Lederman “no tenía un solo enemigo”

Durante décadas, los seguidores del boxeo escuchaban su voz cuando los analistas y comentaristas de HBO, Larry Merchant y Jim Lampley, le pedían que dijera, en breve segundos, cómo tenía su tarjeta de votación.

Y él los complacía con gran entusiasmo y su característico tono chillón.

Naturalmente, al apagar HBO al final del año pasado su larga y rica historia como el medio transmisor de algunas de las más peleas más grandes de la historia del boxeo, dejamos de oír su voz en la televisión.

Y el sábado, el mundo entero dejó de oír para siempre a Harold Lederman, cuando, víctima del cáncer, murió a la edad de 79 años.

No fue sorpresa que de inmediato surgieran los lamentos y las expresiones de duelo de todo el mundo: el CMB emitió su pesar en un comunicado, y el Salón  de la Fama del Boxeo Internacional en Canastota, Nueva York, donde él fue exaltado en 2016, anunció que pondría sus banderas a media asta en señal de luto.

Lederman no solo era famoso, sino querido: un hombre afable y simpático, además de gran conocedor de boxeo.

Lederman fue exaltado al Salón de la Fama en Canastota en el 2016.

Neoyorquino de toda la vida, Lederman se graduó de la Universidad de Columbia y ejerció como farmacéutico toda su vida, pero en 1967 consiguió la licencia como juez de boxeo ante la Comisión Estatal de Nueva York y, dada su creciente reputación, fue contratado en 1986 por HBO para desempeñarse como ‘juez extraoficial’ de sus transmisiones de boxeo, tarea que desempeñó durante 32 años.

Pero Lederman no se limitaba a decir quién había ganado cada salto, sino que, hablando apresuradamente en el lapso limitado que le dejaban los comentaristas, explicaba por qué había votado así, y qué estaban haciendo —mal o bien— los dos contendientes.

Y antes de que se anunciara la decisión oficial, Lederman, cuya hija Julie es también una destacada juez de boxeo, analizaba brevemente a los tres jueces que tenían en sus manos la decisión del encuentro: su trasfondo, su experiencia, sus peleas más importantes, incluso sus tendencias a la hora de votar.

Para Puerto Rico, Lederman jugó un papel importante en la histórica pelea de 1999 entre Tito Trinidad y Oscar de la Hoya, transmitida por HBO pay-per-view.

Yo, que cubría la pelea para El Nuevo Día, me topé por casualidad con él en la sala de prensa la noche antes de la pelea y a quemarropa la pregunté, sin ni siquiera identificarme: “Harold, ¿quién tú crees que gana la pelea?”

Con su sonrisa de siempre, me dijo “yo no sé, pero lo que quiero es que sea una pelea muy cerrada para que haya un empate y tengan que volver a pelear”.

Era probablemente la respuesta que le daba a todo el mundo, pero lo curioso es que, durante la transmisión por HBO (que yo vería en diferido), él tenía la pelea 105-104 a favor de De la Hoya luego de 11 asaltos y comentó: “De la Hoya no puede ganar esta pelea huyendo”.

Al final votó 114-114, igual que el juez Glen Hamada, mientras que los otros dos oficiales votaban 115-114 y 115-113 a favor del boricua.

(Larry Merchant, para quien no lo recuerda, no la vio muy diferente: vio ganar a De la Hoya 6-5-1 en asaltos, 116-115).

“Es una de las cinco personas más conocedoras de boxeo que yo he conocido”, dijo Francisco ‘Paco’ Valcárcel, el presidente de la OMB, su amigo personal. “Pero así como era un gran juez de boxeo y un gran comentarista, era mejor ser humano”.

“No tenía un solo enemigo: los mismos jueces de boxeo a los que a veces él criticaba por sus votaciones, seguían siendo amigos de él”.

Paco recuerda que durante la primera etapa de la OMB, en los años noventa, él a menudo nombraba a Lederman para trabajar en sus peleas.

“Cuando yo quería estar seguro de que iba a haber alguien que iba a votar bien y no se iba a dejar influenciar con tanta corrupción, lo mandaba a él”, dijo.

Y, luego de que empezara a trabajar con HBO, fue Lederman quien abogó para que los comentaristas de HBO, quienes durante un tiempo rehusaban mencionar a la OMB como el organismo que avalaba la pelea que estaban presentando, comenzaran a cambiar de parecer.

“Recuerdo que una vez invitó a Larry Merchant y a Jim Lampley, que estaban en Wimbledon, a que fueran a ver la pelea de peso completo que iba a hacer Herbie Hide con Vitali  Klitschko y también les habló de Naseem Hamed, que era una estrella en Inglaterra”.

“Poco a poco, HBO empezó a entender que en Europa estaban saliendo peleadores muy buenos que eran campeones de la OMB, comenzó a transmitir sus peleas y a anunciar nuestro organismo en las presentaciones”, agregó.

En la foto, Michael Pernick, Lederman, Oscar de la Hoya y Valcárcel. [suministrada]

Lederman se retiró en 2006 como juez de boxeo, pero siguió laborando otros 12 años con HBO.

Valcárcel dijo que la última vez que vio a Lederman fue el año pasado, cuando, para celebrar su cumpleaños, cenaron juntos en un restaurante italiano de Nueva York donde se les unió, entre otros, el promotor Lou DiBella, otrora director de boxeo de HBO.

“Yo sabía que él tenía ese padecimiento de cáncer, aparte de que tenía problemas cardiacos y era diabético”, dijo. “Y estaba un poco obeso”.

“Pero si uno no sabía que estaba enfermo, no se daba cuenta al verlo a él, aunque a veces se cansaba y tenía que sentarse: comía bien, se reía y se la pasaba hablando … de boxeo”.

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