Es bien fácil ser fanático de Russell Westbrook. Su agresividad en cancha lo hace sobresalir no importa si está jugando bien o mal.

Su decisión de quedarse en Oklahoma City a largo plazo es un contraste con lo que han hecho varias superestrellas en los pasados años.

Sus famosos triples-dobles son una estadística fácil de seguir en esta confusa —para algunos— era de las estadísticas de avanzada, y sus fanáticos se han incorporado en un tipo de culto donde una crítica al juego de Westbrook se responde con un insulto a la figura materna.

Sin embargo, esta temporada no se tiene que mirar tan a fondo para ver las fallas en su juego y cómo estas han ido empeorando hasta convertirse en detrimentales, en especial en los momentos de más importancia.

Paul George juega efectivamente en ambos lados de la cancha para el Thunder.

En el último juego del Thunder, en su casa contra los Lakers que aún andan sin el Rey, Westbrook anotó en sólo tres de sus 20 tiros.

Esa ineficiencia saltaría de la página si no fuera porque dos noches antes contra los Mavericks de Barea zumbó 22 tiros atinando solo en cuatro.

Russell sigue trayendo su famosa y controversial versatilidad a la mesa, siendo esta su tercera temporada consecutiva en promediar un triple-doble, a pesar de los comentarios y críticas, en ocasiones confirmables, de que estos son perseguidos tanto por él como por la franquicia por encima del bienestar del equipo. 

Aún así, su deficiencia en los porcentajes de campo y el efecto que tiene en la ofensiva del Thunder, que gana actualmente con la tercera mejor defensa en la liga— liderada por uno de los favoritos al premio de Jugador Defensa del Año, Paul George, y el centro Steven Adams—es palpable.

Westbrook tiene el peor true shooting percentage de su carrera, estadística que toma en consideración el porcentaje en tiros de dos, de tres y tiros libres.

Eso no lo ha detenido de seguir tirando de manera desproporcionada con la realidad, dejándola volar 20 veces por juego, una de las marcas más altas de su carrera.

En teoría sería como un conductor que choca todos los días, pero no le quitan su licencia.

Igual que con sus triple-dobles, Westbrook está haciendo historia, pero con su ineficiencia, ya que nadie ha tirado tanto mientras es tan errante en sus porcentajes.

El armador es dueño del porcentaje más bajo de tres puntos de todos los tiempos entre jugadores con al menos 2,500 intentos en su carrera, según The Ringer.

Esa falla complica la utilización de su mayor arma, su habilidad de atacar el canasto.

El plan defensivo del contrincante se simplifica en darle todo el espacio del mundo para que tire su frustrante tiro a distancia.

“Westbrook juega con propósito, pero no con un propósito. Eso son dos cosas diferentes. Tú puedes jugar fuerte y entregado, pero tiene que haber un plan. Tú puedes penetrar fuerte, pero tiene que haber un plan, a veces plan A, B y C. Él sobresale por su intensidad, pero eso no necesariamente es conducente a victorias”, expresó el periodista del Washington Post, Ben Golliver, describiendo perfectamente el juego de Westbrook en el podcast Open Floor.

Su MVP en el 2017 fue controversial en el momento de la votación, con muchos de los más respetados analistas, como Zach Lowe, de ESPN, ubicándolo tercero detrás de Kawhi Leonard y James Harden.

El resplandor del promedio del triple-doble cegó a muchos de mirar un poco más a fondo las estadísticas de efectividad, y más importante, el éxito del equipo.

Westbrook es el último sobreviviente del Thunder del 2012 que batalló contra LeBron en las finales y que contaba con tres futuros MVP’s en la rotación, junto a Kevin Durant y James Harden.

El gerente general Sam Presti ha hecho un buen trabajo de reconstruir su escuadra, en esta ocasión con una personalidad defensiva para complementar sus dos estrellas en Westbrook y George.

Oklahoma tiene un buen equipo, en torno al que se podría debatir que estaría entre los favoritos para ganar la Conferencia del Oeste en un mundo alterno donde no existieran los Warriors, pero para llegar a su nivel óptimo necesitan que Westbrook, o mejore en sus tiros, o que tome la madura decisión de ceder un poco las riendas del equipo.

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