La era de la versatilidad ha llegado a la NBA, priorizando la habilidad de defender varias posiciones, atacar el canasto y tirar el balón a larga distancia por encima de especialistas que dominaron en el pasado.
Atrás quedaron los tiempos de un Dennis Rodman que se enfocaba en la defensa y en los rebotes mientras era olvidado en el lado ofensivo de la cancha. También quedó en el espejo retrovisor el concepto de las cinco posiciones en cancha y los roles que cada uno debe tener.

La complejidad del deporte se ha trasformado a través de la invasión de las estadísticas de avanzada, de una especulativa y experimental en una exigente en evidencia empírica y variabilidad de destrezas en la cancha. Si alguien va a ser la cara de esta nueva ola en el baloncesto lo será Giannis Antetokounmpo, que tiene tantas herramientas en su juego como letras en su apellido y quien está a un tiro de afuera de agarrar la batuta como el mejor jugador de la liga.

The human alphabet ya se adentró en la conversación al premio de Jugador Más Valioso con un monstruoso arranque de la temporada. Los 44 puntos —17 de 23 de campo — contra Portland en la noche del sábado fueron un despertar para todo aquel que no sabía lo que estaba pasando en Milwaukee. Las últimas tres jugadas del juego en el lado defensivo de los Bucks fueron un robo de balón de Giannis a CJ McCollum, shooting guard de 6’4 de estatura que es un mago manejando el balón, y que resultó en un donqueo del mismo Greek Freak; un robo de balón al armador Damian Lillard, uno de los más ingardeables jugadores en el uno contra uno en toda la liga, y un tapón que selló la victoria a Jusuf Nurkic, un centro de 6’11 con fortaleza de sobra.

Esa es la habilidad de mutar y adaptarse que pocos poseen en la liga. En un juego en el que en algún punto paseó por las cinco posiciones en la ofensiva y que cambió de defender armadores a centros sin perder su virtud, Giannis sorprende hasta a los más incrédulos.

El joven de 22 años tiene promedios en estos principios de temporada, de 38 puntos, 10 rebotes, cinco asistencias, 67.2 de campo y un 43.1 en la calificación de eficiencia del jugador (PER). Como referencia, los PER más altos de todos los tiempos lo poseen Wilt Chamberlain con 31.82 en la temporada 1962-1963, Michael Jordan en el 1988 con 31.71 y LeBron James en el 2009 con 31.67. Claro está que esa no será la norma durante la temporada, pero se ven las semillas de un jugador trascendental al que Kevin Durant resaltó contestando a preguntas del púbico en su canal de youtube, diciendo: “El Greek Freak, yo pienso que es una fuerza. Nunca he visto un jugador así. Él podría terminar siendo el mejor jugador que ha jugado si de verdad quisiera. Da miedo de pensarlo. Es sin duda mi jugador favorito de ver jugar”.

En un nuevo terreno baloncelístico donde el equipo campeón juega con un centro de 6’7 en Draymond Green, y un armador que tira cuatro o cinco pies detrás de la línea de tres puntos, el baloncesto se trata, más que nunca, de innovación y originalidad. De encontrar ventajas fuera de lo habitual.

LeBron James rompió esquemas de hacia dónde va el baloncesto dentro y fuera de la cancha, armando la ofensiva desde cualquier posición. Giannis se podría convertir en el próximo paso evolutivo del deporte en las manos de Jason Kidd, dirigente de los Bucks y un maestro en sus años como jugador. Nadie se sorprenderá cuando se rompa el próximo tradicionalismo de los puritanos que aún siguen defendiendo un baloncesto moribundo.

 

 

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