La macacoa se aparece en Milwaukee

En el más alto nivel de competitividad de la NBA, a veces se gana por la más sencilla de las razones: quien llega más saludable a la postemporada.

Es esta la realidad a la que el mejor equipo de toda la temporada regular se enfrentará pronto, cuando comiencen los playoffs.

Los Bucks de Milwaukee están primeros en la liga con  54 victorias y 19 derrotas, cuatro juegos por encima de los favoritos del mundo, Warriors, a la vez que andan primeros en cualificación defensiva neta, cuartos en cualificación ofensiva y primeros en puntos por juego.

También están en la cima en la estadística más importante, el point differential, la que revela el promedio de la cantidad de puntos por los que se gana y se pierde. Todos los campeones en la historia de la liga han estado entre los mejores cinco en esta categoría, liderada esta temporada por los Bucks.

Sin embargo, la fortuna que los ha acompañado por los pasado meses los ha desamparado en el peor de los momentos y en uno de los más serios renglones, el de la lesiones.

La primera, y posiblemente más significativa de estas lesiones fue la de Malcolm Brogdon, que estará fuera de seis a ocho semanas con problemas en la planta del pie. El tiempo estimado lo deja fuera por el resto de la temporada regular, primera ronda de la postemporada y posiblemente más.

Brogdon no es el nombre sexy que domina los titulares, y mucho menos con un Dios Griego en su equipo, pero es el tipo de jugador vital para los equipos contendores al campeonato, ya que aporta lo necesario, no comete errores y lo hace todo sin mucha fanfarria. 

Brogdon promedia 16 puntos, cinco rebotes y tres asistencias a la vez que ofrece una sólida y versátil defensa. El mayor de sus méritos, que se triplica en valor en la postemporada donde las posesiones disminuyen, es su efectividad. Malcolm tuvo la santísima trinidad de promedios: más de 50% de campo —51 en su caso—, más de 40% de tres puntos, —42.6—, y más de 90% del tiro libre, con 92.

Si peligroso es perder una ficha tan importante de cara al comienzo de la postemporada, peor es pensar en quién recaerán esos minutos y posesiones.

Muy probablemente sea en Eric Bledsoe, que ha tenido una excelente temporada regular, pero tuvo una pesadilla de playoffs hace un año, siendo dominado, y humillado, dentro y fuera de la cancha por Terry Rozier, de los Celtics, quien nunca había sido titular en un juego de postemporada.

Para llegar a las finales, los Bucks tendrán que pasar por las manos de al menos dos del trío de Kyrie Irving, Ben Simmons y Kyle Lowry en la posición de armador, propuesta complicada sin Brogdon, quien funciona como segundo armador en la ofensiva y sólido defensor del perímetro.

A menos de una semana del anuncio de la lesión de Brogdon, salió a relucir que el francotirador de 7 pies Nikola Mirotic había sufrido una fractura en el dedo gordo de su mano izquierda, sacándolo de carrera hasta posiblemente la primera ronda de la postemporada.  Mirotic fue adquirido el día de la fecha límite de cambios, para proveer profundidad en la postemporada, tiempo donde tiende a crecerse como en la pasada temporada cuando militaba con los Pelicans y promedió 15 puntos y 10 rebotes, siendo pieza clave de una inesperada barrida a los Trail Blazers en la primera ronda.

En búsqueda de veteranía y minutos para rellenar la pérdida en las posiciones de centro y power forward, los Bucks firmaron a Pau Gasol luego de ser dejado en libertad por los Spurs. A solo días de la firma, se anunció que Gasol estaría fuera al menos un mes con problemas en el tobillo.

Dicen que a veces es mejor tener suerte que ser bueno, y los Bucks, de la mano de uno de los favoritos al MVP en Giannis y del premio al Dirigente del Año en Mike Budenholzer, son lo suficientemente buenos para ganar la Conferencia. Solo necesitan que la suerte regrese a su bando.

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