Los números evidencian la grandeza de Curry

El éxito logrado por la NBA en años recientes es basado no solo en la exorbitante cantidad de talento en cancha, sino en la habilidad de la liga en acaparar los titulares con debates continuos.

Estas disputas van desde el micro, ¿Debe equipo X hacer un cambio por jugador Y? Hasta el macro ¿Es LeBron el mejor de todos los tiempos? ¿Cómo se comparan los Warriors a los Bulls de los 90’?

La ‘montaera’ en Golden State ha traído a la mesa el interesante debate del valor de ambos, Kevin Durant y Steph Curry, considerados segundo y tercer mejores jugadores en la liga en algún orden.

Para los defensores de Durant, el argumento es un poco más fácil al ver su impacto en ambos lados de la cancha y sus imponentes siete pies que van de la mano con uno de los mejores tiros a larga distancia y una versatilidad incomparable en la historia de la liga.

En el lado de los que predican el evangelio según San Curry, hay que indagar un poco más a fondo, pero al final del día, la combinación de las estadísticas avanzadas y el evidente impacto en el juego de sus compañeros con él en cancha, puede que le den a Curry la delantera.

El dominio de los Warriors en la columna de ganados y perdidos durante el tiempo que Curry estuvo fuera por una lastimadura de tobillo esconde el colosal vacío que deja su ausencia y lo indispensable de su presencia en la postemporada.

Luego de su salida en diciembre 4, la calificación ofensiva de los Warriors bajó de 114.5 a 105.9. La diferencia en esta categoría es de la primera a la novena posición.

La diferencia en clasificación neta, que mide el resultado final de puntuación, también flaqueó de 12.8 a 7.2, bajando de primero a séptimo.

Las asistencias fueron en picada al igual que los por cientos de campo, de 51.4 a 48.5, y de la línea de tres puntos, de 40.3 a 36.5.

El regreso abusivo de Curry vino de la mano con una verdad absoluta: si nadie se lesiona, no hay quien les gane, y menos cuando Curry viene virao como ha regresado de la lesión.

En su primer partido de regreso en diciembre 30, zumbó un manjar a larga distancia anotando 10 canastos de tres en 13 intentos.

Desde su regreso, promedia 35.2 puntos, seis rebotes y seis asistencias, con 57.5 de por cientos de campo y un impresionante e histórico 53.2 por ciento de la línea de tres puntos.

Más que la importancia de los números que está aportando, es cómo los está poniendo.

Antes de la lesión, promediaba 7.3 puntos en tiros de tres en catch and shoot, con 43 por ciento. Desde su regreso promedia 11.2, con 52.8 de por ciento.  Eso se convierte en menos juego de uno contra uno, más movimiento de balón y una amenaza constante saliendo de cortinas.

De todos los adelantos en las estadísticas de avanzada en años recientes, una de las más importantes y la más que favorece a Curry como uno de los grandes de todos los tiempos es la gravedad creada por una habilidad especifica, en el caso de Curry su tiro a larga distancia.

Su presencia en cancha hace que la defensa se mueva como una ola de lado a lado hacia donde vaya Curry, creando una paranoia constante que le permite a la ofensiva explotar las debilidades más fácilmente.

El mejor ejemplo de esto es el alza en por ciento de campo de sus compañeros. Un aproximado de 9 por ciento, la diferencia mas grande de todos lo jugadores de la liga.

Su presencia hace que sus camaradas tiren solos una y otra vez.

Por cada aplauso y halago que reciben Durant y Draymond Green por su habilidad de crear ofensiva, hay que reconocer que su efectividad recibe un duro golpe cuando Curry no está en cancha, un golpe equivalente a pasar de ser elite a ser del montón.

Por último, los Warriors se encuentran primeros en puntos en el fast break con 20.6 por partido, pero promedian solo 12.1 sin Curry en cancha, y 29.1 con él. Esa diferencia se basa en su mandato de correr a la línea de tres puntos en pleno fast break, obligando a la defensa a abandonar la pintura para salirle al mejor tirador de todos los tiempos.

La modernidad en el juego de Curry, revolucionando el tiro de tres puntos, se hace difícil de apreciar con justa prontitud, al igual que lo fue la defensa de Bill Russell en los 50, el intelecto de Bird en los 80 y la mutabilidad de LeBron.

Pero una cosa es segura: estamos viendo a uno de los grandes de todos los tiempos en cancha en uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Aprécielo mientras dure.

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