En la nueva era periodística, donde la publicidad y el mercadeo se basan en clicks y visitas en la web, no hay mejor manera de generar tráfico que con una polémica postura sobre una de las discusiones que más apasiona a los fanáticos del baloncesto: Jordan vs. LeBron.

En días recientes, el estelar small forward miembro del Salón de la Fama y mano derecha de Jordan durante sus seis campeonatos, Scottie Pippen, le echó leña, gasolina, un poco de diesel al fuego de la disputa al decirles a Stephen A. Smith y Max Kellerman, del programa de televisión ESPN’s First Take:

“Los números no mienten. Él está ahí. Probablemente nunca lo alcanzará (a Jordan) en MVP, pero en el renglón de estadísticas, LeBron está ahí. Y cuando miras en todos los ámbitos, no solo los puntos—miras asistencias, miras rebotes, está probablemente al frente de Jordan”.
Sus comentarios han halado nuevamente a la palestra pública un eterno desacuerdo entro los fanáticos, así que sería recomendable hurgar un poco en la historia.

En 1998, con su tiro perfecto en el sexto juego de las finales contra Utah, que aseguró su sexto campeonato en el terreno de los Jazz, Jordan se cementó, según muchos, como el mejor jugador de todos los tiempos en la liga.

La maquinaria mediática y el tipo de periodismo deportivo de la época, dejándose llevar más por la narrativa romántica que por evidencia empírica, decidió obviar todas las serias fallas de Jordan, más fuera de la cancha que dentro, por miedo a que la superestrella les cerrara las puertas a futuras entrevistas en un prensa que dependía de contacto directo con el atleta para crear contenido, a diferencia de hoy.

“Jordan sería destruido (en la prensa) si jugara hoy. La manera en la que trataba a muchos de sus compañeros y las situaciones con las apuestas serían demasiado. Tendrías periodistas gritando en televisión todas sus fallas. Eso es lo increíble de LeBron. Ha crecido en esta época donde todas sus movidas son criticadas no importa lo que haga, y al final del día lo peor que pueden resaltar de él fue la manera en la que anunció cómo se iba de Cleveland a Miami. ¿Eso es lo peor? Eso es nada” expresó Steve Kerr en conversación con el reconocido periodista Bill Simmons.

Los miembros de la tercera edad siempre defenderán la grandeza de los 11 campeonatos en 13 temporadas de Bill Russell. Los que vivieron los 80’ ensalzarán a Magic y Bird, quienes salvaron la liga en su peor momento.

Aun así, son muy pocos los que entran en el debate, y es un manjar cuando se ve el proceso de cuando uno se acerca, toca y abre la puerta como es el caso de James.

En años recientes, periodistas de renombre han resaltado lo arbitrario del argumento más usado de Jordan sobre LeBron: el récord perfecto en las finales.

Jordan nunca perdió en unas finales porque fue eliminado por muchos años en rondas anteriores en lo que su equipo conseguía el talento, dirección y acoplamiento necesarios. Si Jordan hubiese cargado a los Bulls a las finales en sus primeros años en la liga, hubiesen sido barridos por el trabuco de los Lakers.

Adicional a esto, en su equipo nunca hubo una lesión significativa en la postemporada.

LeBron ha llegado a dos finales que estadísticamente era prácticamente imposible llegar, elevando su nivel de juego a temprana edad y a niveles extraordinarios.

Uno de estos caso fue cuando llevó a los Cavs a las finales en el 2007 tras eliminar al mejor equipo del Este en la década, los Pistons de Detroit, a pesar de James tener 22 años y jugar con una rotación en la que los que más minutos promediaban eran Eric Snow, Boobie Gibson, Aleksandar Pavlović y Drew Gooden, un triste salad bar de talento.

Esa fue la serie de uno de los momentos más famosos en la historia de la postemporada. En el quinto juego de la serie, en la casa de los Pistons, LeBron anotó 29 de los 30 puntos finales de los Cavs en los últimos 16 minutos del cuarto periodo y doble tiempo extra para guiarlos a una victoria 109-107.

En el 2015, LeBron llevó a los Cavs a las finales a pesar de no contar con Kyrie Irving ni Kevin Love en su camino por el Este. Su única derrota injustificable en las finales fue en el 2011, contra los Mavericks de Dirk Nowitzki y el coquí Barea.

Hay un consenso profesional de que el mejor equipo con el que Jordan se cruzó en las finales perdería fácilmente contra siete de los ocho adversarios contra los que ha jugado James en la serie de campeonato.

El argumento se mantendrá vivo por los fanáticos de ambos históricos jugadores, igual que con Russell, Kareem, Bird y Magic, y paras los amantes de la historia deportiva es un debate cautivador.

Una cosa sí es cierta: lo que estamos viendo con LeBron no se había visto antes. La combinación atlética, de intelecto y durabilidad es prácticamente inigualable y para todos los que amamos el baloncesto, nos llegó la hora de subir al ‘King’ al pedestal de la NBA junto a los otros dioses.

 

 

 

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