Si hay un deporte que requiere y exige armonía, al menos dentro de la cancha, es el baloncesto. Cuando existe fuera de la cancha también, los equipos se convierten en legendarios. El conocer su rol, aceptarlo y ejecutarlo al máximo hace que lo que se vea en el tabloncillo sea precioso.

En Oklahoma, a la armonía, química y cualquier tipo de cohesión se le perdió el GPS.
Era de esperarse algún nivel de dilema en lo que tres figuras de la magnitud del trío del Thunder se acoplaba, pero el desaliño de lo que se está viendo en cancha los ha dejado con un récord de cuatro victorias y siete derrotas que los acerca más a los Suns y Kings del mundo, que a Warriors y Rockets.

Malas jugadas que culminan con un tiro uno contra uno con pocos segundos en el shot clock son seguidos por buenas jugadas mal ejecutadas por falta de adherencia de alguna de sus piezas.

El valioso spacing en esta era de baloncesto es prácticamente no existente, con un porciento de .343 en tiros de tres puntos en un equipo que ocupa la sexta posición en intentos. Combinación mortal que lleva a rebotes largos y estimula el juego rápido de su contrincante, lo que trae problemas con jugadores como Carmelo Anthony y Russell Westbrook, que no sobresalen por su intensidad defensiva.
El deseo de acomodar los caprichos de dos de sus estrellas extermina la cohesión necesaria en un equipo campeonil.

En el famoso clutch, que se define como los últimos tres minutos de juego con el marcador por cinco minutos o menos, los Thunder son el peor equipo de la liga por una milla en ambos lados de la cancha.
Ofensivamente sus estrellas se toman turnos abandonado todo plan y jugando uno contra uno. Esto ha llevado a una impactante e histórica escasez de asistencias, con solo tres en toda la temporada en dichos momentos.

En la defensa, permiten un promedio de162.1 puntos en el momento de la verdad. El equipo más cercano son los Mavericks de Dallas, con 122 y un récord de dos victorias y 10 derrotas.

Anthony, cuya fortaleza se encuentra en el peor tiro de baloncesto porcentualmente en todas las estadísticas tradicionales y de avanzadas —largos tiros de dos puntos en el uno contra uno—, sigue siendo un problema ofensivo. Su insistencia en detener el movimiento de balón y abrir la cancha para bailar en el perímetro aniquila el ritmo de los demás jugadores, que se detienen a observar en lo que Anthony tira su famoso step back en el aislamiento.
Por otra parte, luego de una temporada en la cual Westbrook se llevó un debatible MVP tras promediar un triple doble, el armador no ha podido apagar el switch que prendieron como franquicia a comienzos de la pasada temporada, donde se le permitió perseguir números de manera descarada y en detrimento de sus compañeros.

Han sido varios los periodistas nacionales que resaltaron los mandatos administrativos de dejarles los rebotes de tiros libres fallados, el rebote más fácil en cancha, a su armador, a la misma ves que hablaron del lema “si Westbrook te la pasa tienes que tirarla” para acumular sus asistencias.

No hay que buscar más allá que el renacer de Victor Oladipo, que luego de una pesarosa temporada como la segunda voz en el equipo junto a Westbrook, ha explotado para llevar a su nuevo equipo, los Pacers, a un sorpresivo comienzo de temporada con promedios de 22 puntos, cuatro rebotes y cuatro asistencias.

A su vez, el centro Domantas Sabonis promedió solo siete puntos, cuatro rebotes y una asistencia con Westbrook como su armador a pesar de ser parte del cuadro regular durante la pasada temporada. Actualmente Sabonis aporta 14 puntos, 10 rebotes y tres asistencias en el mismo rol con los Pacers. El centro Enes Kanter, usando el uniforme de los Knicks esta temporada, ha visto sus rebotes subir de seis a 10 al no tener que ceder números en la pintura.

La gran adquisición del verano, Paul George, se ha acomodado en el asiento de atrás en la escuadra, demostrando poca agresividad en ambos lados de la cancha a pesar de ser, tal vez, de los mejores 15 jugadores en la liga.
La química fuera de la cancha se presenta como un problema más grande. Sus tres estrellas no sobresalen por su compañerismo. George masacró a sus compañeros en conferencia de prensa la pasada temporada al resaltar su falta de talento. En la Gran Manzana, encontramos un equipo cantando el Kumbaya tras la salida de Melo por años de bochinches entre su estrella y los siguientes personajes: Jeremy Lin, cuando le robó el spotlight por un mes; Amare Stoudemire cuando giraban la ofensiva alrededor de él; Mike D’antoni, que quería que jugara en la posición de power foward, donde Carmelo tuvo su mejor temporada, y terminó en el despido del actual dirigente del año con los Rockets tras la petición de Anthony, y Phil Jackson, quien en honor a la verdad peleó con todo el mundo en la organización.

Aún tienen tiempo para enderezar el barco, y el talento suficiente para posicionarse hacia la postemporada, pero si el fin es competir con la alta jerarquía de la liga, necesitan un cambio de estrategia y actitud con gran urgencia.

 

 

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