La temporada de la NBA siempre está llena de drama, pero el vivido esta temporada en San Antonio botó la bola.

Hasta el sol de hoy, a una derrota de culminar su temporada, aún hay dimes y diretes de qué es lo que está pasando entre los Spurs y Kawhi Leonard.

Ambos bandos tienen puntos válidos, y escuchar lo que argumentan a favor de cada lado podría persuadir a cualquiera.

Por los Spurs, Leonard está saludable desde enero, dado de alta por el equipo médico de la franquicia que no tiene por qué ser cuestionada ya que tiende a ser más conservadora que otras, estirando el tiempo de recuperación de sus jugadores en el pasado y engendrando el concepto de descansos en plena temporada que se ha convertido en la costumbre en otras franquicias.

Kawhi tampoco habla. Ni con la prensa y ni aparentemente con sus compañeros quienes, hace un mes, según reportes, le imploraron que regresara a cancha de cara a la postemporada. El que no esté ni en el banco durante los juegos levanta serias sospechas de cómo se siente ante la situación, viviendo actualmente en Nueva York en terapia de rehabilitación de la conflictiva lesión del cuádriceps.

El dirigente Popovich, quien históricamente ha demostrado tener el mismo talento como dirigente que como manipulador, lleva meses tirando puyas en la prensa y desviando las preguntas sobre Leonard con “le deben preguntar a Kawhi y a su gente”, y ofreciendo una joya de cita a la prensa esta semana diciendo sobre LaMarcus Aldridge lo siguiente:
“Ha liderado a nuestro equipo en ambos extremos de la cancha. No se queja de una maldita cosa en la cancha, solo juega con todo. No puedo imaginarme estar más orgulloso de un jugador, a través de la adversidad y estar allí para sus compañeros de equipo, noche tras noche”, un obvio y poco disimulado ataque a Leonard.

Ese “y a su gente” del que habla Pop también se encuentra en el medio de la tormenta. En el pasado año Leonard le ha dado poder a su tío Dennis Robertson, quien ha cuestionado por qué Leonard no es más famoso y sus contratos de mercadeo no son más grandes a pesar de ser de los mejores jugadores en la liga.

En marzo ESPN reportó que Jordan Brand, una división de Nike, y los representantes de Leonard estuvieron “muy cerca” de completar una nueva extensión de cuatro años por valor de más de $20 millones. Pero las discusiones se interrumpieron abruptamente porque los representantes de Leonard no consideraron que el nuevo acuerdo reflejaba los logros del delantero y su posición dentro de la liga.

Estas señales de diva contrastan con el casi mudo y difícil de mercadear Leonard, quien se ha proyectado así desde que entro a la liga.

El lado de Kawhi es más fácil de entender.

Atrás quedaron los discursos de engaño que se difundieron por los medios por los primeros 50 años de la liga, cuando se resaltaban como jugadores “leales” aquellos que aceptaban ganar menos por el bien del equipo, al igual que jugar lesionados porque eso es lo que los jugadores “verdaderamente comprometidos hacen”.

Durante la pasada temporada, los Celtics le dieron el visto bueno a Isaiah Thomas de jugar en los playoffs a pesar de una seria lastimadura de cadera. La lesión fue mal diagnosticada y Thomas, quien no solo jugó con la cadera lastimada, sino que lo hizo a menos de 24 horas de la muerte de su hermana, finalmente terminó sometiéndose la semana pasada —a un año de la lesión original—, a una operación de cadera.

La situación se estima le costó mas de $100 millones a Thomas en la agencia libre por la incertidumbre de cómo regresará de dicha seria lesión.

Los Celtics y su gerente general Danny Ainge pagaron el sacrificio de Thomas cambiándolo sin misericordia en el verano y comentando en la prensa: “no sabemos por qué Isaiah piensa que le debemos algo”.

Es ante esta frialdad del mercado que Kawhi se encuentra recuperando de una lesión, con los coros cuestionando su capacidad para aguantar dolor a meses de una posible extensión de su contrato.

Si Leonard dice que le duele, y sus doctores personales no le han dado el visto bueno, no hay nada en su trasfondo que merezca cuestionamiento.

San Antonio ha sido de los pilares en difundir el discurso de “lealtad” de camino a conseguir descuentos de sus superestrellas, como Manu Ginobili, Tony Parker y en especial Tim Duncan, quien dejó millones en la mesa a pesar de ser de los mejores jugadores de todos los tiempos.

Con todas las franquicias de la NBA valoradas en más de un billón de dólares —eso fue con una B no con M—, y muchas sobrepasando los dos billones, vale la pena cuestionarse por qué son los jugadores los que tienen que estar dando descuentos si los dueños siguen haciendo mucho más que ellos.

Leonard, por todos sus méritos como jugador, que incluyen Juegos de Estrellas, dos veces jugador defensa del año, MVP de unas finales y tercero en votos para MVP de la liga la pasada temporada, cualifica para una extensión de cinco años y $217 millones. El llamado super max que los Spurs nunca han pagado.

“Es interesante que los Spurs siempre han sido la franquicia que lo mantiene todo en silencio y las cosas se trabajan dentro de la casa, y nadie de la franquicia hablaba cuando tienen problemas, pero esta vez mágicamente se están filtrando citas atacando a Leonard, y supuestas reuniones de jugadores donde le ruegan a Leonard para que regrese a juego. Nunca se filtra nada y ahora se filtran cosas que solo hacen lucir mal a Kawhi mientras él permanece en silencio”, expresó el periodista de ESPN, Amin Elhassan, quien tiene experiencia en ambos lados ya que tuvo un puesto administrativo con los Suns antes de entrar a los medios.

Varias fuentes han confirmado que son muchos los equipos que se preparan con sus ofertas en caso de que uno de los mejores jugadores de la liga, como lo es Leonard, entrado a su prime con solo 26 años, entre de manera oficial al mercado de cambios.

Vale la pena resaltar que hace un año, la misma franquicia se encontraba en discordia con Aldridge, quien que no estaba conforme con su rol en el equipo y llegó a pedir un cambio en el verano. Luego de sentarse con Pop y cambiar su rol en la ofensiva, LaMarcus volvió a ser la estrella de antes, teniendo una de sus mejores temporadas, regresando al Juego de Estrellas y consagrándose como uno de los pilares de la franquicia.

Este podría ser el caso con Kawhi y el resultado puede ser tan simple como ofrecer el super max o cambiarlo.

Le espera un tormentoso verano a la franquicia más estable de todos los tiempos.

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