Aunque la evidencia estadística nunca ha estado disponible, los conocedores del béisbol siempre han criticado los deslizamientos ‘de cabeza’ y con las manos hacia el frente, como el que dejó esta semana a Carlos Correa con un mínimo de siete semanas de vacaciones en medio de su temporada de ensueño, y un poco antes había sacado también de carrera a Mike Trout, la superestrella de los Angelinos.

La impresión, según estos expertos, es que este tipo de deslizamiento produce muchas más lesiones, especialmente en los dedos de la mano, y que, para colmo, tampoco está probado que el corredor avance más rápido de esa manera que si se deslizara de la forma convencional, con los pies hacia el frente.

Tal vez por eso, desde hace tiempo el béisbol de Pequeñas Ligas tiene una regla (la 7.08) que prohíbe expresamente los deslizamientos de cabeza en todos los niños de las categorías de 12 años y menos.

De acuerdo a esta regla, todo corredor de esas edades que proceda a deslizarse de cabeza será declarado out de inmediato, independientemente de lo que ocurra en la jugada.

Sin embargo, la regla aclara que esta solo se aplica cuando el corredor está tratando de avanzar, no cuando busca regresar a una base.

No obstante, los mayores de 12 años, incluyendo, en el caso más reciente, a Correa, continúan insistiendo en el deslizamiento de cabeza, un recurso cuya popularidad original, inspiradora, se le atribuye a Pete Rose, quien se especializaba en el mismo: una de las fotos más emblemáticas del legendario jugador es aquella en la que aparece lanzándose hacia una base como quien se zambulle en una piscina, volando por los aires con los pies en alto, su densa cabellera expandida como una aureola divina.

Cuando lo entrevistaron una vez al respecto, aunque defendió la movida, Rose también admitió que este tipo de deslizamiento no era recomendable todo el tiempo.

“Por ejemplo”, dijo, “yo no me zambulliría de cabeza contra los protectores de rodilla de los catchers,” dijo.

Como fue el caso de Correa.

Rose también explicó que él alzaba las piernas tras de sí con un motivo estratégico: buscando bloquear o desviar la bola tirada desde los bosques.

Rose, además, decía que prefería lastimarse las manos o los dedos, a sufrir lesiones en las piernas o los pies, las cuales consideraba mucho más probables en los deslizamientos convencionales.

Tal vez esa imagen de Rose, conocido como ‘Charlie Hustle’ por la entrega que siempre demostraba en el terreno, sea la responsable de que generaciones enteras de peloteros sigan equiparando el deslizamiento de cabeza con el esfuerzo supremo, en especial cuando incluso, en situaciones desesperadas, a algunos se les ha visto lanzándose de cabeza para llegar a primera base cuando por lo regular nunca hay que deslizarse.

¿Pero en verdad es más rápido?

Un artículo publicado en 2014 por TheStar.com cuando se dio un debate sobre el tema luego de que en esa temporada se suscitara otra epidemia de lesiones por ese tipo de deslizamiento de jugadores como Yasiel Puig, Bryce Harper, Nolan Arenado y Ryan Zimmerman, entre otros, se aludió a un estudio llevado a cabo por el profesor David Peter de la Washington University de San Luis, cuyo resultados sugirieron que, en efecto, un corredor puede llegar a base más rápidamente al deslizarse de cabeza.

Aunque la ventaja fue solo de fracciones de segundo y el profesor argumentó que, de todos modos, el deslizamiento convencional era más práctico porque permitía que el corredor se reincorporara de inmediato y siguiera para la próxima base si el tiro era desviado.

Esta vez, la lesión de Correa, surgida tan pronto después de la de Trout, provocó que surgieran voces abogando porque en el béisbol de las Mayores se declararan ilegales esos deslizamientos.

“Deben prohibirse del mismo modo que ya se han declarado ilegales los deslizamientos bruscos en segunda base y el bloqueo del ‘home’ por parte de los receptores”, escribió, por ejemplo, Chip Caray, narrador de los juegos de los Bravos de Atlanta, en cuyo parque Correa sufrió la lastimadura del pulgar izquierdo al deslizarse de cabeza contra la rodillera del receptor Tyler Flowers.

Pero tal medida no parece estar en el caldero, y tendría el repudio de jugadores como José Reyes, de los Mets, quien dijo: “Me siento mucho más seguro deslizándome de cabeza porque ya he sufrido dos lesiones serias en los tobillos en deslizamientos normales”.

 

 

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