En enero del 2016, mientras aun vestía los colores del Thunder, el estelar Kevin Durant dio a luz al término ‘Unicornio’ en la jerga baloncelística dirigiéndose a la prensa neoyorquina.

Desde ese entonces el término se ha popularizado en escritos, transmisiones de tv y podcasts, bautizándose como la expresión oficial al referirse a un tipo de jugador específico.

Tanto así que las páginas especializadas en el draft han creado el reglón de ‘Potencial Unicornio’.
Los requisitos no oficiales para entrar en la conversación son medir más de 6’9 con habilidades y herramientas no tradicionales para jugadores de esa estatura. La magia en los pases del centro de los Nuggets, Nikola Jokic, que le permite a su escuadra correr una ofensiva única y fascinante a través de las manos del joven; Karl Towns, que puede atacar el canasto en el pick and roll o abrir la cancha en el pick and pop por su excelente tiro a larga distancia; la versatilidad del rookie Ben Simmons —que según ESPN está teniendo tal vez la temporada de más impacto en la historia de un novato—, que promedia casi un triple doble con 17.8 puntos, 9.2 asistencias y 7.5 rebotes y juega de armador en la ofensiva y de hombre grande en la defensa; y el unicornio mayor Giannis Antetokounmpo, quien juega las cinco posiciones en ambos lados de la cancha.

Pero las expresiones de Durant, de donde se originó el concepto, no se referían a ninguno de los antes mencionados. “Él puede tirar, puede hacer la jugada correcta, puede defender, es un jugador de siete pies que tira hasta de la línea de tres puntos. Eso es raro, da tapones- eso es como un unicornio en esta liga”, expresó el jugador de los Warriors refiriéndose a nada más y nada menos que a Kristaps Porzingis.

El joven centro de la legendaria franquicia de los Knicks ha emergido, con respeto a Carmelo Anthony, como la primera verdadera súper estrella desde Patrick Ewing en los 90’.

Con los números más altos de su carrera en prácticamente todos los renglones, Porzingis tiene a los Knicks en la sexta posición de en la conferencia del Este a pesar de que presentan uno de los rosters más afligidos en toda la liga.
Tercero actualmente en puntos con 29.5 por juego, detrás de dos monstruos en ese lado de la cancha en Antetokounmpo y Harden, ambos entre los primeros cinco en calificación de uso. Esto significa que, a diferencia de Kristaps, ambos tienen la bola en la mano la mayor parte del juego.

También se encuentra empate con Anthony Davis en la segunda posición en tapones, convirtiéndolo en un arma de doble filo para los contrincantes con la capacidad de cargar la ofensiva y proteger la pintura.
Sus 7’3 de estatura lo convierten en una figura imponente para todo el que se atreva a atacar el canasto en su presencia o a meter la mano para detener su ya patentizado puente aéreo.

Pero como todo en la liga, el éxito o fracaso del joven cae en la situación en la que se encuentra, y La Gran Manzana ha sido el arquetipo de mala administración por más de 20 años. La velocidad de la ciudad parece infiltrarse en las decisiones de la franquicia que ha cambiado jugadores jóvenes con potencial para recibir veteranos que ofrecen una “satisfacción inmediata” que nunca llega. Tres postemporadas en 15 años con solo una salida de la primera ronda ha sido el saldo de dichas decisiones.

La salida de Anthony, que nunca ha demostrado interés en compartir el protagonismo, le ha permitido a Porzingis brillar con luz propia.

La de Phil Jackson lo ha liberado de las cadenas de la ofensiva del triángulo que iba en contra de la nueva era de baloncesto donde el espacio, tiro de tres y fluidez ofensiva llevan a la victoria.

Ambas salidas fueron vitales para calmar los ánimos entre la joven estrella y la franquicia luego de un fin de temporada repleto de tensión y malos ratos que culminó con Porzingis visitando su país natal de Latvia sin la acostumbrada reunión de salida con la administración del equipo.

Las diferencias con el obstinado Jackson, fungiendo como presidente del equipo, llegaron a tal punto que la noche del draft fue bombardeada con rumores de posibles cambios con varios equipos, incluyendo uno con los Suns si incluían al joven Devin Booker como parte del paquete.

Así las cosas, parece haber paz y armonía en los Knicks luego de años de inestabilidad. Esto ha traído susurros de LeBron pasando a los Knicks en los pasillos de la liga.

La escuadra aun escasea del talento necesario para competir en las altas esferas de la liga y su otro joven pilar, el armador Frank Ntilikina, aun parece estar muy crudo para darle el rol de segunda voz en el equipo, pero la presencia de PorzinGod le da a la franquicia el cimiento para crear una escuadra ganadora en Nueva York por primera vez en dos décadas.

 

 

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