Los playoffs de la NBA los deciden las estrellas. Hace falta un Jordan, Magic, LeBron o Curry para poder competir en el más alto nivel deportivo.

Con cada serie que pasa, las rotaciones se achican y los minutos de dichas estrellas llegan a su nivel máximo y es por esto que durante la primera ronda de la postemporada, los role players se convierten en vitales para poder sobrevivir.

La derrota de Cleveland en su cancha para abrir la serie contra los Pacers fue un vivo ejemplo de esto, donde el LeBron Show, que culminó con un triple doble de 24 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias, se quedó corto ante actores de reparto de camino a una sacada de cancha de 18 puntos.

El acto de desaparición de George Hill, Rodney Hood — de quien se espera mucho en la postemporada—, Jordan Clarkson y en especial Jeff Green, que hizo una excelente imitación de Houdini al aportar cuatro rebotes y cero puntos en 26 minutos en el cuadro regular, les da la oportunidad a los Pacers de combatir a los tres veces campeones de su conferencia.

Los Pacers, y su estelar Victor Oladipo, contaron con aportaciones de varios jugadores, entre ellos, Myles Turner, quien dominó a los centros de los Cavs al son de 16 puntos y ocho rebotes, y Bojan Bogdanovic, quien mantuvo a la defensa ocupada con 15 puntos.

En Filadelfia la diferencia fue del cielo a la tierra de camino a irse uno y uno en ruta a dos juegos en Miami.

En el primer partido, una paliza de los Sixers, Marco Bellineli y Ersan Ilyasova se combinaron para 42 puntos para ofrecer diversidad a una ofensiva que tiende a tornarse predecible con Ben Simmons creando jugada tras jugada, sin Joel Embiid, quien sigue recuperando de una fractura facial. Ilyasova también aportó 14 rebotes para ayudar en la pintura que es donde más extrañan la presencia de Embiid.

En el segundo juego, Dwyane Wade —quien aunque suene raro asociar su legendario nombre con un jugador de reparto, en eso se ha convertido en años recientes—, tiro un juegazo del banco para empatar la serie. Sus 28 puntos son un récord de franquicia de jugadores viniendo del banco.

En Boston, que debió haber perdido la serie en una barrida por todas sus lesiones, dependió nuevamente del ingenio de Brad Stevens, que cambió cuadros y utilizó combinaciones que no había empleado durante la temporada. Entre las movidas fue darle la bola a Shane Larkin cada momento que Terry Rozier no estaba en cancha. La ofensiva en las manos del hijo del legendario pelotero Barry Larkin corrió a perfección para terminar con un plus 12 en su tiempo en cancha.

Otros jugadores, como Delon Wright en Toronto y Andre Iguodala en Golden State, han sido claves para el dominio de sus equipos.

Entre todo el glamour de las estrellas en la postemporada, es vital contar con buenos jugadores de reparto para competir en el mayor escenario.

 

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