Michael Pérez disfruta su ascenso

Michael Pérez estaba teniendo una buena temporada en Triple A con los Aces de Reno, filial de los DiamondBacks de Arizona en la Liga de la Costa del Pacífico, promediando .284 con seis jonrones y 29 carreras remolcadas en 218 turnos.

Y aunque a veces lo alternaban con otro receptor, la constante es que él estuviera detrás del plato cada vez que le tocara abrir a Neftalí Félix, el otrora Novato del Año de la Liga Americana y estelar relevista de los Rangers de Texas que está tratando de regresar como abridor con la organización de Arizona.

“El lo había pedido así, que yo fuera su catcher cada vez que lanzara”, dijo el catañés de 25 años de edad.

Pero cuando la semana pasada se presentó al parque para un juego que abría Félix, se dio cuenta de que él no estaba en la alineación.

“Me dije, ‘qué raro’, pero enseguida pensé que debía haber habido un cambio”, recordó.

“Entonces el dirigente me dijo que esperara, que pronto me iban a llamar”.

En cuestión de minutos, Michael recibió primero una llamada del gerente general de los Rays de Tampa Bay, Erik Neander, quien le anunció que el equipo lo había adquirido en un cambio con Arizona y le dio la bienvenida a la organización. Y luego otra del dirigente Kevin Cash.

“El dirigente me preguntó que cuándo yo había jugado por última vez y yo le dije que el día anterior”, agregó Michael. “Entonces me dijo: prepárate, porque mañana vas a jugar en Baltimore”.

Así, después de haber pasado más de siete años en el sistema de liga menor de la organización de los DiamondBacks, equipo que lo drafteó en la quinta ronda en 2011, Michael de pronto descubrió que su nuevo equipo lo había ascendido inmediatamente a las Mayores.

“El cambio me sorprendió un poco”, dijo, “y estoy muy agradecido de los DiamondBacks”.

“Pero la realidad es que ya yo hacía un tiempo que pensaba que estaba listo para jugar en las Mayores y no sabía por qué no me subían”.

Y Tampa Bay no tan solo lo puso a abrir jugando en ese primer juego, sino que desde que llegó ha estado en la alineación inicial en tres de cuatro partidos, sin hacerlo demasiado mal: bateando seis hits en 10 turnos para un promedio de .600.

“Desde que llegué el dirigente habló conmigo para explicarme lo que yo podía esperar”, agregó Michael, un bateador zurdo de 5’11” de estatura.

 

Pérez ha lucido muy bien con el bate en sus primeros partidos en Grandes Ligas.

 

“Me dijo que estuviera tranquilo, que no me iban a mandar de regreso a Triple A y que me iba a quedar todo el tiempo con el equipo”, dijo. “Y también me dijo que yo iba a jugar… y mucho”.

Considerado un receptor excelente, especialmente en el manejo de los lanzadores y el ‘encuadre’ de los lanzamientos, el scouting report con Michael es que, aunque al principio sobresalía por sus dotes defensivas, él también puede hacer daño con el bate.

De hecho, la página Draysbay.com, dirigida a la fanaticada de Tampa Bay, publicó después del cambio en el que Arizona recibió al lanzador Matt Andriese por él, que los Rays “pueden haber hallado una joya en Michael Pérez”.

En el artículo, escrito por Bradley Neveu, se describe al boricua como “un  receptor que ya está listo para las Mayores” que “desde hace tiempo era el mejor catcher defensivo de toda la organización de los DiamondBacks, aunque su bateo lo había frenado un poco”.

“Pero eso empezó a cambiar hace un par de años cuando cambió su enfoque y dejó de ser un bateador que lo halaba todo y bateaba muchos bombos para hacerse un buen bateador de líneas”, agregó el artículo. “Ahora es el receptor más joven que ha abierto un juego con Tampa Bay desde Luke Maile en 2015”.

Más aún, el articulista parece pensar que Michael puede ser el receptor regular que los Rays andaban buscando.

“Tener un catcher joven habilidoso y bateador zurdo, que tiene disponibles todos los seis años de control contractual como novato es algo muy raro hoy en día, y es probablemente algo que Tampa Bay venía buscando hace algún tiempo”, agregó.

Pertenece a Santurce

En la liga invernal boricua, Michael ha tenido una participación limitada: jugó con los Gigantes de Carolina en la temporada de 2011-12, con Manatí en la de 2012-13 y con los brevemente resucitados Senadores de San Juan  en la de 2014-15.

“Pero jugué muy poco y después tengo que decir que los equipos como que se olvidaron  de mí”, dijo.

“La última vez que jugué en el invierno fue en 2015-16, en la Liga de Colombia”, agregó. “Uno de los coaches de Arizona fue nombrado a dirigir allá y me llevó a jugar con él. Estuve unas seis semanas”.

Pero los Cangrejeros de Santurce lo firmaron de una forma bastante curiosa antes de la abreviada temporada de este año.

“Mi papá es plomero y parece que estaba haciéndole un trabajo en la casa a Mako (Oliveras)”, dijo Michael, mencionando al veterano mentor que este año regresó a la dirección con los Cangrejeros.

Además del trabajo de plomería, su padre evidentemente también hizo un excelente trabajo de convencimiento al exaltar el talento peloteril de su hjjo porque Mako terminó recomendándoselo al gerente general Joey Solá y al administrador del equipo, Justo Moreno, quienes procedieron a firmarlo.

“Pero no pude jugar porque Arizona no me dio permiso”, dijo. “Yo había jugado mucho en la temporada regular y después me mandaron a la Fall League, donde jugué mucho también”.

Este año, sin embargo, parecía encaminado a jugar con Santurce hasta que lo cambiaron a Tampa Bay.

“Me gustaría jugar allá, pero es demasiado temprano para pensar en eso”, dijo. “Ahora estoy en otra organización, con nuevos jefes, y hay que ver los planes que ellos tienen para mí”.

Que parecen ser muy buenos, por cierto.

“Es gracioso”, dijo. “Yo estoy viviendo ahora en Estados Unidos y tengo un apartamento en Cleveland, pero estaba haciendo los arreglos para mudarme a la Florida”.

“Y entonces viene y me cambian a Tampa Bay”.

 

 

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