Datos de la autopsia a Houston y Boston

 

En ocasiones la NBA tiene una magia para coordinar los destinos de franquicias que están directamente ligadas.

A comienzos de temporada, los Celtics y los Rockets empataron en la segunda posición como los favoritos en las apuestas de Las Vegas para ganar el campeonato, obviamente detrás del histórico trabuco de Golden State.

Ambos entraron a los playoffs con abundantes argumentos de ser los mayores retadores a los Warriors.

Los Celtics regresaban con el equipo que se fue siete juegos en las finales de conferencia contra LeBron y su orquesta, a la vez que añadían dos estrellas en Kyrie Irving y Gordon Hayward. A pesar de serias altas y bajas a través de la temporada, más por estados anímicos y problemas de química en cancha que cualquier otra cosa, los Celtics arrancaron la postemporada como los favoritos de los analistas de ESPN para representar la conferencia en las finales. El conglomerado de talento era demasiado como para ser desafiado, con muchos de dichos analistas argumentando que le podrían hasta dar la batalla a los campeones.

Por su parte, los Rockets se comportaban más como un laboratorio, apostando a la ecuación matemática de tiros de tres + tiros libres = campeonato. La estrategia fue suficientemente buena como para tener a los campeones contra las cuerdas la pasada temporada hasta que una lesión de Chris Paul los descarriló.

El desempeño de Chris Paul ya ha comenzado a dar señales de declive.

Ambos fueron eliminados posiblemente de la manera más humillante posible.

Por los Rockets, luego de una temporada escuchando que la victoria era inminente si CP3 no se lesionaba la pasada temporada, se despiden en la segunda ronda con serios cuestionamientos sobre el legado de Harden, Paul y el dirigente Mike D’Antoni.

Los Rockets tenían ventaja de un punto, en el cuarto parcial del quinto juego de la serie, con Durant en el camerino con una lesión, y tanto los campeones como su público en estado de shock, pensando que KD había sufrido la temible ruptura del tendón de Aquiles. En los últimos siete minutos de juego, Harden hizo su acto de desaparición, intentando solo un tiro al canasto en una sorpresiva derrota. Una victoria los hubiese posicionado para cerrar la serie en el sexto juego en su cancha. Aún así, Las Vegas los tenía favoritos por siete puntos en dicho partido, con los analistas haciendo planes para el juego siete. Steph Curry no aportó ni un punto en la primera mitad, pero sus 33 en la segunda, en conjunto a una espectacular actuación del subestimado Klay Thompson y unos inteligentes ajustes del dirigente Steve Kerr, hizo que los Warriors se robaron el sexto juego de la serie para pasar a su sexta final de conferencia al hilo.

Por otra parte:

“No importa lo que haya pasado en la temporada regular, nadie nos puede ganar cuatro juegos en una serie”… y con esas palabras Kyrie Irving nuevamente se metió el pie en la boca.

Luego de barrer a los Pacers en la primera ronda de la postemporada, y ganar el primer juego de la segunda ronda en Milwaukee, los Celtics no ganaron más, perdiendo muchos de estos partidos por un amplio margen, con Irving teniendo la peor postemporada de su carrera y la peor calificación neta en ambos lados de la cancha. Los problemas de química salieron a la superficie a la vez que el Greek Freak los hacía cantos. Para el quinto y último juego de la serie, los Celtics lucían como uno de los peores equipos en la liga, con un contagioso desánimo que los vio tirar 31.2 por ciento de campo, el peor en la historia de los playoffs desde que se añadió la línea de tres puntos en el 1979.

¿Qué es lo próximo?

Por los Rockets, a pesar de tener uno de los mejores y más ingeniosos gerentes generales en Daryl Morey, no hay mucho que puedan hacer. Los contratos de Harden, Paul, Eric Gordon y el centro Clint Capela le consumen casi completa la nómina disponible. El contrato de Paul podría ser significativamente perjudicial, ganando un promedio de $41 millones por las próximas tres temporadas a pesar de una visible baja en su calidad de juego. Morey sobresale por su habilidad de encontrar talento en los márgenes, como es el caso de P.J Tucker, un valioso jugador de reparto que aporta mucho más que lo que cuesta su sueldo. De Durant irse a los Knicks como muchos especulan, los Rockets entrarían como uno de los favoritos a ganar el campeonato, pero a estas alturas, es difícil confiar en un núcleo que continúa quedándose corto a pesar del destino ofreciéndole la mejor de las oportunidades. 

La situación en Boston es un poco más compleja.

El enigmático Irving entra a su agencia libre como una gran pregunta a pesar que solo hace unos meses aseguró en conferencia de prensa que quería firmar con los Celtics a largo plazo. “Si ellos me quieren de vuelta, yo firmaré con ellos”, expresó el armador a comienzos de temporada, solo para comentar luego: “yo no le debo nada a nadie. No sé qué voy a hacer en la agencia libre y no quiero hablar de eso hasta que no llegue el momento”.

A estas alturas del juego, habría que cuestionarse cuál realmente es el valor de Irving más allá de taquillero. Los Celtics llegaron a las finales de conferencia el año antes de la llegada de Kyrie, y también la pasada temporada cuando sufrió una lesión de rodilla que no le permitió participar de la postemporada, solo para ser eliminados en la segunda ronda con él. Los Cavaliers no se acercaron a la postemporada en sus años en Cleveland pre LeBron, y luego de tres finales, los Cavaliers regresaron a una cuarta final la temporada después de la controversial salida de Irving a Boston, siendo reemplazado en el cuadro regular por George Hill. Las páginas de rumores deportivos están llenas con historia de lo difícil que es Kyrie en el camerino, y no tardó mucho después de la eliminación de los Celtics para que salieran rumores de varios jugadores en la escuadra añorando regresar la próxima temporada sin él en el equipo.

También está la situación con Anthony Davis. Los Celtics han sonado como los favoritos para adquirir los servicios de AD a través de un cambio, pero la situación presenta un problema cronológico. De hacerse el cambio, haría lógica para los Pelicans realizarlo en o cerca de la noche del draft el 20 de junio, ya que cualquier transacción podría terminar involucrando potenciales selecciones. Los Celtics, por ejemplo, podrían poner un paquete que incluya turnos del draft, juntos a preciadas piezas jóvenes como Jayson Tatum y Jaylen Brown. La incógnita surge ya que el sorteo se celebra 10 días antes de la agencia libre, lo que significaría que los Celtics estarían soltando piezas jóvenes sin la seguridad de que Irving regrese a su escuadra. ¿Valdría la pena sacrificar tanto sabiendo que Davis entra a la agencia libre el próximo año y se puede encontrar en un equipo sin otra estrella?

A esto se le añade la estrella dominicana Al Horford, que tiene una opción de contrato para entrar a la agencia libre este verano, o quedarse un año más con la escuadra. Horford ha sido el cimiento del éxito en Boston por los pasados años, tomando el rol de veterano estabilizador.

Es posible que en un año veamos a Davis, Irving, Horford y Hayward, que no ha vuelto a ser el mismo luego de la espantosa lesión de tobillo, vistiendo de verde, o una escuadra que gire alrededor del talento joven y en el proceso de reconstruir.

El futuro éxito de ambas franquicias está en duda, pero luego del papelón de ambos esta postemporada, no hay mucho optimismo en el aire.

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