de tiradas libres y sus deficiencias defensivas. Los Warriors han protegido a Curry, rodeándolo de excelentes defensores, como Draymond Green, Durant, Klay Thompson y Andre Iguodala. Este último fue canjeado a los Grizzlies para crear el espacio salarial necesario para absorber a Russell. Iggie ha sido un pilar de la dinastía Warriors, dentro y fuera de la cancha.

Aún así, la movida es un swing de jonrón justificable. Russell no solo tiene el potencial ofensivo para crear un potente trío junto a Curry y eventualmente Thompson cuando regrese de su operación de rodilla, sino que el armador fue objeto de análisis de varios equipos durante la agencia libre, que deben, y muy probable estén dispuestos a negociar un cambio en el futuro si los Warriors quisieran pivotear de la estrategia de jugar con tantos manejadores de balón.

Los Warriors ahora se preparan para un nuevo mundo donde no son los innegables favoritos al campeonato por primera vez en varios años, pero obviamente tampoco están tirando la toalla.

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