Cervelli dice que no vuelve a catchear

Francisco Cervelli tiene que haber visto con detenimiento una y otra vez la jugada en el plato del domingo por la noche en la que el receptor de los Angelinos de Los Angeles, Jonathan Lucroy, fue derribado y golpeado por el corredor Jake Marisnick, de los Astros de Houston, en un incidente que ha traído cola.

Y seguramente se reafirmó en su decisión.

Horas antes, el receptor venezolano de los Piratas de Pittsburgh le había comunicado a un reportero de Pittsburgh que sus días detrás del plato eran cosa del pasado.

“Ya es suficiente”, le dijo, supuestamente, Cervelli al redactor Dejan Kovacevic, del DKPittsburghSports.com.

El anuncio del jugador tomó por sorpresa a todo el mundo. Después de todo, Cervelli, de 33 años, ha sido el receptor regular de los Piratas durante los pasados cinco años, aunque actualmente se encuentra — por sexta ocasión en su carrera—en la lista de lesionados sufriendo de una conmoción cerebral.

“Esta vez es diferente. No puedo seguir viviendo así”, dijo sobre sus recurrentes episodios de traumas en la cabeza.

Está por verse qué posición asumirá la gerencia de los Piratas, si le buscará un acomodo razonable al jugador en lo que resta de temporada o le argumentará que su posición en el equipo no es otra que la de receptor.

Cervelli está en la lista de lesionados desde el 25 de mayo, aunque le dijo a Kovacevik que espera comenzar un proceso de rehabilitación en Triple A en las próximas semanas.

El veterano mascota se encuentra en su último año de un contrato de tres temporadas y $33 millones que renovó en el 2016, así que si se mantiene firme en su posición de no volver a catchear, probablemente sea relegado a un rol de sustituto de alguna posición del cuadro interior durante los tres últimos meses de la temporada.

El venezolano Elías Díaz está actuando de receptor regular de los Piratas ante la ausencia de Cervelli, y Jacob Stallings es su sustituto.

El domingo, Lucroy tuvo que abandonar el partido contra los Astros, probablemente con la nariz rota y sangrando, luego de que fuera derribado en el plato por Marisnick en un intento de anotar en el que pareció ir hacia el receptor con la intención de golpearlo. La jugada fue cambiada de safe a out por los árbitros luego de una revisión.

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