Al californiano de ascendencia mexicana Robert García se le reconoce como uno de los mejores entrenadores de la actualidad, habiendo preparado a numerosos campeones mundiales, comenzando, naturalmente, por su hermano menor, Mikey, monarca de cuatro categorías diferentes.

Es a su vez un excampeón mundial —como monarca junior ligero de la FIB  hizo una de sus defensas ante el boricua John John Molina—, y es hijo del también reconocido entrenador Eduardo García, quien saltó a la fama cuando entrenaba a Fernando Vargas en su célebre gimnasio en Oxnard, California.

Pero Robert ha venido diversificándose y atrayendo a una serie de prospectos boricuas: primero fueron los hermanos Joseph y Jeremy Adorno, de Allentown, Pensilvania, hijos del entrenador boricua Aníbal Adorno, y, más recientemente, ha empezado a trabajar con el catañés John Bauzá.

Este, un junior welter de 20 años con marca de 11-0 y cinco nocauts, hijo del entrenador Juan Bauzá, acaba de firmar con la empresa Top Rank, al igual que los hermanos Adorno.

El múltiple campeón Mikey García (al centro) comparte con John (derecha) y su papá Juan Bauzá. [suministrada]

Y Robert está entrenándolo en  preparación para su debut con la compañía en la cartelera del 17 de marzo en el Madison Square Garden, midiéndose a seis asaltos con el mexicano Ricardo Maldonado  (8-8-1 y uno).

“Yo lo conocía hace un tiempo y su papá había venido hablando conmigo”, dijo Robert, “pero estaba todavía con (la empresa promotora) Roc Nation y Top Rank ni yo queríamos meternos en ningún problema”.

“Pero una vez me dijeron que el contrato con Roc Nation había terminado, yo hablé con Top Rank y a ellos siempre les había gustado”, agregó.

En el gimnasio, John ya le ha probado que es un peleador de talento.

“Ha ayudado mucho a Mikey en los guanteos y lo ha hecho muy bien”, dijo el entrenador.

De paso, Robert ya está preparándose mentalmente para tener dos días bastante intensos el 16 y 17 de marzo: el 16, claro, estará en el AT & T Stadium de Arlington, Texas, cuando Mikey (39-0 y 30 nocauts, un excampeón en las 126, 130, 135 y 140 libras), ejecute un salto mortal para retar por el cetro welter de la FIB a Errol Spence, Jr. (24-0 y 21).

“Después de la pelea de Mikey, voy a salir de Texas hacia Nueva York y debo estar llegando para cuando esté comenzando la cartelera en el Garden”, dijo. “Y voy a estar bastante ocupado: no solo voy a estar con Bauzá, sino con Joseph Adorno (el junior ligero con marca de 11-0 y 10 nocauts, quien estará peleando a seis asaltos con el mexicano Víctor Rosas (10-8 y dos), y con (el junior welter aguadillano) Josué Vargas (12-1 y ocho), quien chocará a ocho episodios con el dominicano Adriano Ramírez (10-2 y seis).

Y, claro, Robert espera llegar a Nueva York lamentando no poder haberse quedado a celebrar en Texas una gran victoria de su hermano y su coronación en su quinta división diferente.

“Sé que hay mucha gente a la que no le gusta esa pelea”, dijo, “y, al principio, hasta mi papá y yo no la queríamos”.

“Pero después vimos que aunque Spence es un peleador muy bueno y muy fuerte, Mikey también lo es”.

“Con Mikey lo que sucede es que a él siempre le han gustado los grandes retos”, agregó. “Aunque ha sido campeón en cuatro categorías diferentes —lo cual es muy bueno— y aunque siempre ha conseguido el título ganándole al campeón, en todas esas peleas él era el favorito aunque era el retador, y él dice que por eso todavía no se siente verdaderamente campeón”.

“Por eso quería una pelea en la que supiera que nadie esperaría que él ganara, para que así una victoria significara mucho más para él”.

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