En algún momento hay que dejar de dudar de la grandeza de los Spurs.

A comienzos de temporada, luego del retiro de Manu, el cambio de Kawhi Leonard y la firma de Tony Parker con los Hornets, muchos especularon que los Spurs se podían encontrar de frente con la estresante realidad de reinventarse en el camino, lo cual, en la Conferencia del Oeste, puede significar un tiempo fuera de la postemporada o una triste primera ronda contra la élite de la liga.

Luego vino la lesión de rodilla de Dejounte Murray, tal vez el mejor armador defensivo en toda la liga, y una de las nuevas caras de la franquicia que será protagonista por la próxima década.

Una ruptura del ACL, en un juego de pretemporada para colmo de males con poco tiempo para reemplazar la vital posición, lo hizo perder toda la temporada.

Ahí llegaron las predicciones de los analistas que sonaban más a funeral que a otra cosa.

DeMar DeRozan ha servido bien a los Spurs en ambos lados de la cancha.

 

Sin su líder defensivo en Murray, a la vez que integraban una figura vital como DeMar DeRozan—, proveniente de Toronto en el cambio de Kawhi—, y una escuadra sin una superestrella considerada entre los mejores jugadores en la liga, lo que fue Leonard por los pasados años, se especuló que los Spurs no caerían a los playoffs por primera vez desde antes que Duncan sudara la camisa en su temporada de novato en el 1997.

A estas alturas, ya debemos entender que contra los Spurs, y en específico contra Greg Popovich, no se puede apostar.

Los Spurs han estado en la vanguardia del baloncesto desde hace más de dos décadas. Consiguieron un campeonato en los 90 con un estilo de juego lento, y contando con la grandeza de Duncan en el poste bajo. Años más tarde, ganaron campeonatos con una sofocante defensa y con Manu y Parker dominando el balón en el pick and roll. En el 2014, jugaron lo que muchos consideran el mejor baloncesto en la historia, con un movimiento de balón nunca antes visto y dependiendo más de la línea de tres puntos.

Ahora, San Antonio encontró una nueva deficiencia en los sistemas de defensa de la liga, yendo en contra de la corriente de lo que toda estadística de avanzada recomienda y enfocándose en efectividad sobre cantidad.

El baloncesto moderno es prácticamente una ecuación matemática. Tiros en la pintura+tiros de tres puntos= victorias.

Con esa estrategia, equipos como Golden State, Houston, Toronto, Milwaukee y Boston se encuentran entre los mejores de la liga.

Las estadísticas de avanzada apuntan a que el peor intento al canasto es el tiro a distancia dentro de la línea de tres puntos. La historia confirma que mientras más tiros de este tipo toma un equipo, menos efectiva es su ofensiva, haciendo que muchos equipos—, liderados por la táctica de los Rockets— se concentren en solo defender la pintura y la línea de tres, dejando el tiro a media distancia completamente abierto.

Y es aquí donde Pop encontró su estrategia. Los Spurs toman más tiros en ese lugar que cualquier otro equipo, y por mucho.

Han tomado más de 400 tiros más entre la pintura y la línea de tres que el que está en la segunda posición.

La estrategia los tiene con la sexta mejor calificación ofensiva neta en toda la liga.

Jugadores como LaMarcus Aldridge, DeRozan y Rudy Gay viven en esa área, mientras Patty Mills, Derrick White, Bryan Forbes, Marco Belinelli y Davis Bertans se dedican a ofrecer el espacio suficiente en cancha para maniobrar.

Bertans, por ejemplo, lleva toda la temporada entre los mejores en porcentaje de tres puntos.

El jugador revelación de la escuadra y un vivo ejemplo del porqué los Spurs se mantienen en la cima ha sido Derrick White. El armador de 6-4 provee todo lo que necesita la escuadra en ambos lados de la cacha, y se ha consolidado como el complemento perfecto en el perímetro cuando regrese Murray en la próxima temporada.

Hasta tan reciente como dos semanas, los Spurs se encontraban batallando por la octava posición en el temible Oeste. Desde entonces, han ganado nueve juegos al hilo, incluyendo victorias ante Golden State, Milwaukee, Denver y Portland.

Luego de una temporada en la posición 19 en calificación defensiva neta, los Spurs defienden como uno de los mejores cinco en la liga en las pasadas semanas. DeMar están teniendo su mejor temporada defensiva individual en su carrera de la mano y el sistema de Pop.

La racha los tiene en la quinta posición en el Oeste, a solo dos juegos de los Trail Blazers para conseguir ventaja local en la postemporada.

Aparte de los Warriors, y a pesar de no ser favoritos en lo que serían muchas de las otras series, sería irresponsable apostar en contra de San Antonio. Su experiencia, veteranía y la profundidad de la escuadra siempre les permite mantenerse en juego, y ahí es que el genio de Pop toma control.

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