Pese a gozar de una gran ventaja en estatura, y de presumiblemente estar más adaptado a pelear en las 168 libras, el británico Rocky Fielding por desgracia no pareció contar con otros atributos en la noche del sábado cuando cayó cuatro veces a la lona en menos de tres asaltos para perder el cetro supermediano ‘regular’ de la Asociación Mundial de boxeo (AMB) en la pelea que estelarizó la cartelera en el Madison Square Garden.

Fielding, ahora con marca de 27-2 y 15 nocauts, cayó a la lona una vez en el primer asalto, dos veces en el segundo y una vez en el tercero -en tres de esas ocasiones como consecuencia de golpes al cuerpo- antes de que el árbitro neoyorquino de ascendencia boricua, Ricky González detuviera la golpiza a los 2:38 minutos del tercer episodio.

Con el triunfo, el mexicano Alvarez mejoró su marca a 51-1-2 y 35 nocauts, además de conquistar el cetro mundial en su tercera división distinta, al haber sido antes monarca en las 154 libras (dos veces) y (otras dos veces) en las 160.

Además, según recalcó la AMB en un  comunicado, se convirtió en el quinto boxeador que ha ganado títulos de ese organismo en tres divisiones diferentes.

El primero de ellos, de paso, lo fue el puertorriqueño Wilfredo Vázquez, el eterno candidato al Salón de la Fama, quien en 1996 noqueó al venezolano Eloy Rojas para ganar el cetro pluma después de haber sido monarca gallo y supergallo.

Canelo le lanza todo su arsenal a un indefenso Rocky Fielding. [suministrada]

“Ese era el plan, atacar el cuerpo”, dijo Alvarez luego del combate. “El cometió el error de ponerse a intercambiar golpes conmigo”.

“Nosotros sabíamos que podíamos atacar el cuerpo. Yo sentía que lo lastimaba con cada golpe que le conectaba al cuerpo”.

La pelea fue la primera de Alvarez, vinculado a la Golden Boy Promotions de Oscar de la Hoya, después de firmar su contrato de $365 millones para pelear en exclusiva con la nueva plataforma de transmisiones por streaming, DAZN.

Aunque desde un principio se esperaba que no fuera una pelea demasiado complicada para él, el abrumador dominio que exhibió ante un peleador que evidentemente no era de primer nivel provocó de inmediato una erupción de comentarios negativos en las redes sociales, e incluso de periodistas y comentaristas.

No hubo quien faltara que este Rocky representaba un insulto para Rocky Balboa.

Otros, un poco más balanceados en sus comentarios, recordaron que muchos de los grandes campeones del pasado salpicaron sus carreras con ocasionales peleas de menor gravedad, ganando incluso campeonatos mundiales en ellas: Sugar Ray Leonard no se pasó la vida peleando con los Durán, Hearns, Hagler y Benítez de este mundo, sino que también enfrentó a sus Donnie Lalonde, e incluso Muhammad Ali se tomó algunos respiros, incluyendo la defensa del cetro completo que hizo en Puerto Rico ante el belga Jean Pierre Coopman, apodado el ‘León de Flandés’, y bautizado aquí como ‘más bien un gatito’.

Y Canelo venía de celebrar dos de las peleas más fuertes de su carrera en sus últimas dos salidas, frente al invicto campeón mediano Gennady Golovkin.

“Hemos separado la fecha del 4 de mayo en la T-Mobile Arena de Las Vegas y tenemos muchas opciones en las 160 y las 168 libras”, dijo De la Hoya, “y vamos a enfrentar a los mejores”.

“Pero ahora la lista de oponentes potenciales se ha aumentado al incluir también a los de las 168 libras”.

El carismático peleador mexicano celebra su nuevo campeonato. [suministrada]

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