En el boxeo, todo peleador se expone a que en el último momento le diga que su pelea se cayó debido a problemas con su rival, y por lo regular —aunque no hay nada garantizado— puede esperar que el promotor por lo menos le cubra los gastos y, si tiene suerte, parte de la bolsa.

A José ‘Chiquiro’ Martínez, sin embargo, acaba de ocurrirle algo peor: el supermosca de Las Marías, con marca de 20-1-2 y 13 nocauts, tenía previsto reaparacer este sábado en el Wolstein Center de Cleveland, enfrentándose al colombiano Yeison Vargas (17-1 y 12) en una pelea a ocho asaltos.

Pero este jueves, Chiquiro, quien había llegado a Cleveland el miércoles, iba camino de probarse su peso en la pesa cuando fue llamado de pronto por el promotor, Shawntee McCoy, junto a los demás peleadores que debían participar en el programa.

“Nos dijeron que toda la cartelera se había cancelado”, dijo, todavía afectado por la frustración, el peleador de 26 años que está ligado a la Miguel Cotto Promotions.

“La explicación que nos dieron era que no había chavos”, agregó,

“Esto es bien duro”, dijo. “Todo ese entrenamiento que hice… aparte de que era una buena oportunidad para mí, porque vengo de una derrota e iba contra un colombiano que tenía un buen récord”.

Chiquiro viene de caer en dos asaltos el 31 de enero ante el filipino Aston Palicte en una eliminatoria de la OMB para las 115 libras.

“Lo peor es que no me querían pagar ni las dietas, pero la gente de Cotto peleó con ellos y sí me las van a pagar, más los pasajes de avión”.

En la pelea estelar, el argentino radicado ahora en Puerto Rico y ligado a la Universal Promotions de Javier Bustillo, Lucas Fernández (12-2-1 y nueve), iba a enfrentarse al protegido del promotor, Dewayne Beamon (16-1-1 y 11 nocauts), clasificado duodécimo en las 115 libras por la OMB, y Chiquiro esperaba que, de ganarle al colombiano y Beamon a Fernández, el promotor tuviera planes de ponerlos en septiembre.

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