El consenso de análisis en el universo de la NBA al comienzo de la temporada fue que los Bulls de Chicago llegarían últimos en la liga y en buena posición para obtener una alta selección en el próximo draft.

Hay una muy alta probabilidad que al final de la temporada los Bulls de Chicago estén últimos en la liga y en buena posición para obtener una alta selección en el próximo draft.

Eso no quiere decir que no haya aprendizaje en el camino y que, por encima de todo, haya un factor que sobrecoja su año. Hasta las cosas mal se pueden hacer bien.

A diferencia de los Suns, que el año pasado sentaron a sus mejores jugadores para perder indiscriminadamente, y en el proceso alienaron no solo uno de sus caballos, sino a la fanaticada, los Bulls atacaron el problema de raíz, optando por tocar fondo mientras les dan la oportunidad a jugadores jóvenes de demostrar lo que poseen.

La sorpresa ha sido una escuadra imberbe que no se quita y actualmente se encuentra en una racha de seis victorias al hilo.

Las victorias han sido la calma después de la tormenta y dicha tormenta incluyó un jugador de importancia, Nikola Mirotic, pasando las primeras semanas de la temporada en el hospital tras recibir un fuerte puño en la quijada por parte de un compañero de equipo, Bobby Portis. Además venían de 10 derrotas consecutivas antes de la racha positiva.

Mirotic ha regresado caliente de su estadía en el sanatorio, posteando los mejores números de su carrera con promedios de 20 puntos y siete rebotes. Sus números no se han visto alterados a pesar de sus cambios de roles como titular o del banco, demostrado en la pasada victoria contra los Sixers, donde consiguió 22 puntos y 13 rebotes a pesar de ser el reemplazo del novato Lauri Markkanen. La combinación de ambos en cancha en el cuarto periodo guio a los Bulls a la victoria gracias a sus habilidades de abrir la cancha con su tiro a larga distancia.

El joven que tiene ciudadanía compartida de Montenegro y España, ha tenido que tragar profundo para compartir cancha con Portis, quien recibió una suspensión de ocho juegos por su violento acto en una práctica.

Portis, por su parte, también ha visto una mejoría en su juego con aumentos de ocho puntos a 13, de cinco rebotes a siete, mejorando en todos sus porcientos de campo y su calificación de eficiencia. Los jugadores muestran buena química en la cancha aunque han aceptado que no se hablan fuera de esta.

Los tres jugadores recibidos en el cambio por el estelar Jimmy Butler le han dado un reinicio positivo a la escuadra y a sus expectativas, como es el caso de Kris Dunn, quien ha tenido un renacer por su tenacidad en la defensa, y Lauri Markkanen, seleccionado con el séptimo turno en el draft con el pick recibido de los Timberwolves. Por su parte, Zach LaVine aún no ha regresado de su lesión de rodilla, pero en el pasado ha demostrado su explosividad.

“El público actúa diferente, todos aplaudiéndonos y dándonos energía. Solo necesitan tener más paciencia con nosotros, nosotros haremos nuestro trabajo todas las noches tratando de ganar los más juegos posibles”, dijo Mirotic a Jeremy Woo, de Sports Illustrated.

De mantenerse la mejoría en ambos lados de la cancha, los Bulls se arriesgan a alejarse de la carrera hacia el fondo que tiene varios contrincantes —Atlanta, Phoenix y Dallas, entre otros— enfocados en la meta.

Es un válido e interesante debate el mérito que trae el jugar buen baloncesto y desarrollar una cultura ganadora versus la posibilidad de obtener a un Luka Doncic o Deandre Ayton, jugadores que pueden cambiar el curso de una franquicia. Pero una cosa es segura: los Bulls se disfrutan más cuando dejan el pellejo en cancha.

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*