No le duran ni un round

Cuando era niño, Edgar Berlanga, Jr. era un muchacho inquieto en un grado superlativo.

“Cuando tenía como siete años, le compré una de esas motoritas de gasolina”, recordó su padre, Berlanga, Sr., “pero por poco se me mata un día que lo llevé al parque”.

“Fue ahí que me dije que tenía que conseguirle algo que pudiera hacer para que gastara un poco de energías”, agregó el padre, radicado en Brooklyn, junto a su hijo.

“Primero lo puse a jugar pelota. Pero entonces un  amigo que yo tengo me dijo que había un gimnasio en la Avenida St. Nicholas, en Brooklyn, donde había muchos niños, y yo lo llevé allí”.

El resultado de esa decisión ha sido un peleador que ganó numerosos premios y torneos como aficionado y que como profesional, ahora con 21 años de edad, ha amasado un récord impresionante de 10-0 con 10 nocauts… todos en el primer asalto.

Berlanga muestra orgulloso su bandera luego de su victoria de la semana pasada en el Garden. [foto Mikey Williams, Top Rank]

El último de ellos, en su debut con la empresa Top Rank, fue cuando el peleador que ya mide 6-2 y pelea tanto en las 160 como en las 168 libras, dispuso en 46 segundos del brasileño Samir Dos Santos Barbosa (ahora 37-16-3 y 26) en la cartelera del pasado sábado en el Madison Square Garden que fue estelarizada por la defensa de Terence Crawford ante Amir Khan.

Técnicamente, Edgar, Jr., es un boricua de tercera generación: “El nació aquí, en Nueva York, igual que yo, pero a mí mi familia me llevó a la Isla cuando yo tenía como tres años y me quedé allá hasta los 23, viviendo en Carolina, Canóvanas…”.

De padre oriundo de Añasco y madre de Hato Rey, el mayor de los Berlanga viajó a Nueva York para pasar unas vacaciones de Navidades y allí terminó conociendo a quien sería la madre del peleador.

“Pero tenemos una familia muy grande en Puerto Rico”, agregó: “En Bayamón, en Río Grande, en Carolina…”.

“Estuvimos por última vez allá el año pasado, cuando visitamos varios gimnasios y fuimos a correr a El Yunque”, agregó.

“El habla poco español, pero está aprendiendo”, dijo su padre. “Pero es muy boricua y de niño era fanático de muchos peleadores boricuas”.

“Recuerdo que lo llevé al Garden cuando Cotto peleaba y vimos la pelea con Zab Judah”.

Después de ganar numerosos torneos y de amasar como aficionado un récord extraoficial de 165-17, sufriendo todas sus derrotas en torneos internacionales, su padre decidió debutarlo en el profesionalismo.

“No nos dejaron entrar a los Guantes Dorados por una regla que tienen en Nueva York sobre la edad”, dijo, “así que yo me dije que con toda su experiencia como aficionado podía empezar sin problemas como profesional”.

“Y esa ha sido la clave con él: aunque tiene una gran pegada, toda esa experiencia que él tiene permite que él esté bien calmado sobre el ring”.

Berlanga firmó originalmente con ProBox, una compañía de Florida, que, curiosamente, estaba presentando carteleras en Aguascalientes, y por consiguiente, fue en esa ciudad mexicana que Edgar hizo sus tres primeras presentaciones como profesional.

“Luego estuvimos con la compañía de Evander Holyfield”, agregó el padre, “un gran hombre que ayudó mucho a Edgar, pero lamentablemente la compañía tuvo problemas económicos y le pedimos el release”.

Y ahora está con Top Rank, uniéndose a numerosos otros jóvenes prospectos boricuas o de ascendencia boricua —Joseph y Jeremy Adorno, John Bauzá–, así como jóvenes veteranos como el excampeón mundial José ‘Sniper’ Pedraza, Christopher ‘Pitufo’ Díaz y Félix Verdejo.

Los dos últimos, naturalmente, pelearon el sábado pasado en el Garden, mientras que Pedraza tiene encomendado ver acción el 25 de mayo en la cartelera de Kissimmee, Florida, enfrentándose al mexicano Antonio Lozada, Jr.

Allí, Berlanga tiene programada su segunda pelea a ocho asaltos, enfrentándose al húngaro Gyorgy Varju (7-4 y cuatro) aunque es probable que su reputación como noqueador fulminante en el primer asalto continúe creciendo… al igual que su cuerpo.

“El ha crecido dos pulgadas en el último año, y es posible que siga creciendo… yo no lo puedo parar”, bromeó su padre. “Es posible que termine peleando como peso crucero… o hasta heavyweight”.

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