Tras el abandono de un 25 por ciento de la escuadra que integró el equipo del Este en el Juego de Estrellas del año pasado, la conferencia se encuentra en ruinas.

De los mejores 30 jugadores que proyecta la liga, según Sports Illustrated, solo seis pertenecen al Este: LeBron James, Kyrie Irving y Kevin Love de los Cavs, Giannis Antetokounmpo de los Bucks, John Wall de los Wizards y el único desertor estrella de la conferencia del Oeste, Gordon Hayward, quien firmó esta semana con los Celtics de Boston por cuatro años y $128 millones.

Entre las estrellas que brincaron la verja al Oeste se encuentra Paul George, que después de dominar las páginas de rumores con posibles cambios a Cleveland, Boston y Los Ángeles, terminó en Oklahoma City en una sorpresiva movida que aún tiene a los analistas cuestionándose cómo sucedió.

El traspaso fue un golpe descomunal para los campeones de conferencia en Ohio, que veían a George como el complemento perfecto para cerrar la brecha entre LeBron y la realeza en Golden State.

Otras dos movidas de impacto fueron la de Jimmy Butler, de Chicago a Minnesota, y Paul Millsap, de Atlanta a Denver. La premisa en ambos cambios fue la misma, añadir una estrella ya establecida en posiciones de necesidad para ayudar a un equipo joven a dar el brinco hacia la postemporada.

Minnesota, que no cae a los playoff desde el 2004, cuando Kevin Garnett sudaba la camisa, cuenta con un potente cuarteto en Jimmy Butler, Andrew Wiggins, el recién adquirido armador Jeff Teague y el centro de ascendencia dominicana Karl Towns, quien se perfila como uno de los mejores cinco jugadores de la liga en los próximos años.

El genio defensivo Tom Thibodeau tendrá a los Timberpops tocando la puerta de la postemporada.

Por otra parte, Millsap es el complemento perfecto para la joven estrella de los Nuggets, Nikola Jokic. La habilidad del centro serbio pasando el balón y dominando la ofensiva desde el poste bajo, pedía a gritos un power foward que pueda abrir la cancha y crear ofensiva como lo hace Millsap. Su destreza defensiva remata lo perfecto de la adquisición, ya que ese es el único punto débil en el resume de The Joker.

Esta ola de abandono en la conferencia del Este ha dejado prácticamente en bancarrota la cuantía de talento, sacando a varios exmiembros de la postemporada de carrera y dejando la travesía a las finales cada vez más elemental para LeBron y corillo.

El bajón puede ser aún más fuerte con los serios rumores de la eventual salida de James en el verano del 2018 por la mala administración y pedantería del dueño de los Cavs, Dan Gilbert, pero eso es una historia para otro día.

Veamos cómo queda la conferencia después de los fichajes más importantes en la agencia libre.

 

La crema de la crema:

Solo una seria lesión detendrá a los Cavs de estar entre la élite en la conferencia y el consenso sigue en pie: mientras LeBron no dé señales de bajar en su magnífico desempeño, no hay quien les gane en el Este.

Su mayor retador se encuentra en Massachusetts, quinteto que cuenta con el mejor dirigente joven y futuro heredero del trono de Popovich como el mejor en la liga, Brad Stevens. Su gracia sacando lo mejor de jugadores de reparto tiene emocionada a la fanaticada de ver que hará ahora que cuenta con talentos de verdad, como lo es su ex jugador en la universidad de Butler, Gordon Hayward.

 

Se mantiene el status quo:

Washington y Toronto hicieron pequeños ajustes alrededor de sus estrellas, manteniendo el status quo como buenos equipos sin mucha posibilidad de retar a las escuadras más sobresalientes en la conferencia. La presencia del jugador más veloz de la liga, John Wall, en la capital de USA les da una pequeña ventaja ante el equipo canadiense, que gastó $165 millones en renovaciones de contrato para el estelar armador Kyle Lowry y el power foward Serge Ibaka.

Potencial de dar el brinco:

El ganador del premio al Jugador de Más Progreso, Giannis Antetokounmpo, llegó para quedarse. Su capacidad para llenar el box score lo convierte en una figura con versatilidad imponente en ambos lados de la cancha. Con Giannis al comando, apto para jugar las cinco posiciones en defensa y ofensiva, los Bucks presentan una plantilla llena de talento joven con aspiraciones de dar otro salto en la conferencia.

De la misma manera, Filadelfia ha hecho las movidas necesarias para ponerle fin a “The Process” y comenzar a competir a un alto nivel con su abundancia de talento juvenil.

Los Heat se negaron a tanquear como franquicia a pesar de un pésimo arranque en la pasada temporada. Tras comenzar con record de 11 victorias y 30 derrotas, dominaron la liga con una racha de 30 victorias y 11 derrotas, convirtiéndose en el equipo con mejor récord en la segunda mitad de la temporada en no entrar a los playoffs en la historia de la NBA.

La fogosidad del equipo, que viene desde el tope con el legendario Pat Riley y corre hacia el tabloncillo con el extraordinario dirigente Erik Spoelstra, mantendrá a los Heat en la batalla.

 

Las sobras de la conferencia:

Los Hornets añadieron al centro Dwight Howard, que trae una presencia defensiva más que necesitada pero un bagaje de daña química que lo ha seguido hasta este, su quinto equipo.

Chicago, Atlanta e Indiana, tres participantes de la pasada postemporada, se enfocarán en desarrollo juvenil y recoger las piezas luego de la salida de Butler, Millasp y George, respectivamente.

Lo único predecible en la gran manzana es la ineptitud de los Knicks a la hora de poner un equipo coherente en cancha. La salida de Phil Jackson trae consigo aires de optimismo, pero la incertidumbre con Carmelo Anthony y las malas vibras que han creado con el joven Kristaps Porzingis los pone en desventaja ante otros en la conferencia.

Detroit y Orlando se encuentran en el purgatorio baloncelístico. Años planificando para solo entrar a la postemporada, aunque sea en la octava posición, ha dejado a ambas franquicias sin una escuadra competidora ni juventud con potencial de llevarlos a alguna parte. La llegada de Jonathan Isaac puede ser el comienzo de algo esperanzador en Orlando.

Brooklyn realizó una inteligente movida al adquirir al joven D’angelo Russell, de los Lakers, buscando potencial entre las demás franquicias. Aún así, el vagón de talento se encuentra muy vacío, con un equipo que no proyecta ni para oler la postemporada. Y si se le suma que en un cambio con Boston el equipo cedió tres selecciones de primera ronda del draft (uno en cada uno de los dos pasados sorteos y otro en el próximo), se explica el porqué hay mucho desaliento en Brooklyn.

 

 

 

3 comments

  1. Si Washington trae de vuelta a Otto Porter y pueden hacer un buen cambio en febrero, tal vez puedan dar la pelea, aunque al final Cleveland y Boston seguirán siendo superiores

    1. Yo creo que si Washington coge a alguien que les permita jugar small ball, preferiblemente un small foward que pueda defender varias posiciones y meta el tiro de tres, puede darle la batalla a Boston. Cuando jugaban small ball con Morris en la 5 y Otto en la 4 lucían bien peor tenían en la 3 o a Bogdan que no gardea o a Oubre que no mete mucho…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*