Papo Rosario tuvo sentimientos encontrados en los pasados meses. No en relación con Jerry Rivas o Rafael Ithier, sino con personajes como Francisco Lindor y Aaron Judge.

Mientras esperaba la fecha de su operación de la espalda, el veterano integrante del que es considerado el equipo mejor dirigido de Puerto Rico pasaba su tiempo viendo carreras de caballos por el día y los partidos de postemporada de las Grandes Ligas en la noche.

“Yo soy Yankee”, dijo sin chistar, “y cuando se enfrentaron los Yankees contra Cleveland tenía conflicto de interés porque estaba Lindor con Cleveland. Y me sentí mal porque perdió Cleveland”.

“Pero cuando se enfrentaron los Yankees con los Astros ahí me desquité porque estaban (Carlos) Correa, (Carlos) Beltrán y Alex Cora. Y esa es una fuerza mayor, porque yo soy boricua antes que nada”.

Luis Rosario, quien en enero cumplirá 38 años como uno de los cantantes y coristas de El Gran Combo, lleva poco más de cuatro meses fuera de la agrupación, padeciendo de unos dolores fuertes en la espalda que lo llevaron a participar “sentado” en algunas de las actividades de la famosa agrupación puertorriqueña.

Hasta que no pudo más.

Fue operado el pasado 22 de noviembre para extirparle un tumor benigno que le viene fastidiando la existencia desde el 1997, como él mismo cuenta.

“En el 2000 me operaron por primera vez. Tenía un tumor con la raíz ubicada en la columna vertebral. En el 2005 me volvieron a operar y me sacaron el 95 por ciento del tumor. Pero en esta ocasión, el tumor se salió fuera de la columna vertebral y se ubicó entre los riñones, lo que complicó un poquito más la cosa”.

Rosario, de 66 años, fue bastante gráfico al tratar de ilustrar la magnitud del tumor que le fue extraído en esta ocasión.

“Como del tamaño de dos toronjas… como un servicio de cuajo para diez personas”, comentó, “pero con la bendición de que no se pegó a ningún órgano”.

Así que Rosario tuvo tiempo de más para disfrutar de una de sus grandes pasiones: las carreras de caballos.

“Ese es el plato principal”, dijo, “y tuve la oportunidad de verlos a diario, a los Ortiz (Irad y José Luis), a (John) Velázquez … y a enterarme con Junior (Cordero) de qué era lo que estaba pasando”, apuntó mencionando en el último turno al afamado exjinete boricua – desde hace tiempo convertido en un exitoso agente de jinetes – y con quien le unen fuertes lazos de amistad desde hace mucho tiempo.

“Yo soy hípico desde chamaquito, y vi correr a Camarero, a Cadeneta…de esos caballos podemos hablar todo lo que tú quieras”.

El negro color goma, quien con su peculiar voz y tumbao pegó temas como Carbonerito, y que se sabe de memoria la rutina del Jala Jala, reconoció, sin embargo, que no se le ha hecho fácil ver por televisión las intervenciones del Combo en las pasadas semanas.

“Yo sigo al Combo, pero muy corridito me da cosa. Me da nostalgia ver a mis compañeros. Sentimentalmente me afecta, porque somos una familia. Veo a Joselito (Hernández) haciendo mi trabajo y le pido a Dios que lo ayude porque ese trabajo no es fácil”, señaló, mencionando al cantante que ocupa temporalmente su espacio en la agrupación.

Papo fue sorprendido por sus compañeros del Combo, quienes le llevaron una parranda a una de las sesiones de terapias.

Rosario fue dado de alta el pasado martes y ahora se encuentra inmerso en el proceso de recuperación.

“Ya empecé con las terapias. Esto es día a día. El cuerpo dirá cuándo estaré listo para regresar”.

Ithier, seguramente, echa de menos a Rosario. No solo porque sin su presencia al frente la agrupación no se parece, sino porque Papo tiene a su cargo todo lo relacionado a la indumentaria, los uniformes, como él dice, aunque entre sus funciones no se encuentre la de lavar las tenis.

“Cuando se van a comprar, lo hacemos Ithier, Willie Sotelo y yo. Vamos a Los Angeles a unos almacenes italianos, y buscamos una ropa que no se encuentra fácilmente por ahí. Ya tenemos un catálogo y comunicación directa con ellos. Nos envían fotos de las camisas, los pantalones, etc, y luego Ithier, Sotelo y yo las escogemos. Yo me encargo de repartirlas y de hacer las combinaciones y escogerlas para cuando vamos a tocar. Les digo a los muchachos: ‘Hoy vamos con la número tal, porque las tenemos por numeración”.

 CHEO, EL MEJOR

Se le preguntó a Papo cuál ha sido el mejor cantante de salsa que ha visto, separando a los que en algún momento han cantado con El Gran Combo, para evitar pisarle un maldito callo a alguien.

“Cheo Feliciano era el más completo. Un sonero por excelencia que en lo romántico estaba fuera de serie. Y como persona también estaba fuera de serie”.

Por el momento Rosario descansa en su casa en una loma (sin tamarindo) entre Cidra y Cayey, a sabiendas de que más temprano que tarde regresará al Team Mulato.

¿Y del retiro?, se le preguntó.

“Siempre que me preguntan digo lo mismo. Será cuando Papa Dios diga. El me dará una señal”.

 

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