Nos damos cuenta de que estamos viviendo una nueva era en el boxeo cuando el tema que ha acaparado las noticias en relación con la pelea unificatoria del peso mediano de este sábado entre Daniel Jacobs y Saúl ‘Canelo’ Alvarez en Las Vegas es el de la cláusula de rehidratación.

La misma, impuesta hace unos años por la Federación Internacional de Boxeo (FIB), estipula que aunque los peleadores hayan marcado el peso límite a la hora del pesaje, estos no puedan excederse por más de 10 libras en la mañana del día de la pelea.

Jacobs (35-2 y 29 nocauts), de 32 años, es el campeón mediano de la FIB, pero, aunque el organismo descontinuó esa regla para las peleas unificatorias, la misma fue incluida en el contrato de pelea, evidentemente en un intento de proteger a Canelo, de 28 años, de la posibilidad de que su rival goce de una amplia ventaja en peso, aunque el propio Canelo ha asegurado que no fue idea suya.

Y la verdad es que carece un poco de sentido, puesto que Canelo (51-1-2 y 35), reconocido como campeón mediano del CMB y la AMB, viene de ganar el cetro de las 168 libras al noquear en tres asaltos a Rocky Fielding en diciembre, y de seguro tanto él como su rival pesaron más de 170 en la mañana del día de la pelea.

Aunque, claro, Jacobs, quien mide 5-11 1/2 (por los 5-8 de Canelo) es un rival mucho más peligroso que Fielding.

Como sea, la controversia ha surgido debido a que el británico Eddie Hearn, promotor de Jacobs, ha dicho que su peleador no necesariamente va a cumplir con la cláusula de rehidratación.

“No creo que vaya a ser un problema, pero todo va a depender de cómo se sienta más cómodo”, dijo, de acuerdo a varios medios de información. “Si se pasa, no hay problemas, pagamos la multa”.

“Ya Danny ha cumplido con esa regla para peleas anteriores y, de todos modos, luego de pesarse a las 8:00 de la mañana, va a tener otras 12 horas para hidratarse completamente”.

“Como quiera que sea, él es un peso mediano enorme y va a estar pesando 180 libras la noche de la pelea, y Canelo unas 170, pero, si no se cumple con la cláusula, no pasará nada: de todos modos va a haber pelea”.

La multa que tendría que pagar Jacobs sería de $100,000 por cada libra por encima de las 170 en la mañana del día de la pelea de este sábado.

Lo que no parece mucho cuando ambos peleadores se van a ganar varios millones o, en el caso de Canelo, muchos.

Sin embargo, sí se sabe que Jacobs ha llegado a pesar 176 libras en las mañana de sus peleas cuando no ha estado vigente la famosa cláusula y, en una entrevista reciente en el programa de ESPN Deportes, A los Golpes, sin embargo, el gran excampeón mexicano Julio César Chávez expresó que la cláusula complicaría a Jacobs.

“Va a subir todo jodido”, dijo, “porque Jacobs es un peleador demasiado alto que tiene que sacrificarse mucho para bajar a las 160”.

Como sea, es un ingrediente de interés adicional para una pelea que ya de por sí es interesante y a Jacobs, un peleador excelente que hizo cuatro defensas como campeón mediano de la AMB y perdió una cerradísima y controversial decisión ante Gennady Golovkin en una pelea unificatoria en marzo de 2017, y lleva tres victorias desde entonces, se le conceden buenas probabilidades de victoria.

Más, tal vez, de lo que dicen las casas de apuestas: según el complicado sistema actual, Canelo es favorito entre 1.5 y 2.5 a uno para alzarse con la victoria, aunque una victoria de Jacobs, nacido y radicado en Brownsville, Nueva York, pagaría entre 7 y 8 a 1.

En la misma cartelera, el boricua Jonathan Oquendo (30-5 y 19 nocauts) estará disputando dos cetros regionales de la OMB para las 130 libras, el NABO y el Internacional, con  Lamont Roach, Jr. (18-0-1 y siete).

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