La posición de escolta (o shooting guard) en la historia de la NBA puede tornarse difícil de clasificar por la gran cantidad de talento… excepto en el tope.

Es la posición que cuenta en sus filas con Michael Jordan, la leyenda que cambió la forma de mercadeo deportivo, y que dominó los 90’ como pocos han dominado una década en cualquier deporte.

Con jugadores míticos en la posición que se remontan hasta los comienzos de la liga, la evolución del tradicional shooting guard ha mutado para ofrendar una gran variedad de habilidades.

La inclusión de jugadores que se retiraron hace más de 50 años, y la evolución del deporte en ese tiempo, elimina el debate de quién juega mejor baloncesto y se concentra en quién tuvo una mejor carrera y más impacto en su momento.

Sin más preámbulos, que comience el debate sobre el mejor escolta de la historia.

Mención honorífica: Pistol ‘Pete’ Maravich, Ray Allen, Sam Jones, Allen Iverson, George Gervin, Reggie Miller, y encaminados James Harden y Klay Thompson.

1- Michael Jordan, Chicago Bulls, Washington Wizards:

No importa quién venga o quién haya venido, Jordan siempre estará sembrado en el debate por la cima. Su impacto en la globalización del juego es inmedible. La combinación de habilidad, ventaja atlética y competitividad es poco común. Aparte de sus seis sortijas de campeonato y cinco premios al MVP, su huella quedará por siempre en la liga por su dominio, que dejó a varias figuras legendarias –Barkley, Stockton, Malone y Ewing, entre otros– sin campeonatos por haberse tenido que cruzar con MJ.  Una vez jugador defensa del año, 14 Juegos de Estrellas, 11 veces miembro de algún equipo todo liga, nueve veces en el equipo todo defensa y 10 veces campeón de anotaciones. Su resumé es uno de los mejores en la historia del deporte.

Opinión personal: La cobertura mediática, y por ende la imagen de la carrera de Jordan, sería sumamente diferente si fuera hoy. En su tiempo, por su poder de vender revistas, periódicos y atraer ratings, la prensa nacional dejó de publicar situaciones como problemas con compañeros de equipos –los más famosos son un puño en la cara a Steve Kerr y la amenaza de Bill Cartwright a Jordan de romperle una rodilla si le volvía a gritar en una práctica–, además de supuestas infidelidades, su adicción a las apuestas etc. Hoy, esas historias serían filete en un mundo de 24 horas de cobertura mediática.

2- Kobe Bryant, Los Angeles Lakers:

Kobe es el caso perfecto de la importancia de caer en una buena situación que seguimos viendo en la liga actualmente. Si Bryant hubiese terminado en una mala franquicia, muy probablemente hoy se vería su carrera como la de un Dominique Wilkins, una máquina de anotaciones con poco éxito en la postemporada. Así las cosas, Kobe se retira con una retahíla de logros y cinco campeonatos, siendo MVP en dos de esas finales, que lo posicionan firmemente como el segundo mejor shooting guard de todos los tiempos. Sus 18 Juegos de Estrellas revelan sus consistencia. Su habilidad de jugar lesionado o regresar antes de tiempo de serias lesiones demuestran su convicción por el juego. En el tope de su carrera fue un anotador como pocos antes visto. Kobe ha admitido que moldeó su carrera para imitar a Jordan, y dudo que alguien se aproxime tanto a His Airness como el Mamba.

Opinión personal: Los Lakers le hicieron el favor de la vida al rechazar su pública petición de cambio en el 2007. Un año después, Los Ángeles efectuó el robo de la década en un cambio por Pau Gasol que ayudó a Kobe a su cuarta y quinta sortijas y su primer y segundo títulos de MVP de las finales, ya que Shaq se llevó los primeros tres de sus cinco campeonatos.

 3- Jerry West, Los Angeles Lakers:

El logo de la liga, West es uno de los jugadores más respetados en la historia. Otro jugador que, al igual que le sucedió a muchos otros por el factor Jordan, tendría un resume más jugoso si no le hubiese tocado jugar en la misma era del que es tal vez el mejor jugador de todos los tiempos, Bill Russell. West fue a las finales nueve veces, ganando solo una de estas. (Las 11 sortijas de Russell fueron la razón principal). Aun así, se le llamaba Mr. Clutch por su talento en los momentos importantes. Su habilidad de jugar ambas posiciones le daban una versatilidad que no existía en ese momento en la liga, y su bravura en la defensa lo convertía en uno de los jugadores más completos. El 12 veces miembro del equipo todo liga y 14 del Juego de Estrellas, se retiró con promedios de 27 puntos, siete asistencias y tres robos de balón. A sus totales se le hubiesen podido sumar unos cuantos numeritos, ya que era un excelente tirador a distancia en una era antes de la línea de tres puntos.

Opinión personal: West ha tenido tal vez la mejor carrera posretiro de cualquier jugador, convirtiéndose en uno de los mejores gerentes generales de todos los tiempos, al comando de los Lakers de Magic y Kareem y luego los de Shaq y Kobe. Recientemente fue asesor y pieza clave en la construcción de la dinastía en Golden State. Aunque se eliminara su carrera de jugador, entraría al Salón de la Fama como gerente general.

 4- Dwyane Wade, Miami Heat, Chicago Bulls, Cleveland Cavaliers:

Con el tiempo la gente tiende a olvidar la grandeza de los jugadores en la cúspide de sus carreras. La madura y sacrificada decisión de Wade de ceder el papel protagónico a un jugador superior por el bien del equipo debe ser venerada por la fanaticada del Heat. En su pico, Wade era asombroso, llegando a promediar 30 puntos, ocho asistencias, cinco rebotes y 2.2 robos de balón, llevando al respetado analista de ESPN, Kevin Pelton, a declarer lo siguiente: “Kobe debe ir por encima de Wade por su longevidad y la acumulación de números, pero en su mejor momento, toda la información que tenemos disponible tanto visual, de scouts, como de números de avanzada apuntan a que Wade era más dominante que Kobe”. Las lesiones han detenido al magistral Dwyane, quien por una década dominó al son de 11 Juegos de Estrellas, tres campeonatos, un MVP de las finales y ocho veces miembro del equipo todo liga.

Opinión personal: Wade nunca desarrolló el tiro a distancia como lo hicieron Kobe, Vince Carter, McGrady y muchos de los arquetipos del shooting guard modern, y aun así dominó su posición. Sus finales del 06’ siguen siendo legendarias con promedios de 35 puntos, ocho rebotes, cuatro asistencias, tres robos de balón y un tapón.

5- Clyde Drexler, Portland Trail Blazers, Houston Rockets:

Imagine ser un gran profesor de física durante la misma época que vivió Albert Einstein. Ese es el caso de Drexler, cuya descripción suena muy parecida a la de Jordan. Un escolta sumamente atlético, excelente corriendo la cancha, con donqueos explosivos y con la habilidad de apagar al contrincante por su defensa. En prácticamente cualquier otra época, Drexler mandaría en la posición y hubiese ganado dos o tres campeonatos, pero entró a la liga un año antes que His Airness y se despidió el mismo año que la última temporada de MJ en Chicago. Cuando se cruzaron en las finales del 92’, Jordan lo destrozó de tal manera que se acabó el más mínimo debate sobre quién era el mejor. Todo eso ha opacado el gran legado de un excelente jugador. Drexler perteneció al equipo todo liga cinco veces a pesar de que solo se escogen dos jugadores de perímetro, y jugó toda su cúspide contra Jordan y Stockton y se cruzó con la era de Magic al principio de su carrera y Penny al final. Sus 10 Juegos de Estrellas y su inclusión en el legendario Dream Team demuestran el respeto que se ganó en la liga. Su deseo de ganar fue tal que dejó atrás su rol de estrella en Portland para montarse en el asiento de atrás de espléndido Hakeem Olajuwon, de camino a ganar una sortija en una postemporada en la que fue el segundo jugador más importante del equipo.

Opinión personal: El draft del 84 ha pasado a la historia por su grandeza, incluyendo leyendas como Jordan, Hakeem, Stockton y Barkley, siendo plasmada su historia en el libro Tip off: How the 1984 NBA Draft Changed Basketball Forever. Drexler entró en el 83. Todos conocen la historia de cómo los Blazers, teniendo el segundo turno, el primero fue Hakeem, seleccionaron a Sam Bowie por encima de Jordan, ya que necesitaban un centro y Jordan jugaba la misma posición que Drexler, quien había lucido muy bien de novato. Lo que no se discute es como la mamá de Patrick Ewing lo obligó a regresar a Georgetown para jugar su año senior y entrar a la NBA en el 85’. Si Ewing hubiese logrado su deseo de entrar en el 84, hubiese sido el segundo seleccionado. Ewing no es Jordan, pero el combo de Drexler y Ewing juntos en la cúspide hubiese hecho que ambas carreras se vieran bien diferentes a como las vemos ahora.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*