La transformación de una escuadra que sudó la camisa en la finales de conferencia es algo poco usual. Ese es el caso en Boston, donde el equipo arranca la temporada con dos nuevas caras colgando en sus pancartas en las afuera del TD Garden. La llegada de Gordon Hayward y Kyrie Irving a los Celtics los consolida como el competidor más fuerte de LeBron James y los Cavs. El resto de la división del Atlántico no presenta mucha competencia, aunque sí trae intriga por la presencia de los jóvenes Sixers.

Boston Celtics:

Las movidas del gerente general Danny Ainge por los pasados cinco años han posicionado a los Celtics en el lugar único, con la habilidad de competir en el presente por una de las primeras posiciones de la conferencia mientras desarrollan juventud en el banco o guardan esos bienes para la próxima estrella que entre al mercado. Boston, viniendo de tener el mejor record en la conferencia, cambió más de un 80% de su escuadra a la vez que añadió dos estrellas en Gordon Hayward y Kyrie Irving. Tanto cambio en un seudo contendor podría traer problemas de química y acoplamiento, pero la presencia del dirigente Brad Stevens trae tranquilidad a la franquicia. El mejor de la conferencia y el favorito de agarrar la batuta como el mejor dirigente de la liga cuando Gregg Popovich se retire, Stevens sobresale por su habilidad de integrar y engrandecer el talento de cada individuo. La presencia del dominicano Al Horford viene con una orden agrandada de estabilidad e intelecto baloncelístico en ambos lado de la cancha. El equipo aún depende de demasiados jugadores jóvenes, sobresaliendo el rookie Jayson Tatum, y Kyrie pareciera estar más interesado en ser la cara de una franquicia que pertenecer a un equipo ganador. También hay que ver cómo es el estado anímico de la franquicia luego de salir de jugadores bien queridos, como Avery Bradley y, por encima de todos, Isaiah Thomas. La decisión de cambiar un jugador que sacó a la franquicia de la macacoa, jugó en los playoffs dos días después de la trágica muerte de su hermana y se lesionó por jugar lastimado, puede traer malas vibras a la franquicia. Como están las cosas, Boston debe ser de los mejores de la conferencia durante la temporada, llevándolo a otra derrota cuando se cruce con LeBron James de estar saludable.

Toronto Raptors:

Más de lo mismo para los Raptors. Con un núcleo familiarizado y lo suficientemente bueno para entrar cómodos a la postemporada, tal vez ganar una luchada primera ronda y perder sin mucha fanfarria en la segunda. Un posible cambio del joven Jonas Valanciunas podría cambiar la dinámica en la ofensiva, optando por abrir la cancha con Serge Ibaka en la posición de centro. Kyle Lowry ha sido espectacular en la posición por varios años. Demar Derozan, por otra parte, parece ser más favorecido por los fanáticos que por las estadísticas de avanzada que exponen a un jugador poco efectivo y fácil de defender cuando los huevos se ponen a peseta. Los mejores cuadros de los Raptors por tres temporadas consecutivas han sido con Lowry en cancha y Derozan aplaudiendo desde el banco. El equipo, de no tener una seria lesión, debe entrar fácilmente a la postemporada, donde nadie le temerá a cruzarse con ellos.

Filadelfia 76ers:

Llegó la hora de recoger los frutos de cinco años de sufrimiento como parte de la estrategia de su ex gerente general Sam Hinkie. El dolor de tener uno de los peores equipos, prácticamente adrede, los ha dejado con una gama de talento, liderados por el siempre lesionado pero colosal talento del centro Joel Embiid, a quien el reconocido periodista de ESPN, Zach Lowe, resaltó diciendo que “puede estar fuera de la liga en cinco años por sus lesiones, o puede ser el mejor jugador de la liga”. Ben Simmons, viniendo de una temporada perdida por una lesión, ofrece la versatilidad de jugar power foward en la defensa y armador en la ofensiva gracias a su sensacional visión. La incorporación de Markelle Fultz, quien fue la primera selección en el pasado draft, y el veterano francotirador J.J. Redick complementan el vasto potencial debajo del palo que también incluye al croata Dario Saric. Jugadores como Robert Covington y los jóvenes Timothe Luwawu y Furkman Korkmaz dejan a los Sixers bien posicionados para competir en esta y muchas temporadas más en la postemporada y, de mantener la salud y desarrollar a sus jóvenes, como los favoritos, junto a Boston, para controlar la conferencia cuando LeBron se retire o decida vestir otra camisa. ¡Trust The Process!

New York Knicks:

Comienza una nueva era de baloncesto en la Gran Manzana lejos de las garras de Phil Jackson y sin el controversial Carmelo Anthony, pero aún se sienten los aromas de pesimismo por los pasillos del Madison Square Garden. Un atroz verano culminó con una cuestionable selección del armador francés Frank Ntilikina, aunque con el potencial de justificar su alta selección, un triste retorno por Melo y un cheque de $71 millones para Tim Hardway Jr. La presencia de Kristaps Porzingis les da ilusión a una franquicia que no compite por un campeonato desde los años de Latrell Sprewell, Allan Houston y lo que quedaba de Patrick Ewing. Lo más favorable para a franquicia sería una pésima temporada y la posibilidad de añadir talento de alto calibre en el próximo sorteo de novatos para acompañar a Porzingod.

Brooklyn Nets:

Llueve y no escampa en Brooklyn, que aún sigue sufriendo la tragicomedia del terrible cambio con Boston. La falta de una selección en el próximo draft, el que ahora le deben a Cleveland luego de regalarle dos a Boston en años recientes, al menos elimina el incentivo que pueden tener equipos como Atlanta, Indiana y Phoenix de perder deliberadamente. Aun así, el talento escasea en la plantilla que cuenta con un buen backcourt en Jeremy Lin y Deagelo Russell y penurias en el resto de la armada. Serán varios los años en lo que los Nets se recuperan de esta dolorosa era.

 

 

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