Van al desquite los Rockets, pero …

Al parecer, es muy probable que las finales de la NBA esta temporada se jueguen en la segunda ronda en la Conferencia del Oeste.

Y es que para muchos, el favorito para ganar el campeonato será el que sobreviva en la masacre entre los Warriors y los Rockets.

Ese fue el caso el año pasado, y es muy probable que la historia se repita.

A diferencia de la pasada temporada, los Warriors tendrán ventaja local. También se resalta que Golden State nunca ha lucido tan vulnerable como en este momento desde que Durant se unió al trabuco, necesitando seis juegos para despachar a los Clippers en la primera ronda, terminando en la posición 12 entre los 16 equipos de primera ronda en puntos permitidos por posesión y tasa de rebotes defensivos… todo un resultado directo del miqueo.

Los Warriors terminaron la temporada regular primeros en calificación ofensiva neta, número que aumenta drásticamente cuando se eliminan los minutos en cancha de DeMarcus Cousins, quien no volverá a jugar esta postemporada por lesión y quien probablemente iba a ser perjudicial en la serie contra Houston por su inhabilidad de defender el pick and roll, que es el pan y mantequilla de la ofensiva tejana.

Harden y Curry vuelven a enfrentarse en otra serie que debe ser candela.

Los Rockets terminaron segundos en la misma categoría.

Ninguno de los dos lució particularmente dominante en el lado defensivo durante la temporada regular, pero ambos tienden a apretar cuando los huevos se ponen a peseta, como el año pasado cuando terminaron primero y segundo en calificación defensiva en la postemporada.

Cuando se cruzaron en las finales de conferencia en el 2018, los Rockets, como ha sido más que documentado, tenían a los campeones contra las cuerdas con ventaja en la serie 3-2 y el juego siete en su casa cuando el hamstring se Chris Paul se desplomó.

CP3 debe estar más descansado que nunca luego de jugar solo 58 juegos durante la temporada regular.

Houston utilizó prácticamente la misma fórmula de la pasada temporada, al jugar todos los partidos como si fueran contra los Warriors, buscando jugadores versátiles que puedan ser productivos en dos tareas principales: la táctica de defender varias posiciones para poder cambiar en la defensa cuando fuera necesario, y el tiro a distancia para abrirle la cancha a Harden y Paul.

La Barba no lució particularmente dominante en la primera ronda contra los Jazz luego de una memorable temporada regular. Su hábito de empequeñecerse en la postemporada puede ser nuevamente el clavo final de los Rockets.

Houston tiene la preparación, el personal, la estrategia y la bravura para competir con los Warriors mejor que cualquiera, como lo demostró el año pasado. De igual forma, tienen que jugar prácticamente perfectos, sin fallar en sus esquemas defensivos, y contar con la grandeza de ambos Harden y Paul para cargarlos en la ofensiva.

Los Warriors se ven cansados y hastiados al parecer con ellos mismos. La nube de presión que ha creado la posible salida de Durant en la agencia libre ha traído fricción en el equipo, que a su vez batalla con la fatiga mental que pueden producir las largas postemporadas. Para el grupo de Steph Curry, Klay Thompson, Draymond Green , Andre Iguodala, Shaun Livingston y el dirigente Steve Kerr, estas serían las quintas finales al hilo de llegar allí.

Aparte de la desventaja local, los Rockets tienen todas las cualidades y circunstancias que se necesitan para destronar esta dinastía, comenzando por la pesadumbre creada por los mismos campeones, pero como ha sido el caso desde que Durant corrió a los brazos de Curry, la ventaja en talento parece ser aún monumental, dando cuerda a cometer errores y sobrevivir con pura habilidad.

Las estadísticas de avanzada apuntan a que la lesión de Boogie puede terminar siendo favorable en este cruce específico, tal vez el más retante para Golden State. De no haber lesiones ni sorpresas mayores: Warriors en 6.

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