¿Qué hubiese pasado si no se lesionan?

Son pocos los amantes de la NBA que conocen el nombre de Maurice Stokes, un estelar power foward que dejó su huella en la liga durante sus primeros años.

En la temporada del 58’ Stokes promediaba 17 puntos, 18 rebotes y seis asistencias para los Royals de Cincinnati, quienes en dos años recibirían al histórico Oscar Robertson.

La combinación de estos pudo haber cambiado el transcurso de la década que eventualmente fue dominada al máximo por los Celtics de Russell.

Trágicamente ese emparejamiento nunca se dio.

En el último juego de la temporada del 58’, Stokes quedó inconsciente tras una caída al atacar el canasto. A causa del golpe, quedó paralítico permanentemente. Fue diagnosticado con encefalopatía postraumática, una lesión cerebral. Hoy se recuerda más al excanastero por el premio Stokes-Twyman al mejor compañero de equipo en la NBA, también en honor a su compañero y amigo Jack Twyman, quien cuidó de Stokes hasta su fallecimiento.

Su carrera pudo haber estado entre las mejores de la década.

Son muchas las figuras que podrían estar en el pedestal de la liga, pero sus carreras fueron descarriladas por lesiones.

A continuación una relación de los cinco jugadores que más alto pudieron haber llegado si su cuerpo hubiese cooperado:

Menciones honoríficas: Ralph Sampson, Pistol Pete Maravich, Maurice Stokes, Yao Ming, Brandon Roy, Brad Daugherty, Bernard King, Greg Oden, Jay Williams, Shaun Livingston.

5-Anfernee ‘Penny’ Hardaway

Penny fue seleccionado al Equipo Todo Liga tres veces antes de cumplir sus 25 años, en una era donde se competía con Jordan, Stockton, Drexler, Payton, Reggie Miller, Tim Hardaway, Mark Price y Kevin Johnson para solo dos espacios. Penny llegó a la liga como una versión moderna de Magic, con la habilidad de controlar el tempo de juego a la vez que le donqueaba en la cabeza a los centros. En solo su segunda temporada, Penny y Shaq guiaron a los jóvenes del Magic a las finales, donde eventualmente perdieron contra los Rockets de Hakeem. La próxima temporada vio a Hardaway dar el salto a la élite de la liga con promedios de 22 puntos, siete asistencias, cuatro rebotes y dos cortes de balón por juego. Su habilidad de jugar varias posiciones en ambos lados fue vital para el éxito de Orlando en los 90’. Su carrera fue cuesta abajo luego de su primera operación de rodilla en el 97, dejando a la fanaticada frustrada de lo que pudo ser el mejor armador de la década. No es casualidad que LeBron siempre lo menciona como el jugador al cual más trataba de imitar mientras crecía.

4-Amare Stoudemire

Tradicionalmente, la cúspide de las carreras en el baloncesto se dan entre los 27 a 32 años de edad. Amare tuvo su promedio más alto en anotaciones, 26 por juego, a los 22 años, cuando todavía no sabía tirar a distancia. El próximo verano tuvo la primera de varias microfracture surgeries, la fastidiosa operación que ha acabado con tantas carreras. Antes de la lesión, Amare se convirtió en el primer jugador en ganar el premio al Novato del Año entre jugadores que dieron el salto directo desde escuela superior. En su momento, tenía el promedio más alto de puntos y rebotes entre la nueva generación de high schoolers, pasándole el rolo a jugadores como Kobe, Garnett y T-Mac, entre otros. Por varios años estuvo entre los jugadores más jóvenes en llegar a los 1,000, 2,000 y 3,000 puntos antes que sus rodillas lo traicionaran. Según las proyecciones de avanzada, al paso que iba Amare era muy probable que, con salud, terminara entre los mejores cinco anotadores de todos los tiempos. El talento de Stoudemire era tal, que aun después de varias operaciones de rodilla, llegó a cinco Juegos de Estrellas y a ser Primer Equipo Todo Liga. Su junte con Nash transformó las ofensivas en la NBA, y su pick and roll pasará a los libros de historia como uno de los más devastadores.   

3-Arvydas Sabonis

Sabonis era una leyenda en la era pre internet para los fanáticos del baloncesto. Como un Big Foot en cancha, a quien solo se veía cada cuatro años en las Olimpiadas, cuando sometía a los centros del mundo mientras vestía el uniforme de la Unión Soviética. En su paso dominó varias leyendas, entre ellos a David Robinson. En las históricas olimpiadas del 92’, y ya comenzando sus magulladuras físicas, Sabas guió a Lituania a la medalla de bronce con promedios de 24 puntos, 13 rebotes y tres robos de balón. La versión pre ruptura del tendón de Aquiles de Arvydas era la del baloncelista perfecto. Con 7’3” de estatura, Sabonis era rápido, ágil, tenía tiro de la línea de tres puntos, mucho antes que los hombres grandes tiraran a distancia, y sigue siendo hasta hoy tal vez el mejor centro pasando el balón.  “No hay duda de que antes de llegar a la NBA, era uno de los mejores centros del mundo, justo allí con (Kareem) Abdul-Jabbar. Podría correr como un ciervo, tiraba, pasaba. Hubiera sido increíble verlo en la liga antes de las lesiones”, expresó el Dirigente del Año de la NBA en el 99’, Mike Dunleavy, quien dirigió a Sabonis en Portland. Así las cosas, Arvydas llegó a la NBA a los 31 años de edad y con lo que parecían dos bloques por pies luego de varias operaciones. Aun así fue pilar en unos competitivos equipos de Portland en los 90’, llegando a promediar 16 puntos y 10 rebotes por juego a pesar de sus dolencias. Qué grandioso pudo haber sido verlo batallar con Hakeem, Robinson, Shaq, Ewing y Alonzo con todas sus herramientas.

2-Grant Hill

Grant era LeBron antes de LeBron. Si Hill jugara hoy, inundaría las redes sociales de visuales espectaculares. Se hace difícil computar la versatilidad de Hill, quien amenazaba todas las noches con un triple doble a pesar de jugar en la era más lenta del baloncesto, la de los 90’.

Después de sus dos campeonatos de la Universidad de Duke, fue bautizado como el próximo Jordan, pero Hill era más una versión super mega estrella de Pippen por su habilidad de defender cuatro posiciones y jugar ofensiva con o sin el balón. Su habilidad atlética se podía comparar con la de LeBron y Jordan, con la destreza de atacar de frente al canasto o en el poste bajo. En su segundo año, ya Hill dominaba en la liga al son de 20 puntos, 10 rebotes, siete asistencias y un robo de balón, a la vez que se convertía en el favorito de la fanaticada al vencer en las votaciones para el Juego de Estrellas en su año de Novato, y ganando en votación en el 96’ a pesar del regreso de MJ. Su última temporada saludable, a sus 27 años, promedió 26 puntos, siete rebotes y cinco asistencias. “Lo curioso de esto es que ese último año saludable en Detroit yo sentía que había descifrado algo. El juego había desacelerado y me decía a mí mismo que podía jugar cinco o seis años a ese nivel y lograr cosas grandiosas”, explicó Gran Hill en el podcast de Adrian Wojnarowski, de ESPN. Diversas operaciones de tobillo, incluyendo una por la cual por poco muere tras una infección, acabaron con lo que pudo haber sido uno de los mejores y más espectaculares jugadores de todos los tiempos. Con los años se reinventó como un valioso jugador de reparto al lado de Nash y Stoudemire en Phoenix, llegando a las finales de conferencia en el 2010, pero nunca regresó al Hill de los 90’ que aún siguen resaltando cuando se habla de los grandes del deporte. Este año Hill ingresó al Salón de la Fama en su primer intento. Así de respetado es en la comunidad deportiva.

Aquí una pizca para los que no lo vieron en su cumbre:

https://www.youtube.com/watch?v=GknbRv01304

 

1-Bill Walton

Bill Walton era el próximo en el linaje de centros que dominaron la NBA desde sus comienzos. En las finales del 77’, Walton guió a los Trail Blazers al campeonato, llevándose el galardón al Jugador Más Valioso en el camino con promedios de 19 puntos, 14 rebotes, cuatro asistencias y tres tapones por juego. Pocos dominaban como Walton, quien podía impactar el juego sin necesidad de anotar gracias a su habilidad pasando el balón y protegiendo la pintura. Pero las lesiones fueron demasiadas. “Nací con defectos de nacimiento congénitos estructurales en los pies. Me rompí la rodilla cuando tenía 14 años. Me rompí la columna vertebral cuando tenía 21 años jugando para UCLA. Quería ser el mejor. Quería ganar todo. Yo idolatraba a (Bill) Russell, Wilt (Chamberlain), Kareem (Abdul-Jabbar). Pero mi cuerpo no me llevaba a mis sueños. El 18 de abril de 1978, siendo MVP de la NBA, tomé una inyección para matar el dolor en el pie. Cuando salí y traté de jugar con el pie roto con una inyección de dolor, el hueso en mi pie se partió por la mitad. Y pasé los siguientes ocho años de mi vida persiguiendo el sueño”, indicó Walton en su libro Back from the Dead.

Bill tuvo prácticamente solo dos temporadas saludables, rodeadas de pesadillas en sus pies. En esos dos años ganó un MVP de temporada regular, un MVP de las finales, un campeonato; y además fue incluido en ambas temporadas a los equipos Todo Liga y el Todo Defensa, mientras llegó líder en rebotes y líder en tapones. Es muy probable que de mantenerse saludable, la trayectoria de Walton lo llevaría al debate con los Kareem, Russell y Wilt de la vida. Luego de años sin jugar y un sinnúmero de operaciones, Walton firmó con los Celtics en el 86’, ganando el premio al mejor Sexto Hombre del Año y aportando en el campeonato de Boston, equipo que muchos consideran el mejor de todos los tiempos. Bird expresó que nunca había jugado con alguien con el IQ baloncelístico de Walton. Lo que pudo haber sido…

 

 

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