A solo horas del comienzo de la temporada para los Celtics, se le preguntó al Gerente General de Boston, Danny Ainge, sobre la molestia que siente Isaiah Thomas luego de ser cambiado a los Cavs.

Se trata de un joven que jugó en los playoffs por Boston dos días después de la trágica muerte de su hermana en un accidente de carro, y que agravó una lesión de cadera que lo mantendrá fuera más de la mitad de esta temporada por jugar lastimado con el uniforme de los Celtics.

Danny Ainge respondió: “No sé qué él piensa que le debemos”… Con los dioses del baloncesto no se juega.

La primera noche de la liga trajo consigo emoción a todos los niveles. Una cerrada victoria de Houston en la casa de los campeones, una obra maestra de Lebron con 29 puntos, 16 rebotes, nueve asistencias y dos tapones para llevar a los Cavs a la victoria en el retorno de Kyrie, y dolencias en la rodilla para ambos CP3 y Draymond Green que podrían traer cola en las próximas semanas.

Pero nadie recordará lo que pasó por el impacto visual que dejó grabado en la mente de todo el que vio el tobillo de Gordon Hayward torcerse al lado opuesto de hacia dónde debe ir. Una de las lesiones más horribles vistas en televisión en vivo. Para los de estómagos flojos, olvide el visual de la lesión, pero sí aprecie la solidaridad y pesadumbre real en las caras de los jugadores de ambos equipos. Wade arrodillado rezando mientras atienden la pierna de Hayward, los Celtics en un círculo consolándose los unos a los otros, LeBron abandonando su camerino en el half time para visitar el salón médico y darle palabras de aliento a Gordon.

El impacto se sintió dentro y fuera de la cancha donde analistas, luego de pasar el susto, analizan qué significa la lesión para el único equipo que se presentaba como retante real a los Cavs en la conferencia.

El diagnostico oficial: un tobillo dislocado y una fractura en la tibia.

Haywyard, viniendo de firmar un contrato de cuatro años y $128 millones para jugar para el coach que lo vio crecer en Brad Stevens, deja un vacío abismal en la posición de small foward. Su habilidad de crear ofensiva con la bola o abrir la cancha con su tiro de afuera era vital para que la ofensiva funcionara de manera óptima.

De igual forma, su talento para defender no solo a jugadores de su posición, sino la fuerza para defender debajo del palo le daba a Stevens una variedad de alternativas para experimentar con diferentes cuadros incluyendo el exitoso small ball.

Si se va a ver alguna luz positiva de la situación es que se abren minutos para dos pilares del futuro en la franquicia, en Jaylen Brown y Jason Tatum. Ambos poseen ese desquiciante combo para los dirigentes de una gran cuantía de talento y de inexperiencia en la misma proporción.

Si alguien sabe sacar lo mejor de una escuadra es Stevens, quien lo ha hecho anteriormente, y el equipo espera el retorno de Marcus Morris, quien tal vez puede traer un mínimo de lo que ofrecía Hayward.

La lesión es una colosal pérdida para el equipo y a su vez para la liga, que pierde a uno de sus luceros en la Conferencia del Este.

 

 

 

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