El boxeo ha suplido tantos ejemplos de boxeadores que anuncian sus retiros, o que se retiran temporalmente y luego, incluso años después, salen de su retiro y vuelven a pelear -tal como acaba de hacerlo Floyd Mayweather, Jr.-, que es comprensible que algunos miembros de la prensa boxística mundial se comporten con escepticismo.
El ejemplo más concreto ahora es el del boricua Miguel Cotto, quien lleva largos meses afirmando que se acogerá al retiro cuando concluya este año, y tiene prevista la que se ha anunciado como la última pelea de su carrera para el 2 de diciembre en el Madison Square Garden, cuando exponga su cetro junior mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ante el neoyorquino Sadam Ali en una transmisión por HBO.
El martes, al anunciarse esa pelea oficialmente en una conferencia de prensa celebrada en Nueva York, Cotto reiteró su decisiٕón, al afirmar que está “un 150% seguro” de que no volverá a pelear, y que a partir de enero se dedicará por completo a su familia y a seguir desarrollando boxeadores con su compañía promotora, la Miguel Cotto Promotions.
Sin embargo, de vez en cuando salen artículos o blogs de expertos que dudan que Cotto cumpla su palabra, o incluso especulan que todo ha sido un andamiaje publicitario orquestado por Oscar de la Hoya, como antesala de que Cotto anuncie su regreso a mediados de año.
Y que Cotto vuelva a subirse a un ring a fines del año que viene.
De hecho, el entrenador del boricua, Freddie Roach, tocó el tema antes de esa misma conferencia del martes, a preguntas del periodista Keith Ideec, de la página especializada en boxeo BoxingScene.com.
Con su característica franqueza, Roach dijo que él cree que Cotto, en efecto, va a retirarse, pero también afirmó que “se le va a hacer muy difícil resistir la tentación” de las ofertas multimillonarias que posiblemente reciba para enfrentarse al ganador del combate de revancha por el cetro mediano entre Gennady Golovkin y Canelo Alvarez.
“Le van a ofrecer al ganador de esa revancha sin duda alguna y va a ser difícil rechazar esa oferta”, dijo Roach. “No es solo por el dinero, es que los boxeadores somos gente competitiva. Nos gusta lo que hacemos y es difícil decir que no”.
Sin embargo, Roach también dijo: “Me gusta la idea de que Miguel vaya a retirarse bajo sus propios términos, no por una decisión de los jueces ni nada parecido”.
Donde único falla el análisis de Roach, posiblemente, es en afirmar que a Cotto lo van a tentar con el ofrecimiento de un combate con el ganador de esa pelea, independientemente de quién sea, la cual podría estar prevista para celebrarse el 5 de mayo.
De ganar Golovkin, la bolsa a ofrecerse sin duda sería mucho menor que la que se estaría aleteando frente a los ojos de Cotto como un anzuelo si gana Canelo.
Y la pelea con Golovkin seguiría teniendo probablemente desde el punto de vista de Cotto los mismos impedimentos que ha tenido siempre: es un peleador demasiado grande, un mediano natural, que, para colmo, nunca ha sido una gran atracción de taquilla.
Canelo, entretanto, arrastra una enorme fanaticada mexicana, aparte de que tal vez incluso podría acceder a pelear en un peso intermedio con el boricua, en una revancha de la cerrada derrota sufrida por Cotto al caer por decisión unánime en noviembre de 2015, cuando algunos incluso vieron ganar al boricua.
Para colmo, De la Hoya es el promotor de ambos, Cotto y Canelo, lo que facilitaría mucho las cosas.

 

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