En la postemporada del 2018, los Celtics de Boston llegaron al séptimo juego de las finales de conferencia, en su cancha, y perdieron solo por los ya acostumbrados actos heroicos de LeBron James. Todo esto se dio con los dos jugadores mejor pagados del equipo, Kyrie Irving y Gordon Hayward, en el banco con lesiones que no le permitieron participar de los playoffs.

El equipo se posicionaba mejor que cualquier otro como la escuadra del futuro, liderado por Jayson Tatum, de 20 años, Jaylen Brown, 21, y el respetado y productivo veterano Al Horford. El regreso de los estelares se supone que los confirmaría como una posible dinastía.

Una temporada del caótico “liderazgo” de Kyrie y los evidentes problemas de química que trajo consigo, y los Celtics ya no brillan como hace un año.

Este verano el equipo se hizo un makeover.

Jayson Tatum pudiera recuperar terreno en esta nueva versión de los Celtics. [suministrada]

Fuera queda Kyrie, que se lleva su bagaje a Brooklyn sin que se derramen muchas lágrimas por su salida en Boston a pesar de su inmenso talento. En su lugar entra Kemba Walker, un facsímil razonable que no tiene el potencial en cancha de Irving, pero es considerado de los mejores compañeros de equipo en la liga, siendo finalista en varias ocasiones al premio de compañerismo del año en la liga.

Su presencia ayudará al desarrollo de las jóvenes estrellas en el equipo y traerá un aura de paz al camerino que lo necesita de manera urgente. Kemba cayó al Juego de Estrellas y fue elegido para el Tercer Equipo Todo Liga a pesar que su equipo no cayera a la postemporada.

Su cualificación ofensiva es prácticamente idéntica a la de Irving, a pesar que esa estadística es influenciada directamente por tus compañeros en cancha, renglón donde Kyrie tenía una amplia ventaja sobre Walker por la pobre construcción de equipo por parte de Jordan en Charlotte. Es probable que su juego se eleve en las manos del dirigente Brad Stevens, quien ha sacado lo mejor de Isiah Thomas, Terry Rozier, Marcus Smart y un sinnúmero de manejadores de balón.

La verdadera pérdida de impacto es la de Horford, quien lideraba al equipo en cancha, mostrado por su impacto en las estadísticas de avanzada, y fuera de esta siendo de los jugadores más respetados en la liga. Su salida es doblemente dolorosa ya que se une a un rival directo en Filadelfia.

Los Celtics también cambiaron y dejaron en libertad a Aron Baynes y Marcus Morris, respectivamente. Es muy probable que el centro titular sea Enes Kanter, quien es igual de productivo en la ofensiva de lo que es perjudicial en la defensa.

La falta de opciones en la pintura muy probablemente guíe a Stevens a ingeniárselas con cuadros pequeños donde la ofensiva sea la orden del día, cambiando la identidad del equipo que se ha albergado entre los mejores 10 en defensa por los pasados años.

La clave del éxito de los Celtics en la temporada entrante cae en dos factores principales: la salud de Hayward y el desarrollo de sus dos jóvenes pilares.

Hayward nunca ha vuelto a ser el mismo luego de la atroz lesión del tobillo sufrida durante el primer juego de la temporada 2017-2018.

En su última temporada con el Jazz, Hayward promedió 22 puntos, cinco rebotes y cuatro asistencias con excelentes porcentajes de campo, proveyendo gran versatilidad en ambos lados de la cancha. La pasada temporada aportó 12 puntos, cinco rebotes y tres asistencias, viniendo del banco durante gran parte de la campaña luego de un fallido intento de integrarlo a los titulares. Mientras más tiempo se aleje de su lesión, más se debe aproximar al jugador en quien los Celtics invirtieron $128 millones hace dos veranos.

Los pilares de la franquicia, Tatum y Brown, vieron su desarrollo estancado por la presencia de Kyrie y Hayward la pasada temporada, quienes tomaron el papel protagónico del cual los jóvenes disfrutaron mientras ellos sanaban. Tatum en especial, proyecta como una máquina anotadora, con las herramientas para ser la voz cantante de una efectiva ofensiva. Jaylen sobresale por su versatilidad defensiva. Se reportó que los jóvenes no soportaban la seudo profunda filosofía de Kyrie, ni su estilo de liderazgo, que constaba en barrer el piso con sus compañeros en la prensa todo el año. Su salida debe ayudar al continuo desarrollo de ambos.

Los Celtics sin duda serán diferentes en cancha la próxima temporada, pero la salida de Kawhi ha dejado la Conferencia del Este con solo dos verdaderos contendores en Milwaukee y Filadelfia, con Brooklyn afilando los cuchillos para la siguiente temporada con el regreso de Durant. Si la química mejora como se espera; Hayward sigue acercándose al jugador que fue, y los jóvenes regresan a la trayectoria en ascenso que tenían hace un año, se puede apostar a la magia de Stevens de nuevamente presentar a Boston como una verdadera amenaza en la conferencia.

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