La lógica dicta que añadir a cualquier escuadra un jugador que la última vez que estaba en cancha promedió 25 puntos, 12 rebotes, cinco asistencias y dos tapones es un beneficio sin debate alguno.

La lógica dicta que si ese jugador se le añade al trabuco más fuerte en la historia de la NBA, ganador de tres de los pasados cuatro campeonatos, lo convierte en uno invencible.

Ese es el caso en Golden State con el enigmático DeMarcus Cousins, quien se integra a una escuadra que no lo necesita, convirtiendo su posible aportación en un masivo bono.

JaVale McGee (izquierda) supo ejecutar su rol cuando jugó con los Warriors.

 

En la superficie, el nombre del cuatro veces participante del Juego de Estrellas debe traer pánico para el resto de la liga, pero una mirada a fondo hace que se vean grietas en la armadura del plan de integrar a una figura de ese calibre.

En primer lugar, la mayor aportación de Boogie en toda su carrera se ha dado en el lado ofensivo de la cancha, y esto con una alta tasa de uso (estadística que, en términos generales, mide el tiempo en que el jugador tiene la bola en la mano).

Los Warriors se encuentran primero en calificación ofensiva a pesar de que Klay Thompson y Draymond Green están teniendo sus peores campañas en ese lado de la cancha desde que se establecieron como estrellas, algo que no se espera dure por toda la temporada.

Adicional a eso, la ofensiva de los campeones se ha caracterizado por la búsqueda de armonía, con movimientos constantes donde todos los jugadores se sientan parte del espectáculo. A Cousins le gusta tener la bola en sus manos.

Por otro lado, los Warriors se encuentran decimosextos en calificación defensiva, el lado de la cancha donde Cousins siempre ha tenido problemas, más por falta de interés que de habilidad física.

La defensa en Golden State se ha destacado por su versatilidad, enfocándose en jugadores con la capacidad de defender varias posiciones, como es el caso de Draymond, Durant, Klay, Andre Iguodala y Shaun Livingston.

Boogie solo puede defender centros, y tiene serios problemas cuando le toca switchear a defender jugadores de perímetro.

Se añade al análisis el hecho de que el dos veces miembro del Equipo Todo Liga nunca sobresalió por su compromiso físico, llegando fuera de forma y muy en sobrepeso a varios comienzos de temporada, esto antes de que sufriera la lesión más temida en la NBA, una ruptura en el tendón de Aquiles que ha acabado con carreras de miembros del Salón de la Fama en el pasado.

Se requiere de un gran compromiso al régimen de entrenamiento y dieta para regresar de una cirugía de esa magnitud, cualidad que el centro nunca demostró en el pasado.

El ego también puede jugar un rol en descarrilar el objetivo. Desde que los Warriors subieron a la élite de la liga hace unos años, la posición de centro ha estado ocupada por jugadores de reparto, dispuestos a defender, coger rebotes, hacer la cortina, y más importante, no quejarse si una noche juegan 30 minutos y la próxima 10.

El mejor cuadro de los Warriors, que a su vez es el mejor cuadro en toda la liga por los pasados 15 años según las estadísticas de avanzada, es el llamado Death Lineup, compuesto de Curry, Klay, Iggie, Durant y Draymond en la posición de centro. Es el cuadro que el dirigente Steve Kerr ha optado por utilizar para terminar todos los juegos de las finales en las cuales los Warriors han salido airosos.

Jugadores como Andrew Bogut, Zaza Pachulia y JaVale McGee entendían su rol y lo ejecutaban a la perfección.

Hay una gran diferencia entre pedirle aceptar un papel secundario a esos jugadores y pedírselo a Boogie.

La firma de Cousins fue enfocada en el posible enfrentamiento con los Rockets, quienes llevaron a los Warriors a siete juegos en las finales de conferencia y pudieron haber ganado si no hubiese sido por el débil hamstring de Chris Paul.

La capacidad en la defensa de Houston de cambiar de jugador ofensivo sin perder el ritmo sacó de consonancia la ofensiva de los campeones.

Boogie es el antídoto perfecto en ese lado de la cancha para contrarrestar ese tipo de defensa. Como el lanzador zurdo traído solo para enfrentar a ese peligroso bateador zurdo.

No es lo mismo que en el cambia y cambia defensivo de Houston termine JaVale en el poste bajo contra CP3, que Cousins.

De igual manera, la fragilidad defensiva de DeMarcus es más difícil de esconder contra la máquina ofensiva que son los Rockets, de la mano del astro James Harden.

Al final del día, DeMarcus era un jugador encaminado a firmar un contrato por el máximo permitido en el tope salarial, y a causa de su lesión, firmó por el mínimo con el equipo que menos lo necesita.

Si funciona, los Warriors son invencibles. Si no, hay varias opciones, entre ellas mandarlo a su casa si le echa leña al fuego de un camerino donde ya abunda la tensión.

Como ha sido el caso desde que Durant se mudó a Golden State, los Warriors son los favoritos al campeonato, igualmente con la aportación o la desaparición de Boogie.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*