Melo puede hacer sufrir a los Rockets
Algo mágico sucedió la pasada temporada en Houston. En la historia de la liga ha ocurrido en varias ocasiones, donde un equipo bueno, pero claramente inferior a la competencia, encuentra una combinación perfecta que los lleva a un campeonato con el que nadie contaba.

El más reciente ejemplo lo fue la belleza que se dio en Dallas en el 2011, donde una superestrella se creció para guiar a un balanceado equipo contra uno lleno de futuros miembros del salón de la fama.

Ese parecía ser el caso con los Rockets la pasada temporada.

Con 52 segundos restando en el quinto juego de la serie entre los Rockets y los eventuales campeones Warriors, el estelar Chris Paul se desgarró el hamstring derecho. La victoria en dicho partido con marcador de 98-94 puso al frente a Houston tres a dos en la serie, con dos oportunidades de eliminar a los excesivamente favoritos Warriors. En ambos partidos restantes de la serie, los Rockets tuvieron una ventaja de más de 15 puntos, la que no pudieron retener sin uno de los mejores armadores de todos los tiempos en cancha.

La fórmula ganadora que les permitió a los Rockets tener a los tres veces campeones contra las cuerdas se basaba en rodear a CP3 y el MVP de la temporada James Harden, de jugadores de reparto, versátiles, que conocieran su rol a capacidad y sin quejas ni conflictos.

La estrategia los llevó al mejor récord de la liga durante la temporada regular, y a tener la mejor ofensiva y la sexta mejor defensa.

Ese equipo ya no existe igual que antes.

La situación salarial en la que se encontraban los Rockets– de frente a una cuenta de $19 millones solo en taxes por lo alto de la nómina del equipo–, los tuvo con las manos atadas, no solo a la hora de mantener su escuadra, sino también para renovarla.

Una de sus piezas claves, Trevor Ariza, quien ofrece la versatilidad de defender prácticamente las cinco posiciones en cancha y de además anotar el tiro de tres– las dos habilidades más sustanciales requeridas alrededor de Paul y Harden–, se fue para Phoenix luego de firmar por un año y $15 millones. Luc Mbah Moute, otro esencial en la escuadra, firmó con los Clippers.

Esas son dos de las tres piezas claves, junto a P.J. Tucker, para crear la defensa de cambios (switch) que tenía confundidos a los Warriors, ya que el mismo jugador pasaba de defender a Curry a defender a Durant y a cambiar a Klay, sin perder el ritmo.

La importancia de cada jugador conocer su rol fue vital para el éxito de los Rockets.

Todos los jugadores, excepto Harden y Paul, vieron reducción en su minutos en algún punto de la temporada y hasta en los playoffs sin escucharse ni un ¡ji! de quejas.

Ese podría ser un claro contraste en relación con el jugador que tomará gran parte de esos minutos, Carmelo Anthony, quien llega a los Rockets luego de firmar por el mínimo salarial de $2.4 millones, mientras se embolsilla $28 del contrato que le acaban de comprar en Atlanta tras varias movidas.

Melo viene de su peor temporada, finalizando con los promedios más bajos en su carrera en anotaciones (16.2 puntos), porcentaje de campo (40.4 por ciento en total) y asistencias (1.3), mientras que acertó sólo el 36 por ciento de la línea de tres.

En la postemporada la tristeza se transformó en tragedia en OKC:

– Calificación ofensiva con Carmelo en cancha: 95.5

Sin Carmelo: 111.6

El equipo fue 16.1 puntos mejor en la ofensiva sin Melo.

– Calificación defensiva con Carmelo en cancha: 110.0

Sin Carmelo: 98.2

El equipo fue 11.8 puntos mejor en la defensa sin Melo.

Eso es un swing de casi 30 puntos por juego entre cuando está en cancha y cuando no.

Para colmo de males, Carmelo berrinchó en la banca en una de las dos victorias de su equipo en la postemporada por querer regresar a cancha, a pesar de que el equipo estaba abajo por 25 puntos con él jugando e hizo una histórica remontada para ganar el juego sin él.

Todas las estadísticas, tradicionales y de avanzada, apuntan a que el Thunder fue mucho mejor sin Melo que con él y tenía gran posibilidad de ganar la primera ronda contra Utah si hubiese tenido la valentía de sentarlo, una situación de la que Anthony se burló desde el comienzo de la pasada temporada cuando se le preguntó sobre la posibilidad de venir del banco.

Su postura no parece haber cambiado al decir hace un mes a la prensa en Oklahoma: “Solo yo sé cuándo es mejor para mí asumir ese papel. No voy a hacer eso en una situación en la que todavía conozco mis capacidades y lo que puedo hacer. Y al final del día, las personas que realmente importan conocen mis capacidades y lo que aún puedo hacer “.

La tensión con el dirigente tampoco va a mejorar con el cambio de dirección, ya que ahora regresa a las manos de Mike D’Antoni, para quien jugó con los Knicks y exigió que salieran del coach cuando Melo aún tenía el poder para pedir algo como eso.

“Anthony dijo que el equipo (Knicks) necesitaba elegir entre él y yo”.
“Simplemente entré a la oficina del dueño y renuncié”, dijo entonces el dos veces Dirigente del Año Mike D’Antoni a ESPN.

La lógica dicta que la gran baja en producción de Ariza y Mbah Moute en relación con la que traerá Carmelo se va a sentir fuertemente en el lado defensivo, y aunque eso es cierto, es muy probable que también se sienta en el lado ofensivo, donde Carmelo tiende a yoyear con el balón, algo prohibido en Houston para cualquiera que lleve una camisa que no diga Harden o Paul.

La habilidad ofensiva más valiosa para los jugadores de reparto en Houston es el tiro de tres puntos, donde ambos Ariza y Mbah Moute tiraron para un mejor porcentaje que Anthony.

Por el otro lado, Paul y Harden son sin debate mejores creadores que Westbrook, y D’Antoni ha demostrado ser un genio ofensivo, así que ambos factores podrían llevar a un renacer de Melo.

A la misma vez, para un jugador que ha sido un perdedor por gran parte de su carrera, se esperaría al menos un cambio de actitud, el que no ha demostrado a estas alturas.

Con DeMarcus Cousins añadiendo una nueva dimensión ofensiva a los Warriors, y una conferencia del Oeste más competitiva que nunca, puede que los sueños de un campeonato se desgarraron con el hamstring de Chris Paul.

 

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