El partido entre Clippers y Rockets del lunes comenzó con un video en celebración al regreso de Chris Paul… y culminó con expulsiones y rebuleo en los camerinos. Una noche especial en California.

Repasemos:

  • restando 4:20 para acabar la primera mitad:  En el segundo periodo del juego entre excompañeros y pilares por seis años del competitivo equipo al que se le bautizó Lob City, Chris Paul y Blake Griffin lucharon por una bola suelta y culminó con Griffin gritándole al árbitro: “eso es un maldito foul”, y Paul contestándole a Blake “bitch” para el deleite de los espectadores.

 

Los Clippers y los Rockets no se llevan. Eso se sabía de antemano y se confirmó con el salpafuera que fue el encuentro del lunes en la noche en Los Ángeles. Los rumores de malestares entre CP3 y Griffin corrieron por los pasillos del Staple Center por muchos años. La diferencia generacional y de personalidades (Paul sobresaliendo por su intensidad 24/7 y actitud militarista de la cual se han quejado muchos excompañeros dentro y fuera de la cancha, y Blake, más relajado en su diario vivir y con habilidades de comediante), fueron leña para un fuego que se extinguió este verano cuando Chris terminó vistiendo el rojo de Houston.

  • restando 3:17 para acabar la primera mitad:

Blake termina defendiendo a Paul uno contra uno en el tope de la pintura. Luego de que le piten una obvia falta a Griffin, le tumba la bola y golpea con el codo al armador. Se siguen caldeando los ánimos.

  • restando 3:40 para culminar el partido:

Luego de recibir la falta y anotar el canasto frente al banco de Houston, los Rockets reaccionan molestos pensando que la falta fue antes y no debieron contar los dos puntos. El dirigente de Houston, Mike D’Antoni, reaccionó con cólera ante la situación y Blake, pedante en cancha como él solo, se le acercó al dirigente diciéndole que se siente y se calle provocando, una intervención de Paul y Ariza y otro encontronazo de los equipos donde fue requerida la intervención de los árbitros para apaciguar el ambiente. Luego se informó que durante la jugada anterior, Griffin había chocado “accidentalmente” con el dirigente de Houston comenzando el conflicto.

 

  • restando 1:12 para acabar el partido:

Con el juego ya decidido a favor de los Clippers, Blake queda atrapado en la media cancha y decide tirar la bola a un contrincante para salvar la posesión. El exceso de fuerza con el que lanzó la bola en la espalda de Eric Gordon genera más tensión entre los equipos y los árbitros, que andan locos por acabar el partido.

La gota que colmó la copa de la fricción entre Paul y los Clippers lo fue la presencia del hijo del dirigente, Austin Rivers. No solo se ha confirmado que el hijo de Doc se comporta como una diva y una superestrella cuando, a duras penas, es un jugador de reparto, sino que su padre, fungiendo no solo como dirigente, sino como presidente del equipo, le obsequió un contrato de tres años y $35 millones, atando las manos de la franquicia a un jugador que no aporta mucho cuando el gas pela. El respetado periodista de ESPN, Adrian Wojnarowski, confirmó que antes que Paul decidiera irse a Houston, habló con el dirigente Rivers para discutir la rotación en el año venidero y toda su estrategia giraba alrededor de dejar ir al franco tirador JJ Redick y regalarle la posición de titular a su hijo. Ambas cosas pasaron.

  • Con un minuto restando para finalizar el partido, Austin Rivers, jugador que no muchos respetan en la liga, y desde el banco en ropa casual por una lesión, le hizo un comentario a Ariza que terminó en expulsiones para él y para Griffin luego de otro enfrentamiento.

 

Luego del tenso partido, Wojnarowski informó que Ariza, aun caliente del juego y lleno de deseos de encontrar a Austin Rivers, visitó el camerino de los Clippers junto a James Harden y Gerald Green. Se esperan serias multas como resultado de los conflictos en este partido.

Son muchos los que extrañan las violentas rivalidades de los 90’. La gran mayoría de ellas giraba alrededor de los Knicks, que en un periodo de seis años tuvieron motines en cancha con los Bulls, Heat y Pacers que llevaron a la liga a cambiar sus reglas de contacto, burla y provocación, trato con los oficiales y más importante, cantidad económica en las penalidades.

La colosal alza en costos por multa dejarían en la calle a jugadores que decidieran dar faltas a menudo y con la rudeza que lo hacían jugadores como Bill Lambeer o Charles Oakley.

 

Muchos exjugadores se hartan criticando la falta de contacto físico en el juego de hoy día, sin resaltar que si un Barkley –una leyenda tanto por su juego en cancha como por los disparates que lleva diciendo 20 años como analista–, hiciera hoy las barbaridades que hacía, desde peleas continuas y críticas a los árbitros hasta accidentalmente escupir a una niña del público o tirar a un hombre por la ventana de una barra, le costaría un promedio de 100 mil pesitos semanales. Eso espanta a cualquiera, incluyendo los que roncan de cuán fuerte y bravos eran en su época.

Pero al final del día la liga sigue llena de rivalidades, y cuando las riñas se transforman en intensidad de competencia en cancha, es un manjar para aquellos que el deporte es su pasión.

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